Los jugadores.
Este negocio cuenta con tres jugadores de mayor relevancia: Pos2000, Red Pos y Scanntech. El primero trabaja únicamente con las tarjetas Visa, Master Card, Dinners, Cabal y Oca.
Red Pos funciona con las tarjetas de las financieras y del interior del país: Anda, Creditel, Pass Card, Club del Este y Micro Finanzas.
Detrás de esta división hay una razón “comercial” y no tecnológica, dijo a Búsqueda el director de Red Pos, Jorge Souza. Las tarjetas bancarias “no han querido” darles lugar a las financieras y “no las dejaban crecer” bloqueando la entrada a su red, aseguró. Contó que para que una tarjeta ingrese a Pos2000 es necesario que todos los sellos estén de acuerdo. Es por esto que algunos negocios tienen contratos con ambas redes para poder operar con todo el espectro de tarjetas.
No obstante, Souza agregó que el gobierno está “impulsando la interconexión de redes” y dijo que esto se concretará probablemente en el segundo semestre de 2012.
Por su parte, Scanntech es la única empresa habilitada a operar la Tarjeta Uruguay Social, que es una herramienta del Instituto Nacional de Alimentación y de los ministerios de Desarrollo (Mides) y de Salud Pública, para que ciertos beneficiarios compren comida y artículos de higiene. Scanntech puede procesar las demás tarjetas, pero hasta hace poco tiempo atrás sólo trabajaba con supermercados y autoservicios; a mediados de 2011 comenzó a operar con otros giros comerciales. Poder trabajar con las tarjetas bancarias le requirió a esa empresa conseguir una certificación norteamericana de seguridad con un costo de alrededor de U$S 100.000, informó su director ejecutivo, Raúl Polakof.
Precio.
Estos servicios se prestan bajo distintas modalidades que difieren en su costo.
Red Pos arrienda las terminales y no cobra la instalación. La mensualidad varía según el software que se contrate y según indicó su director, ronda entre U$S 16 y U$S 17. El contrato es anual y se busca que el cliente abone la anualidad entera, recibiendo una bonificación “importante”, agregó. Además la empresa les cobra a los sellos un precio por transacción. Si bien Souza no quiso revelar este monto, dijo que a nivel internacional ronda los U$S 0,15.
Por su parte, Scanntech trabaja con los Pos en formato de caja registradora. El servicio no sólo permite trabajar tarjetas, sino que procesa todas las operaciones del comercio y almacena la información en servidores centrales. Eso le permite al pequeño comerciante tener información para administrar mejor su negocio, como cuánto vende, qué productos le generan mayor retorno o cuáles debería poner en promoción. Esta empresa no arrienda equipos; el comerciante debe adqurirlo (a un costo que sobrepasa los U$S 1.000, según dijo Polakof) o utilizar el hardware con el que ya cuenta el local.
El costo del servicio puede ser una mensualidad fija de $ 200 o un porcentaje de las ventas en el caso de que resulte conveniente al comerciante.
A mediados del año pasado la empresa lanzó al mercado un nuevo equipo —el i-Poss—, que se vende a $ 10.000 y puede financiarse en 48 cuotas de $ 227. Se cobra $ 3.500 por concepto de instalación, pero no se paga mensualidad por el servicio.
El mercado.
El último reporte del BCU sobre el sistema de pagos minoristas reveló que al cierre de 2011 existían 13.157 terminales instaladas en todo el país.
A su vez, había en circulación 2,2 millones de tarjetas de crédito y 1,1 millones de tarjetas de débito; en el segundo semestre del año pasado crecieron tanto la cantidad de operaciones como los montos de las transacciones al comparar con la mitad inicial de 2011.
Red Pos cuenta con 3.000 que capturan anualmente 10 millones de transacciones. En 2011 se sumaron en promedio entre 100 y 150 por mes, contó.
En cuanto a los departamentos, afirmó que “el corazón del país” (Tacuarembó, Cerro Largo, Treinta y Tres, Flores y Florida) es “más débil” a nivel de tecnología, mientras en el litoral y el sur la cobertura es “muy buena”. Explicó que en esto hubo una influencia del turismo.
Scanntech, por su parte, trabaja con 2.000 comercios, en su mayoría pequeños.
El plan de inclusión financiera o bancarización que promueve el gobierno se apoya en buena medida en el desarrollo del mercado de POS. La incorporación de esos equipos ayuda a la formalización de la economía; la instalación requiere regularizar la situación tributaria y de seguridad social, y obliga a declarar las ventas realizadas por este medio. Otro beneficio es que la menor circulación de dinero en efectivo minimiza los riesgos de robos.
