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Luis Lacalle Ponce de León, del boliche a la escucha de música consciente y del apellido a la voz propia
El hijo del expresidente Luis Lacalle Pou construye su espacio en redes sociales; mientras la política funciona como ruido de fondo, la música es tregua
Su vínculo con la música es una historia de mudanza, del consumo “de la noche” (fiestas) al consumo de discos, álbumes y vinilos.
Tiene 21 años, con cada video ensaya su propio nombre y quiere que lo sigan por la música que escucha —lo que piensa de ella— y no por quién es papá. Es un alquimista musical de la generación Z; convierte un comentario sobre un show o un álbum en un debate abierto de sensibilidad generacional.
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Hijo del expresidente Luis Lacalle Pou y Lorena Ponce de León, Luis Lacalle Ponce de León se subió al tren de las redes sociales y la creación de contenido perseguido por un reflector que arrastra desde sus años en el fútbol. En su cuenta de Instagram su vida se sintetiza en pocas publicaciones, para el tamaño de la conversación que generó alrededor de la viralización de su contenido, sobre todo en Tik Tok.
Su historia musical es una historia de mudanza, del consumo “de la noche” (fiestas) al consumo de discos, álbumes y vinilos que se enloquece por conseguir. Cambió la música de ambiente por la música como refugio íntimo y herramienta de lectura del mundo. Y hablaba tanto de ella con sus amigos que un día pensó que esas conversaciones podían interesarle a alguien más.
Primero aparece Miranda! como disparador y video bisagra; después No Te Va Gustar (NTVG), que recientemente sacó nuevo disco, fue su puente hacia el rock y una forma de escucha que no solo se interesa por el ritmo, sino por la letra, el contexto, la emoción y la identidad. No se planta como defensor del buen gusto, pero en conversación con Galería tampoco esquivó el berenjenal de hablar de "música de calidad"; reconoce que algunas canciones “no llegan profundo” mientras otras lo obligan a pensar. Él mismo cuenta que estuvo negado al rock, que escuchaba reggaetón y que cuando conoció ese nuevo universo no lo vivió como una conversión moral, sino como una ampliación de horizontes.
No se considera un gurú. Quiere que quien no conoce un disco o una banda “aprenda” de él y que quien sabe más le devuelva algo. Ética de creador joven. Simplemente le gusta hablar de lo que una canción puede generar a los 20 y pico y jugar a ser el amigo que te dice “probá esto”. Su fuerte no es la autoridad, es la transmisión de (sus) emociones. Ahora le toca poner a prueba cuánto puede existir públicamente alguien que habla estrictamente de música y no se mete en polémicas, sin que lo devore un personaje, o el hate.
Es mi refugio del estudio, de la vida seria. Siempre fue un tema de charla con amigos, y hablábamos tanto que un día dije, ta, si son tan interesantes estas conversaciones para nosotros, estoy seguro de que a alguien más le tienen que interesar. Igual confieso que hasta hace uno o dos años no escuchaba música de mucha calidad, digamos. Por la profundidad del mensaje. El ritmo del reggaetón es muy divertido, pero no llega profundo. Y tengo dos amigos que escuchan rock, ellos me llevaron a Paysandú a la Semana de la Cerveza donde tocaron No Te Va a Gustar, La Vela Puerca y Los Ratones Paranoicos, y fue el show de NTVG (el) que me sorprendió por lo bien que sonaban. Transmitían muchísimo más de lo que yo sentía en conciertos de Quevedo o María Becerra, que en realidad es música que se pone desde un parlante. Acá ellos tenían nueve instrumentos en vivo. A veces voy a un concierto de alguien que no conozco y me quedan algunas canciones, pero de NTVG me quedaron todas. Fue mi banda puente hacia el género. Desde ese entonces te diría que escucho solo eso, rock. Y rock nacional. Obviamente cuando hay que salir me adapto, no soy el típico que dice que música era la de antes. Pero ahora no te escucho un reggaetón a las seis de la tarde en casa.
¿Hallaste tu gusto propio?
Sí, yo escuchaba la música que escuchan los jóvenes de noche. Ahora soy de ir al Lollapalooza todos los años y ahí se descubren todo tipo de músicas nuevas. Yo conocí a Miranda!, el primer video que hice fue sobre ellos, el que me ayudó a llegar a todo esto también. Vi Hotel Miranda! y me encantó. El álbum está bueno pero la energía que tienen en vivo es totalmente distinta. La gente que escucha Miranda! tiene una energía muy arriba.
