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Agosto de 2001. En su primer día de trabajo como editor jefe del Boston Globe, Martin Baron le sugirió a los periodistas de la sección de investigación Spotlight que indagaran en el caso de John Geoghan, sacerdote acusado de abusar sexualmente de 130 menores. Había leído sobre él en una columna del Globe del día anterior, donde se mencionaba que los documentos del caso estaban sellados, lejos del acceso público. Un mes más tarde Spotlight descubría que lo de Geoghan era parte de un sistema más oscuro y complicado. Y que era necesario investigar. En 2001, de los 3,8 millones habitantes de la región metropolitana de Boston, dos millones se declaraban católicos. En ninguna de las otras grandes ciudades hay más católicos en los espacios políticos, en los tribunales de Justicia, en las juntas directivas”, explica Betrayal: The Crisis in the Catholic Church, firmado por el staff de Spotlight, libro en el que se basaron el director Tom McCarthy y el guionista Josh Singer para crear En Primera Plana. La investigación de Spotlight duró siete meses. Hasta que se publicaron 600 artículos con los que se destaparon más de 200 casos de abusos de sacerdotes a menores y el sistema de encubrimiento de la Arquidiócesis de Boston. Los cronistas de Spotlight ganaron el Pulitzer al servicio público en 2003. En Primera Plana, con seis nominaciones al Oscar —y con fuertes chances de llevarse el premio a la mejor película— recrea minuciosamente la historia detrás de esta investigación. Y lo hace tratando de apartarse de los clichés —hace lo que puede, pero los clichés sobre los periodistas son absolutamente ciertos.
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Volvamos a Baron, el que inicia todo esto. Hoy es el director ejecutivo de TheWashington Post. En aquellos días era el primer editor que llegaba de afuera. En más de un sentido. Los dos editores jefe anteriores, católicos descendientes de irlandeses, habían surgido desde dentro del diario y eran de Boston. Él, judío, llegaba de Florida, del Miami Herald —el filme no lo dice: lideró una cobertura también premiada con el Pulitzer, la del niño balsero Elián González. Sin embargo, no es el héroe acá. Ni siquiera el protagonista. Su papel es secundario, aunque no accesorio. Liev Schreiber compone su templado, instintivo, arriesgado, inteligente y ético personaje a tono con la ficción que habita: esta no es la clase de película que busca agradar ni deslumbrar con un remarcado virtuosismo. Tampoco pretende generar rechazo o chocar a través del impacto o la truculencia —tiene los elementos para entrar por el camino fácil de la provocación.
En Primera Plana se construye con las piezas que se juntan desde Spotlight, un espacio pequeño, subterráneo, ubicado a una distancia considerable del resto de la redacción del Globe. Ahí están, lombrices escarbando en la tierra, Walter “Robby” Robinson (Michael Keaton, vuelve al periodismo tras El periódico), el sabio de la tribu, Mike Rezendes (Mark Ruffalo), el joven sabueso, Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams), con habilidad esencial para que la gente se abra ante ella y cuente lo que nunca antes contó, y Matt Carroll (Brian d’Arcy James), maestro administrador de datos que sublima el horror escribiendo ficción. En la nave madre del Globe anda Ben Bradlee Jr. (John Slattery) que, aunque no se menciona, es hijo de Benjamin Bradlee, editor de TheWashington Post en la cobertura del caso “Watergate”, y es el lazo ineludible con Todos los hombres del presidente.
Los ingredientes están para convertir esto en un embole astral, en una caravana de diálogos grandilocuentes y anticlericales, en la satánica mezcla de todo eso. No sucede. McCarthy, guionista de Up: Una aventura con altura y director de En sus zapatos, dosifica tensión e información, maneja el ritmo de una forma que la película se siente como una de detectives sin detectives, un thriller con las monstruosidades fuera de cuadro, involucrando al espectador en la experiencia de los protagonistas, mostrando a Boston como ese pueblo chico que alberga un infierno grande. Desde el primer contacto con el fundador de la Red de Sobrevivientes de Abusados por Sacerdotes, rabioso y triste, que explica por qué se llaman “Sobrevivientes”, al inquietante encuentro entre Pfeiffer y el cura Ronald Paquin. Desde los tirantes momentos entre el abogado armenio Mitch Garabedian (Stanley Tucci) y Rezendes a un siniestro hallazgo de Carroll. En este juego del gato y el ratón —a veces se pierde de vista quién es el gato— los periodistas no fueron geniales todo el tiempo, también le erraron. Es otro de los aciertos de un filme ejemplar en el tratamiento de los personajes secundarios que recrean un estilo de trabajo excepcional.
En Primera Plana (Spotlight). EEUU, 2015. Director: Tom McCarthy. Con Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber. Duración: 145 minutos.