Para Polakof, la informalidad es la barrera más grande a la que se enfrentan las empresas de POS y no el costo del servicio. “En algunos pueblos chiquitos, por ejemplo, nadie se quiere formalizar, por más que se los regales”, ilustró.
Por eso, entre otras razones, el gobierno procura impulsar el uso de estos plásticos a través de varias normas en el marco de su plan de inclusión financiera o “bancarización”. A pocos días de finalizar el 2011 aprobó un decreto que promueve la “instalación y puesta en funcionamiento de terminales de punto de venta” colocados durante el 2012. Establece la exoneración de tasas y tributos a la importación, incluido el Impuesto al Valor Agregado (IVA), de los bienes promovidos y un crédito por el IVA de estos bienes adquiridos en plaza. También exonera del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas y/o al Patrimonio de entre 40% y 100%, y privilegia los incentivos en el interior del país o en los municipios periféricos de la capital (A, D, F y G).
A su vez, el decreto fija precios máximos que las empresas pueden cobrar por el arrendamiento de los POS si quieren recibir el beneficio. El monto varía entre 90 y 260 unidades indexadas (entre $ 212 y $ 612), según la tecnología ofrecida.
Como parte del plan de bancarización, el Parlamento ya dio media sanción a un proyecto que rebaja dos puntos del IVA a los pagos hechos con tarjeta o instrumentos similares, y exonera totalmente del tributo a los pagos con tarjetas de débito sociales financiadas por el Estado. De esta forma se crea un incentivo para que los comercios (especialmente los de las zonas más carenciadas) incorporen la tecnología, ya que no aceptar estos medios de pago podría significar pérdida de ventas.
A su vez fue presentado otro proyecto que pretende regular el sistema de tarjeta de crédito, pero no fue discutido aún. Entre otras cosas, busca limitar las comisiones que los sellos les cobran a los comercios, especialmente a los pequeños, en procura de hacer más viable que firmen contratos con ellos. También establece que los emisores de las tarjetas deberán “asegurar la libre elección” del proveedor de las terminales de POS por parte de los comercios y “la libre interconexión entre las redes” de esos equipos.
Al mismo tiempo el Ministerio de Economía, el Banco de Previsión Social, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y el Banco República se encuentran trabajando para lanzar la tarjeta Afam, por medio de la cual 300.000 hogares beneficiarios de asignaciones familiares podrían cobrar este subsidio, ya sea en cajeros automáticos o directamente pagando con la tarjeta y recibiendo además los nuevos beneficios fiscales. Se espera también que en el futuro se pueda utilizar para pagar otras prestaciones.
Cuerpo a cuerpo.
Polakof opinó que bancarizar “es correcto” y “bueno para el país”. Espera que estas medidas tengan un impacto significativo que se podría empezar a sentir sobre mitad de año. Afirmó que su empresa se está preparando para esto, “como todas”.
Souza dijo que prevén duplicar al terminar el año la cantidad de terminales, llegando a las 6.000, considerando que se haga efectiva la interconexión entre las redes. “Ahí será una lucha comercial cuerpo a cuerpo y veremos cómo nos va a todos”, recalcó.
Consideró que todavía los comercios “están expectantes” y considera que probablemente reaccionen una vez que se hayan aprobado las normas y sean de mayor conocimiento público, porque, según señaló, muchos comerciantes no están al tanto. Luego espera que se dé un crecimiento del mercado, pero “muy paulatinamente”.
En su opinión, la competencia no tiene que darse en los precios —porque no es “saludable” para la empresa— sino en la calidad del servicio. Además considera que la pauta de precios establecida por el gobierno en el decreto de promoción son ya “bastante estrechas”, lo que hace más difícil competir en el precio.
Souza entiende que se insiste mucho en que el precio del servicio sea bajo, cuando en realidad la clave está en que se aumenten las posibilidades de negocio del comerciante y así sus ingresos, a través de la recarga de celulares o la venta de estacionamiento, por ejemplo. Polakof comparte ese razonamiento, y asegura que una vez que contratan sus servicios los comercios aumentan sus ventas “más o menos en un 10%”.
Para captar nuevos clientes, estas empresas tienen equipos de vendedores que “barren” la ciudad, explicando cómo funciona esta tecnología y tratando de convencer de sus beneficios, contó Souza. En la mayoría de los casos, agregó, los comerciantes “están preparados” para tener un POS y pueden manejarlos. Además suelen “sorprenderse gratamente” al conocer el costo del servicio, porque recuerdan la situación de algunos años atrás, cuando los precios eran “bastante prohibitivos”, comentó.