¿Tocás algún instrumento?
Arranqué clases de guitarra eléctrica hace algunas semanas. Hace rato que estaba con ganas de tocar eléctrica, pero la mayoría de las academias te hacían pasar por guitarra clásica (acústica) primero, y me aburría un poquito. Probé teclado medio autodidacta y avancé bastante bien, pero llega un punto en que necesitás un profesor. Y la guitarra, lo que aprendí hasta ahora lo aprendí solo. Fui una vez a lo de mi tío (por parte de madre) que tenía una bandita con amigos y me enseñó un poquito, me dijo que tenía las bases bien y me mandó a que me terminara de corregir un profesor.
¿Te interesa la música profesionalmente?
Estudiaría la Licenciatura en Música de la Udelar, que te enseñan todos los instrumentos, pero ya tengo empezada una carrera.
¿Qué estás estudiando?
Licenciatura en Sistemas, es muy parecido a Ingeniería en Sistemas, pero la parte relacionada a diseñar aplicaciones. Fue la carrera que más me gustó dentro de lo que había y ya estoy por el quinto semestre, así que tan mal no me va. Pero arrancó con el cuento de que era la carrera del futuro, con desempleo negativo, y ahora son tantos haciéndola que hay desempleo positivo.
Eventualmente, cuando esté recibido, capaz pueda desarrollar algo, pero no me veo trabajando de alguien que programa. No hay chance que yo me levante y esté haciendo esto con mi vida.
¿Tu inclinación musical es heredada o propia?
Es propia. Lo debo haber heredado del lado de mi madre, su familia es mucho más de la música, pero de toda la familia soy el que más escucha. Mi madre no lo le da tanto corte y del lado de mi padre no viene mucho la cosa tampoco. A ver, música se escucha, en los asados. Pero saber no sabía nada.
¿Cómo es el proceso creativo de tus videos?
La idea se presenta por recomendación, o puede ser que hablando contigo ahora se me ocurre algo, freno la conversación y lo anoto en el celular. De la idea después paso al guion, que no es palabra por palabra, porque, si no, después te robotizás. Normalmente escucho la banda o el álbum una vez y otra vez mientras escribo, porque se me van ocurriendo cosas. Para el único video que tuve que hacer un estudio importante fue para hablar de Lux, de Rosalía, que canta como en 13 idiomas. Lo que nunca hago, que hay gente que piensa que sirve, es preguntarle a la inteligencia artificial. Eso es lo peor que hay para la música, lo comprobé el otro día. Estaba hablando con un amigo, se me había ocurrido un video y básicamente le pedí ejemplos de canciones con determinada temática. En dos le embocó al artista, pero le erró al álbum y a la tercera le erró de artista. Me dijo que la canción Tan lejos era de La Vela Puerca. Olvidate. Después abandoné un poco los guiones, sobre todo para hablar de bandas que ya me gustaban, y fue cuando me fue mejor, porque se nota que me gusta. Eso sí, los videos los edito yo, no pienso contratar un editor.
Lo que hacés parece más una curaduría personal que videos de opinión o crítica. ¿Cómo te catalogás?
Para ser crítico de verdad, tenés que tener muchísimos años escuchando el género, y yo soy autocrítico de que no tengo tantos años. Yo digo mi opinión, qué me gusta y qué no. No es una crítica de si la música es buena, es si a vos te llega o no, si yo conecto o no. Y eso no me lo puede marcar nadie. Son emociones, no son datos. Pongo algo de información porque está bueno que se sepa, pero más que nada digo qué canción transmite qué mensaje, recomiendo, opino y estoy abierto también a opiniones. La definición es esa: el que no conoce el disco que pueda aprender de mí y, si alguien lo conoce más, que yo pueda aprender de él. Una comunidad que pueda tener a la música como un espacio de unión.
Además de música, aparecen reflexiones sociales o generacionales en lo que hacés.
Para mi generación es lo más común agarrar un teléfono y decir: a nosotros nos pasa esto. Yo llevo un estilo de vida removido. Me gusta andar por todos lados, menos cuando jugaba al fútbol, que tenía una vida bastante monótona y medio aburrida. Y lo que me gustó al arrancar con todo esto es que no tuve que cambiar mucho nada de lo que hacía, solo tuve que arrancar a mostrarlo más. Y con el tema de las fiestas, me gusta mostrarle a la gente que ya es momento de hacer las cosas divertidas. ¿No sabés si ir a una fiesta porque no te gusta? Andá y probá. ¿Siempre escuchás la misma música? Mirá que hay otras cosas lindas.
