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Las fronteras empiezan a abrirse otra vez. Emerge el mundo pospandemia. Y el ministro de Industria, Omar Paganini, está recién llegado de un viaje a Estados Unidos donde apostó a poner una ficha de Uruguay en el mapa de la tecnología mundial. El ministro sostiene que la agenda global gira actualmente en dos temas, lo digital y lo verde. “Son temas de salida de pandemia para el mundo”, explica, y afirma con entusiasmo que en su visita remarcó que Uruguay “está bien posicionado en ambos temas” y es un país que “vale la pena”. Mantuvo reuniones con gigantes de la tecnología como Amazon, Google, Microsoft y Apple. Y también con una comunidad de emprendedores en Nueva York que planteó la posibilidad concreta de instalarse en Uruguay para que el país pegue un “salto” en una transformación digital que a medida que crece acarrea situaciones críticas como la ciberseguridad. “Tenemos un desafío”, sostiene el ministro sobre este asunto. “Y va a ser una de las cuestiones críticas en el futuro. Yo no diría que Uruguay está mal pero tampoco está libre de problema”.
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—¿Qué resultados obtuvo del viaje a Estados Unidos?
—Estamos en la política de internacionalizar lo más posible al sistema de servicios de tecnología e información del país. Tenemos una trayectoria destacada, treinta años de exportación, hoy es uno de los principales rubros de exportación del país. Hay empresas con un nivel alto de madurez. Hay empresas, incluso un unicornio nacional que salió a la bolsa de Nueva York con mucho éxito. Hay empresas argentinas que se están expandiendo acá porque ven un territorio fértil para esto. Y es bueno que el mundo tecnológico empiece a reconocer en Uruguay más claramente un punto de excelencia. Y en particular en el contexto latinoamericano en el que queremos ser líderes. Uno de los objetivos del viaje era ese: presentar el caso del Uruguay en tecnología en distintos ámbitos. Hubo reuniones con los principales gigantes de la tecnología: Amazon, Google, Microsoft , Apple. En el fondo es fortalecer relaciones, algunas que ya existen desde hace tiempo, otras que pueden ser más nuevas. Ir generando relacionamiento para que después fructifique en inversiones y desarrollo en Uruguay. La agenda mundial gira en torno a dos temas, que son lo digital y lo verde. Estamos en el momento justo, en la salida de la pandemia y Uruguay está bien posicionado en esos temas.
Por otro lado, hoy el mundo de la tecnología es un mundo de ecosistemas, no es un mundo de integración vertical.Cuando te relacionás con los monstruos de la tecnología no es para que simplemente hagan todo el desarrollo in house (que no hacen), sino para que se acerquen a un país y tengan en cuenta que el ecosistema tecnológico que hay le puede ser funcional a sus objetivos. Que Amazon, por ejemplo, empiece a ver que en Uruguay hay un ecosistema de empresas que pueden servirles para el desarrollo de sus plataformas, dinamiza el sistema.
—¿Qué otras cuestiones se estuvo explorando durante el viaje?
—Está el tema de New Lab, que es una comunidad de emprendedores de Nueva York que no tiene objetivos empresariales, sino de poner en un ambiente en contacto a corporaciones u organizaciones que necesitan innovación con empresas tecnológicas que sean capaces de generar esas soluciones disruptivas. Ahora se están expandiendo regionalmente y en Uruguay se instalaría el New Lab Uruguay Studio. Me gusta decir que este acuerdo es acercar el sistema innovador uruguayo al mundo y el mundo al sistema innovador uruguayo. En ambas direcciones. Hay capitales privados que acompañan el aporte de organismos públicos en el desarrollo de este proyecto.
—¿Este ecosistema uruguayo no llegó a un techo? Sobre todo pensando en los recursos humanos.
—El ecosistema uruguayo necesita estar en contacto estrecho con lo que pasa en el mundo porque está cambiando muy rápido. Y además la transformación digital ya no es con una computadora y un escritorio y una persona programando, sino que es la tecnología digital metida adentro de distintos negocios. Ese salto hacia la transformación tecnológica más vertical necesita que nuestro ecosistema tenga acceso a este tipo de situaciones. Y esto es una herramienta para eso. No creo francamente que haya un techo. Emprendedores uruguayos sigue habiendo muchos, lo de las personas capacitadas es un desafío pero hoy tenemos la posibilidad de atraer talentos al Uruguay, que es otro aspecto a considerar. Más en este contexto pospandemia en donde Uruguay está bien y es bien valorado.
