Ni siquiera se habían cumplido dos semanas de gobierno. Fue un viernes 13 de marzo cuando el presidente Luis Lacalle Pou se sentó en la sala de conferencias de la Torre Ejecutiva rodeado de todo su gabinete para comunicar que Uruguay entraba en una emergencia sanitaria luego de que se confirmaran los primeros casos de coronavirus en el país. El presidente habló por unos 15 minutos y luego le dedicaría más o menos la misma cantidad de tiempo para contestar las preguntas de los periodistas. La conferencia fue transmitida en vivo y en directo por todos los canales de aire y también por señales de cable.
El presidente o alguno de los integrantes de su gobierno hablando en el prime time de la televisión. Una dinámica que se volvería habitual en este contexto de la pandemia. Casi una costumbre. La Torre Ejecutiva siempre en el centro, todo girando alrededor de esa escenografía repetida de la sala de prensa, el escudo nacional y de los anuncios a la hora de los informativos. Porque a aquella conferencia de prensa del viernes 13, mucho antes de que los uruguayos se empezaran a familiarizar con el concepto de la nueva normalidad y se internaran en el aislamiento voluntario, le sucedieron otras 25. Todas en el horario caliente de las pantallas. Y si bien hubo diferentes voceros y distintos anuncios, en casi la mitad de las veces -11 en concreto- Lacalle Pou fue el protagonista principal de estos eventos que se han llevado sus buenos minutos de la programación de los canales.
En solo dos meses, ayudado por una situación absolutamente inédita, Lacalle Pou y su gobierno han tenido un nivel de exposición altamente superior al que tuvo Tabaré Vázquez en todo su último periodo. Los contrastes son notorios y se agudizan aún más si se comparan sesenta días contra cinco años. Se advierte otra impronta comunicacional que arrancó con la fricción de la pandemia y luego siguió su inercia para que se hablen de otros temas ajenos al coronavirus. Se está usando una herramienta que funciona porque la atención de la población está más que nunca puesta en lo que el gobierno tenga para comunicar y hay una necesidad de que el piloto que atraviesa la tormenta genere confianza, explicaron a Búsqueda fuentes de la Torre Ejecutiva. Y porque además cada uno de estos eventos, con la transmisión en cadena de todos los canales, arrastra una gran conversación en las redes.
En solo dos meses, ayudado por una situación absolutamente inédita, Lacalle Pou y su gobierno han tenido un nivel de exposición altamente superior al que tuvo Tabaré Vázquez en todo su último periodo.
La última conferencia en la que estuvo Lacalle Pou fue el 5 de mayo y vía Zoom con periodistas del interior del país. También tuvo la “cadena” de los canales. Y lo quedó en la agenda tras ese intercambio fue su postura “pro vida” en torno al aborto. Del coronavirus ya se habló poco esa vez.
El secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, es una de las figuras del Poder Ejecutivo que cobró una inesperada notoriedad durante estos meses de pandemia. Fue él quien anunció en conferencia la primera muerte por coronavirus en Uruguay, justo de un amigo suyo. La empatía y aplomo que mostró Delgado en esa y sucesivas conferencias le hizo ganar puntos de aprobación, incluso en el votante frenteamplista. “Tenemos alta exposición porque decidimos dar la cara y ser transparentes en la información en un contexto donde hay ansiedad y miedo. Podíamos haber hecho comunicados”, dijo Delgado a Búsqueda.
Otras fuentes cercanas a Lacalle Pou resaltaron que si bien la coyuntura ha obligado a comunicar todo con otra intensidad, “no hay un gran cambio” en lo que es la forma de llevar la comunicación que tiene el mandatario. En su entorno lo ven como un “presidente presente”, que tiene “la misma cultura de comunicación que llevó mientras era un político en campaña”. Y que en este escenario de incertidumbre por la pandemia es necesario “salir a explicar” y ser “transparentes”.
Delgado admitió que hubo al menos una conferencia, la penúltima en la que participó el presidente, en la que también se “aprovechó” para enviar un mensaje que excedía a la pandemia. El 29 de abril Lacalle Pou dedicó unos pocos minutos a hablar sobre el estado de situación por el virus y bastante más a valorar el proyecto de Ley de Urgente Consideración (LUC) que comenzaba su discusión en el Parlamento. El presidente dijo que tenía “el derecho y las ganas de defenderlo” porque “fue trabajado y surgió de las necesidades de la gente”.
Su postura tuvo respuesta en la oposición. “Hay una cadena nacional de hecho. Cadena disfrazada de conferencia de prensa para que el presidente le conteste a la bancada del FA sobre la LUC. Tendrá la oposición algún minuto de televisión para contestar”, se preguntó la exministra de Turismo, Liliam Kechichian en su cuenta de Twitter. Esa noche, la polémica sobre la negativa del gobierno a otorgarle una cadena nacional al PIT-CNT por el Día de los Trabajadores todavía estaba humeando. La política de comunicación adoptada por la actual administración contempla “únicamente necesidades de carácter nacional que involucren a las instituciones de gobierno”, le respondieron a la central sindical desde la Torre Ejecutiva.