Nunca pensé conectar con una artista como Olivia Rodrigo, pero yo estaba mal de amores, la conocí y me fascinó. Canta tal cual lo que sentís. Entonces está bueno que las nuevas generaciones vean que hay una compañía en la música más allá del reggaetón. No quiero hablar mal del género, pero habla todo el tiempo de lo mismo. El trap también. Ese sí no me gusta. Pone mucho énfasis en las drogas, la vagancia, en hacer plata por cantar… Yo sé que componer lleva su cosa, pero cuando viene un productor, te arma letra, ritmo y la persona que canta es solamente personaje, no me parece un buen ejemplo.
Duki (rapero argentino) justo tiene una historia linda, salió del Quinto Escalón —la competencia de freestyle más importante de Argentina que catapultó las carreras de artistas como Ysy A, Wos y Trueno—, pero los traperos nuevos con sus letras están fantaseando. Dicen que tienen no sé cuánta plata y recién están empezando. Incitan a inventarse un estilo de vida para cantarlo; andar todo el día por la calle con la gorra para atrás, la cadena y, quieras o no, en el mundo más formal eso no es correcto. Le están lavando la cabeza a muchos chicos más jóvenes que se influencian con lo primero que ven. Si querés escuchar trap, escuchá, pero dale una chance a NTVG, al Cuarteto, a Airbag. Bueno, capaz el Cuarteto de Nos tiene letras un poco más raras, pero dale una chance. Yo fui alguien que estaba negado al rock, que, ahora, no solo me cambió la vida, sino que siento que me hizo un poquito más inteligente y crítico.
En una entrevista reciente dijiste que “cada vez más gente sabe separar la música de la política”. Uno piensa en lo que pasa con la murga, Larbanois & Carrero, con el rock argentino, los festivales gratuitos en la rambla, la cumbia del interior y el folklore … ¿Realmente pensás eso?
No. Está claro que hay gente que usa la música solo para eso. Hoy hay dos tipos de jóvenes: el que es molesto con la política y no puede hablar de otra cosa, que yo no lo aguanto, el militante, y después en el otro extremo el que está saturado de política. No quiere saber nada porque ya creció con todo eso, que los padres… Obviamente siempre hay que saber qué votar, pero acá no se maneja un intermedio. El que te milita a ciegas para cualquier lado no está pensando y el que te dice no aguanto más, no quiero nada, no me interesa, tampoco. Ganó el que encuentra lugar en ese punto medio.
Hay muchas cosas lindas para disfrutar, y puede haber muchas cosas en común más allá de cualquier diferencia, y la música se presta para ser esa zona. A eso me refería. Yo creo que hoy dos personas podemos disfrutar de Callejeros, una porque lo representa ideológicamente y la otra porque le gusta como suena y su talento para contar algo. La unión está ahí. Cada uno interpreta las letras para su lado, cuando el rock habla de opresión, no siempre tiene que ser de un gobierno. Vos adaptás la letra a tu vida. La primera canción del último disco de NTVG, Halcones y payasos, yo la había sentido como que hablaba de una relación en la que vos no salías ganando. Después, veo que un diario argentino la levantó para hablar de Javier Milei. Yo así no lo había interpretado, pero la gracia es esa, que las canciones nos hagan trabajar la cabeza. Igual pienso que encontrar refugio en la música es más inteligente.
¿Y los géneros modernos, el trap, te parece que se están alejando de lo político o ideológico?
Lo que pasa es que no hablan de nada que divida a los jóvenes, me parece a mí. El trap no tiene nada que ver con la política y capaz por eso le va bien. Es un género 100% comercial, hecho para no separar a la gente. Aprovechó el espacio. Por el momento la solución que se ha encontrado es, desafortunadamente, esa: la música sobreproducida y relativamente vaga, la música que deja de ser música, pero es lo que todos quieren escuchar. Mujeres, drogas, fiestas, dólares, como si la vida fuera a ser eso. A mí me encanta salir, pero tiene que haber un balance. Capaz, si escuchás solo rock te terminás volviendo un vocero político y tampoco en la vida todo es reivindicación. Yo creo igual que se puede empezar a hacer un camino donde el mensaje detrás de las canciones una más que separe. Lo que yo hago viene por ahí, es un granito de arena. Tengo fe en que nadie va a dejar de ver mis videos por ser el hijo de alguien que es de derecha. Los únicos que harían eso son la gente mayor, que ya viene instalada con un chip que no puedo ni me interesa sacarles. Pero hoy un joven no te mira el informativo, no hay nada que le interese ni le vaya a cambiar la vida ahí. En cambio, si escucha música y además se anima a escuchar otra cosa distinta, capaz que lo empieza haciendo con la música y lo termina haciendo con otras cosas en la vida.