—¿Y en cuanto a un posible techo de infraestructura?
—No veo cuál sería.
—La redes de Internet. Para atraer a esas empresas se tiene que asegurar una conectividad…
—Bueno, algunos como Google ya anunciaron que van a tirar otra fibra óptica. Y en primer lugar estamos bien de conexión internacional. Y no hay que entreverar problemas. Si uno quiere profesionalmente desarrollar software, tiene buena conectividad. Ahí no veo un cuello de botella. Tenemos un buen nivel de data center en Antel. Nos parece, y esto es otro capítulo, que hay una oportunidad para atraer proyectos de data center a Uruguay teniendo en cuenta que la demanda de almacenamientos de datos localizados crece exponencialmente.
—Usted dijo que el mundo digital y lo verde son dos grandes líneas mundiales pospandemia. ¿Son compatibles con el principal rubro de exportación, que es el agro?
—Incompatibles o contradictorios seguro que no son. Si uno mira el tipo de producción que tiene Uruguay, incluso en lo forestal como captador de emisiones de carbono y con forestación sustentable, es un activo que tenemos que lograr que se reconozca internacionalmente. Si uno mira la producción de ganado en campo es algo valorado, la posibilidad de hacer producción orgánica también. O sea, creo que con respecto a lo verde no hay grandes temas. Hay algunos problemas ambientales…
—Está la discusión de las emisiones de gas de la producción agropecuaria.
—Sí, pero que están estables hace mucho tiempo. No estamos contribuyendo adicionalmente a lo que siempre contribuimos por ese lado. O sea que creo que Uruguay en eso está mejor, en su producción agrícola, que lo que estaba hace 20 años. Sí tenemos problemas ambientales vinculados a los agroquímicos, no hay que negarlos, pero creo que van por otro carril. Y lo digital está cada vez más penetrando todo. Y en el agro también. Las maquinarias que se usan son altamente digitalizadas, que están conectadas, que tienen GPS, que son capaces de manejar con una persona sola la cosecha forestal mediante brazos robóticos. Lo digital no es contradictorio para nada con el agro. Y con lo verde tampoco. Lo digital y lo verde convergen. Hay algunos desafíos en el caso de los vehículos. Es muy bueno sin duda poder ir eliminando el vehículo a combustión, no es un proceso fácil, no es rápido y todavía no es tan económico pero creo que hay que ir en esa dirección.
—Pero hay una decisión de eliminar la mezcla de biocombustible para bajar el costo del combustible y favorecer el proceso de producción agroexportadora. Y esa es una decisión, un trade off, de empujar algo a costo de ser menos verde en la producción de combustible.
—Sí, es verdad. Hay un trade off ahí. Y hay una decisión del gobierno de impulsar esto que creemos se puede mitigar con creces con todo lo que se está haciendo en el medioambiente en general. De hecho, las contribuciones comprometidas por el Uruguay en la Conferencia de París se cumplen aún sin la mezcla de biocombustible, pero igual lo quisimos mitigar aumentando la mezcla legal de etanol. Si se toma todo el ciclo agro, el Uruguay como emisor neto de carbono es muy pequeño, capta mucho y comparativamente emite poco. Lo que pasa es que a veces se fijan en la emisión bruta de carbono. Por eso creo que meternos solo en lo de biodiesel es meternos en una cosita muy chica. En nuestro balance creemos que es conveniente poner el foco en otras cosas.
—Usted apunta a un crecimiento del sector tecnológico. ¿Cómo está el Uruguay en temas de ciberseguridad?
—Lo de la ciberseguridad es estratégico para el Uruguay. Y para cualquier país hoy. Cada vez se mezcla más la ciberseguridad con la privacidad, cada vez es más lo mismo. No se veía lo crítico que era esto hasta que empezaron a pasar las cosas que pasan. Hace unos meses en Estados Unidos alguien hizo caer el gasoducto que alimenta la costa este con un ataque cibernético. Hay una realidad, y en Uruguay no somos excepción, y es que se ha corrido un poco de atrás con la ciberseguridad. Tenemos un desafío. De lo que no hay ninguna duda es de que hay que invertir mucho más en el futuro tanto a nivel estatal como privado. Y va a ser una de las cuestiones críticas en el futuro. Yo no diría que Uruguay está mal, pero tampoco está libre de problemas. Y hay que ponerle foco a eso.