En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Robin Henderson, el principal de Tienda Inglesa, reapareció este mes en un acto público en el que se emitió la primera factura electrónica en el país. En realidad, este veterano empresario reconoció en 2007 que su cadena de supermercados estaba a la venta porque él no es “eterno” y sus hijos “no tienen interés” en el negocio, por lo que “no va a quedar en la familia”. Pero Henderson sigue al frente.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El problema de la sucesión es uno de los que se presentan en las empresas uruguayas de distinto porte que pertenecen a una familia y cuyos integrantes tienen muchas veces un vínculo laboral con la misma. Otro es su relativamente modesta “complejidad” que las de otros países, es decir que cuentan con menos cantidad de generaciones involucradas en la propiedad de la empresa y trabajando en las mismas, lo que las expone a un cierto “riesgo de ahogamiento”.
Ese es el diagnóstico que realiza Alberto Gimeno, experto español fundador de una firma de investigación aplicada en el campo de la empresa familiar —Family Business Knowledge— que maneja una base de datos que gestiona junto con una escuela de negocios de una universidad española y la Universidad ORT. Sobre esta temática asesora al Centro de Empresas Familiares (CEF) de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay, donde ayer miércoles 29 ofreció una charla.
Según algunas estimaciones, las empresas de estructura familiar en el país son unas 75.000.
Las uruguayas.
De la base de datos, que cuenta con información de unas 900 empresas familiares uruguayas, estas tienen “menor complejidad” que las de otros países.
A juicio de Gimeno, como eso “supone un cierto riesgo de ahogamiento de la empresa por parte de la familia”, quizás sea necesario aumentar la complejidad de las firmas uruguayas a través de su dimensión, su nivel de internacionalización, incorporación de tecnología, etcétera, de modo de reducir la incidencia de los familiares en la gestión.
Además, según dijo a Búsqueda este experto, en una empresa familiar más simple, las “estructuras de relación” entre los integrantes del núcleo y la propia firma están menos desarrolladas —en comparación con aquellas más complejas—, así como también es menos frecuente la profesionalidad de las prácticas de gestión y sucesión.
Sin embargo, comparativamente con el resto de las empresas familiares de la base de datos, las uruguayas se destacan por tener más “capacidad emprendedora”.
Gimeno señaló que las familias pierden su capacidad para emprender sobre todo cuando los fundadores fueron exitosos, a quienes definió como personas capaces de “crear valor”, de “seducir” al banco, al personal talentoso y a los clientes. En esos casos los sucesores se centran en conservar el patrimonio, en lugar de seguir creando valor. “La tendencia natural es evolucionar hacia el dinero, a mantener la cuestión patrimonial confortable. Entonces construyen su posición empresarial alrededor de la idea del miedo a perder y no arriesgan”, afirmó.
Añadió que algunas familias no son capaces de transmitir a las generaciones siguientes ese “placer por crear” que les hace “brillar los ojos” cuando hablan sobre un nuevo producto o la conquista de un nuevo mercado.
Poner orden
A partir del análisis de la base de datos, el especialista español concluye que la sucesión “está poco preparada”.
Explicó que los directores de una empresa familiar están orientados al largo plazo, en contraposición a los de una firma no familiar. Dijo que para que esa diferencia funcione como una “fortaleza” en términos de “coherencia y orientación de la gestión”, la familia tiene que ser capaz de “ponerse orden a sí misma”.
Señaló que lo que ocurre con frecuencia en una empresa familiar es que como es la propietaria “nadie le puede poner límites porque es su compañía”. Por tanto, Gimeno destacó la importancia de generar estructuras internas que impriman orden. “El foco tiene que estar en cómo la familia se gestiona a sí misma para después poder gestionar a la compañía”, sostuvo.
Comentó que en el caso de las empresas de cierto tamaño y donde las familias son numerosas es adecuado que el núcleo se organice para “controlar” la compañía (a través de un consejo de administración o un Directorio) y que sea un tercero ajeno al grupo quien la gestione y dirija. Alegó que de esa forma se evitan las rivalidades y el deseo por parte de los diferentes integrantes de ser director general, porque “un empresario elige a los socios y a sus hermanos no”.
“Hay que poder hablar de un conjunto de cosas a partir de que el primer hijo está pensando en incorporarse en la empresa”, aconsejó.
En la práctica, y según datos relevados por el CEF de una muestra de empresas uruguayas, en la amplia mayoría ya están trabajando juntas dos generaciones y solo en un pequeño porcentaje se establecieron criterios para el ingreso de los más jóvenes de la familia.
Consultados por ese centro, la mayoría de los jóvenes que integran las empresas familiares señalaron que “no se ha avanzado en la preparación” de aspectos relativos al “proceso de relevo generacional”.
Informaron que en muchos casos no existen reuniones regulares para tratar temas de la empresa: la mayoría contestó que no se viene preparando quién asumirá la dirección o gerencia general, ni se planifica la situación financiera y patrimonial de quienes habrán de retirarse, ni se conforman ámbitos de información y decisión entre propietarios que trabajan y no en la firma.
Como posibles futuros propietarios, los jóvenes identificaron una serie de desafíos que a su juicio deberán enfrentar en las empresas familiares: la mitad respondió “mantener el equilibrio entre quienes trabajan y no trabajan en la empresa”, 28% hizo foco en “mantener el posicionamiento” de la firma, 17% señaló que “existan puestos de dirección/gerencia para todos”. El 5% no contestó.