El apellido, ¿te benefició o te condicionó ?
Soy reconsciente de que el nombre te da visibilidad. Ahora, yo elijo para qué la uso. Porque si hay gente que va a venir solo por el apellido no me sirve.
Hijo de Luis Lacalle Pou
Luis Lacalle Ponce de León: "Soy re consciente de que el nombre te da visibilidad. Ahora, yo elijo para qué la uso".
Mauricio Rodríguez
¿Qué aprendizajes de la vida pública de una familia política te sirvieron para lo que hacés hoy?
Lo bueno es que ya tenés personas de base, que si vos quisieras comunicar algo al menos alguien lo va a ver, a apoyar. Entonces lo bueno es eso, la exposición, y lo malo también es eso: la exposición.
¿Cómo manejás los comentarios negativos?
El otro día Chano, el cantante de Tan Biónica, me dio "me gusta" a un video y, quieras o no, cuando esa gente que sabe de música te apoya, es que algo estás haciendo bien. En esas cosas me fijo. Después, si es un comentario directo para atacarme, los bloqueo y se manejan. Se pierden mis videos que aparte están buenos. Pero a mí no me sirve tener a esa persona en la vuelta y no le quiero dar el gusto de seguirlo haciendo. Ahora, si es un comentario que no es contra mí, que ataca al contenido, a mí no me lastima. Tengo a mi grupo de amigos, mucha gente querida que cuido, y muchos me dicen que les recalienta cuando ven esos comentarios, y a mí tampoco me gusta exponerlos a ellos, pero lo que yo leo no me calienta. La gente que me conoce sabe que yo sé, y si me escuchás te das cuenta que no soy un gurú. Hay gente que sabe mucho más que yo. De mis amigos te diría que soy el que menos sabe, pero soy el que más sabe comunicar.
¿Te proyectás profesionalizando esto, haciendo de la creación de contenido tu trabajo?
Ya lo considero un poquito mi trabajo, me duermo y me despierto pensando en esto. Instagram y TikTok en Uruguay no pagan, pero podés trabajar con alguna marca. Mi idea es ir haciendo una base económica para poder expandirme. Tengo miles de proyectos a futuro. Más te digo, si sale bien, tengo toda la vida pensada. Por ahora el camino que dije que iba a hacer cuando arranqué con la música viene casi que al pie de la letra, así que mis intuiciones de qué se puede venir suelen ser bastante acertadas. Todo el mundo se va a acordar de que yo hacía videos de música. Y nunca siento que me vaya a quedar sin algo de qué hablar, porque la música no es algo que se gaste. Tampoco siento que haya nadie por ahora que esté haciendo lo mismo que yo, por lo menos no así, joven. Porque si uno de mi generación ve a alguien de 50 años hablando de una banda ya no conecta. En cambio cuando sos más grande te interesa que alguien más chico hable de algo que vos viviste o te gusta, y que esté bien comunicado. Quiero pasarme al streaming, pero para eso necesito una computadora de las buenas, dos monitores… Tampoco quiero ser influencer, con dos millones de seguidores que tenga que hacer las cosas para complacer a todo el mundo.
¿Por qué arrancaste con todo esto?
Tuve ganas. Desde más chico siempre tuve cuentas para compartir cosas sin mostrar la cara. Lo tenía reahí, pero hasta que no arranqué a meterme en serio no me di cuenta de cuánto me gustaba. Medio que coincidió con mi último año en las juveniles en Cooper. Habíamos subido a la B, que era pasar de amateur a profesional. Para eso precisás mucha adaptación, y tardaron pila en llamarme. Yo estaba rededicado a eso; no iba a los asados, no salía tanto. Y en ese interín de que no me llamaban arranqué a disfrutar un poco más la vida y me di cuenta de lo que me estaba perdiendo. Capaz sacrificaba todo un año de vida para jugar 10 minutos, entonces puse todo en la balanza y dije que no, que este era el camino correcto, y lo terminó siendo.