En la evolución del poder adquisitivo salarial es determinante el comportamiento de los precios al consumo (la inflación).
El Índice Medio de Salarios, que refleja la evolución de los sueldos medios de la actividad formal, se incrementó 0,3% en marzo y lo hizo 6% en el primer trimestre; si se compara con un año atrás la suba fue de 11,8%, según cifras del INE.
Pero eso no significa que los asalariados hayan aumentado su poder de compra en esa proporción, ya que el alza de los precios al consumidor —la inflación— también juega su papel erosionando los ingresos de la población. Descontada la inflación (cerca de 8,5% en los doce meses a marzo), el aumento real de los sueldos fue de poco menos de 3% frente a dicho mes de 2012.
Si bien esas cifras de inflación resultan elevadas y constituyen una de las principales preocupaciones del gobierno en lo económico, el Índice de Precios al Consumo (IPC) mostró en abril una desaceleración en el aumento de los precios: subieron 0,45% frente a marzo y la medición de doce meses quedó en 8,14%.
El objetivo oficial es mantener la inflación anual en un rango de entre 4% y 6%, algo que no ocurre desde hace más de tres años.
Evolución salarial.
El poder adquisitivo de los sueldos tuvo en promedio un incremento de 2,97% en los 12 meses cerrados en marzo, ya que el nivel de precios subió en menor medida que las remuneraciones nominales.
Ese aumento es algo menor al que se observó en la mayoría de los años anteriores en los mismos meses. En el año cerrado a marzo el incremento había sido cercano a 5% o superior desde 2005 a 2007, fue de 4,4% en 2008, 7,6% en 2009, 3,5% en 2010, 2,7% en 2011 y 5,9% en 2012.
Durante esos años la economía uruguaya se expandió fuertemente, pero ya en 2012 comenzó a moderar su ritmo de crecimiento. Para 2013 el gobierno espera que el Producto Bruto Interno crezca cerca de 4%, como en el año previo.
Teniendo en cuenta que cada sector negoció por separado los aumentos y la inflación de precios es la misma para todos, los incrementos reales fueron distintos en cada rubro de actividad al inicio de 2013.
Los trabajadores de la construcción fueron los que tuvieron un mayor aumento en su poder de compra, por encima de 11%. Las actividades financieras, de servicios empresariales e inmobiliarios le siguieron, aunque igualmente con subas reales mucho menores (entre 5% y 7%).
En el otro extremo, los asalariados de la educación, el comercio y el transporte percibieron un aumento real menor a la media, cercano a 2%. Los trabajadores de la industria vieron crecer su poder adquisitivo en casi 3%.
Desde otro punto de vista se puede tener en cuenta cómo variaron los precios de los diferentes rubros del IPC para observar respecto a qué bienes y servicios los salarios ganaron o perdieron poder de compra.
Según los datos del INE, solo la educación (12,1%) tuvo un incremento mayor al del promedio de los sueldos en el año cerrado a marzo, por lo que frente a ese rubro se produjo una disminución del poder adquisitivo.
Los precios de la salud, vivienda, restaurantes y hoteles, y alimentos y bebidas también crecieron de forma acelerada respecto al resto, con variaciones cercanas a 10% respecto a un año atrás. Eso implica que el poder de compra de los salarios sobre esos bienes y servicios aumentó ligeramente —cerca de 1%— en los últimos 12 meses.
Las bebidas alcohólicas y el tabaco, el transporte y la recreación y cultura se encarecieron menos de 5%, lo que habilitó una mayor capacidad de compra para los asalariados, del orden del 6%.
Las comunicaciones fueron el único rubro del IPC que se hizo más barato (0,1%) y por ello los sueldos pudieron adquirir en promedio cerca de 11% más de esos artículos y servicios.
Las negociaciones colectivas toman la inflación entre sus pautas para negociar los aumentos. Algunos analistas entienden que ese mecanismo retroalimenta el alza de precios, mientras que los técnicos del PIT-CNT sostienen que los factores que impulsan la inflación son múltiples y rechazan disminuir el salario real como medida antiinflacionaria.
Negociación.
Antes de mitad de año vencerán los convenios de 117 sectores, entre los que se encuentran actividades de todo tipo, como industrias de alimentos, avícolas, aserraderos, farmacias, pinturerías, tiendas, talleres mecánicos, barracas, AFAP, redes de pagos, estudios contables, fútbol, agencias de publicidad, de viajes, gomerías, viñedos, call centers, TV para abonados, inmobiliarias, choferes, supermercados, librerías y ópticas. Comprende el 52% del total de grupos que negocian convenios; otro 10% vencerá entre julio y diciembre.
Eso implica que gran parte de los trabajadores formales uruguayos definirá sus próximos aumentos de salarios en esta nueva ronda.
En los últimos meses algunos jerarcas del gobierno señalaron que teniendo en cuenta la desaceleración en el crecimiento de la actividad económica se espera que los aumentos futuros sean más moderados.
“No veo ninguna razón para el pesimismo, y tampoco veo razón para creernos que podemos tirar manteca al techo. Tendremos que tener aumentos salariales cautos”, comentó el presidente José Mujica el viernes 10, en su audición en la emisora M24.
Una prioridad para las autoridades de cara a la nueva ronda es “apostar al crecimiento fuerte de los salarios más bajos”, que identifican con más claridad en sectores como el comercio y ciertos servicios, según las fuentes de Búsqueda.
Esa preocupación está en línea con la que tiene el PIT-CNT.
Desde el lado empresarial, algunas cámaras han advertido reiteradamente que muchas firmas enfrentan una disminución de sus márgenes de rentabilidad dados los costos crecientes que soportan. En algunos casos se negociaron aumentos iguales a la inflación en la ronda pasada.