El bajo perfil de Vázquez
Desde el 2015 al 2020 Presidencia realizó su comunicación bajo una estrategia mucho más institucional que personal, basada por un lado en aspectos tradicionales como los mensajes de difusión pública y por otro en los Consejos de Ministros abiertos, un elemento algo más novedoso que se había puesto en funcionamiento en 2005. En ambos casos siempre se siguieron lineamientos previamente definidos y muy protocolizados respecto a la duración, los horarios, la audiencia y los oradores.
Esta estrategia se sustentó en el concepto comunicacional de “gobierno de cercanía”, que, apalancado por Vázquez, refiere a la obligación democrática de un gobierno de comunicar de todas sus actividades y políticas a la población, tanto de una forma masiva que permita el alcance a todos -a través de los canales abiertos de televisión- como mediante el contacto físico, más semejante a la política de antaño, en donde los gobernantes van a las ciudades, pueblos y barrios para comunicar esas políticas y responder consultas personalmente a los habitantes.
Esta dinámica vecinal, muy presente en el primer gobierno de Vázquez, fue perdiendo fuerza en su segundo mandato. Ya sobre mitad del periodo los Consejos de Ministros abiertos, pensados para desarrollarse una vez al mes, dejaron de tener su frecuencia habitual hasta casi desaparecer.
Con este desuso también bajó notablemente la presencia pública de Vázquez. Sus apariciones quedaron reducidas a unas pocas conferencias de prensa, discursos oficiales o cadenas nacionales. En contadas ruedas de prensa atendió de forma espontánea a los periodistas, respondiendo preguntas por espacios aproximados de 15 a 20 minutos. Los problemas en su espalda y un tumor maligno en uno de sus pulmones disminuyeron aún más sus salidas a partir de la mitad y el final de su mandato.
La falta de comunicación fluida desde Presidencia se profundizó además porque Vázquez no tuvo voceros, algo que tanto él como sus colaboradores y desde la Secretaría de Comunicación Institucional lo remarcaron desde el inicio de la administración. Quien más habló públicamente como representante del Poder Ejecutivo fue el prosecretario Juan Andrés Roballo, pero no como una voz paralela a la del presidente sino enmarcado en las funciones del cargo, que implica entre otros roles presidir el Sistema Nacional de Emergencias y la Junta Nacional de Drogas.
Las cadena
Durante el gobierno pasado el Poder Ejecutivo autorizó 72 cadenas nacionales y campañas de bien público, casi el doble que en el período de la administración José Mujica, a partir de datos recogidos por Búsqueda en base a resoluciones del Ministerio de Industria, Energía y Minería. Hubo tres en 2015, 17 en 2016, 11 en 2017, 21 en 2018 y 20 en 2019. De ellas, 58 estuvieron relacionadas a órganos estatales, de las cuales 34 fueron directamente solicitadas por Presidencia.
En el caso de estos mensajes, 10 fueron para celebrar fechas internacionales como el Día de los Derechos Humanos, del Holocausto, del Trabajador y del Turismo. Los otros 48 se solicitaron para comunicar actividades, políticas y logros del gobierno. Se promocionaron temas como el turismo, la Defensa Nacional, el desarrollo social, el desarrollo de industrias, el acceso a Internet, la inclusión financiera, la competitividad, la promoción de empleo, las transformaciones en el trabajo, el emprendedurismo, los Consejos de Salarios, el agua potable y el saneamiento, los centros de referencia de salud pública, el Sistema Nacional de Cuidados, el consumo de drogas, la alimentación saludable, el deporte, la Biblioteca Ceibal, la primera infancia y las futuras generaciones, y el proyecto de inversión de UPM. Salvo los ministerios de Economía, Relaciones Exteriores y Transporte y Obras Públicas, todas las secretarías de Estado tuvieron en alguna fecha su propia cadena nacional, inclusive la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).
Sin embargo Vázquez fue el orador solamente en algunas de estas situaciones, como las rendiciones de cuenta del gobierno cada 1º de marzo y el anuncio del fallo a favor de Uruguay en el caso contra la tabacalera Philip Morris. Otras relacionadas intrínsecamente a la Presidencia las derivó a terceros como al conductor de televisión Fernando Vilar, quien brindó la respuesta del gobierno a los reclamos del movimiento Un Solo Uruguay y mostró las medidas adoptadas para el sector agrícola y ganadero.
Las cadenas no gubernamentales fueron otorgadas al PIT-CNT por el Día del Trabajador y al Frente Amplio, al Partido Nacional y al Partido Colorado -todas en 2016- para celebrar los aniversarios de cada agrupación. También hubo espacios para la Corte Electoral durante la campaña presidencial y para los grupos en contra y a favor de la iniciativa para derogar la Ley Trans y del plebiscito sobre seguridad “Vivir sin miedo”.
Información Nacional
2020-05-14T00:00:00
2020-05-14T00:00:00