Los barrios de la costa, donde el teletrabajo fue más habitual, registraron una caída mayor de los robos

En las zonas de Montevideo “donde no bajó la movilidad, los hurtos se mantuvieron en el nivel donde teóricamente debieron estar si no hubiese existido la pandemia”, dice Carlos Díaz, uno de los autores de una investigación académica

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Nº 2135 - 12 al 18 de Agosto de 2021

escribe Juan Pittaluga

Jorge Larrañaga dejó su impronta marcada en el Ministerio del Interior. Lo hizo con un estilo de conducción abierto, de a pie y frontal, y también con frases dirigidas a defender su gestión que hoy son latiguillos recurrentes en el ministerio, la Policía e incluso los militantes del oficialismo. “Los delincuentes no hicieron cuarentena” es una de esas máximas. Larrañaga apeló a ella cuando la oposición atribuía la baja de los delitos a la poca circulación de gente por la irrupción del Covid-19. El entonces ministro argumentaba que, pese al aislamiento de la población, la Policía no había dejado de arrestar personas y el número de presos aumentaba semanalmente en todo el país.

Tras casi un año y medio de pandemia y distintos niveles de movilidad a lo largo de estos meses, los delitos siguen en caída. De todas formas, un nuevo estudio científico sostiene que la pandemia sí es una de las causas para que los hurtos hayan disminuido, al menos en Montevideo.

Stay at home if you can: Covid-19 stay-at-home guidelines and local crime (Quédate en casa si puedes: el crimen local y las medidas sobre el Covid-19 para quedarse en casa) es un trabajo elaborado por los investigadores uruguayos Carlos Díaz, Sebastián Fossati y Nicolás Trajtenberg, vinculados a la Universidad Católica del Uruguay, la Universidad de Alberta y la Universidad de Manchester, respectivamente. El estudio —a parte del cual tuvo acceso Búsqueda y que aguarda la conclusión de ciertos análisis para ser publicado— fue discutido la semana pasada durante el VII Congreso Uruguayo de Ciencia Política.

Tiene como objetivo evaluar el impacto de la pandemia sobre los hurtos y las rapiñas, los dos delitos más frecuentes en el país, desde el 13 de marzo al 31 de diciembre de 2020 en Montevideo. Al examinar la capital según cómo en sus barrios se pudo cumplir la recomendación del gobierno de trabajar a distancia, concluye que la movilidad tuvo consecuencias sobre los hurtos.

El informe se desprende de uno publicado en la revista Nature en junio, que señaló que durante la pandemia los delitos se redujeron en promedio un 37% en 27 ciudades de todo el mundo, incluida Montevideo, respecto a años anteriores. Sugiere que el descenso se debe a la falta de oportunidad de cometer delitos contra la propiedad debido al menor flujo de gente en zonas comerciales o medios de transporte, lo que redujo sensiblemente el número de objetivos para los delincuentes. Este artículo fue producido por un consorcio internacional liderado por la Universidad de Cambridge e integrado por Díaz, economista, y Trajtenberg, criminólogo. En diálogo con Fácil Desviarse, Díaz dijo que en este reporte global los resultados para Uruguay “son bastante parecidos” al del resto de los países, ya que Montevideo “no desentona en ninguna dirección y básicamente se comporta” como el promedio de las otras ciudades estudiadas.

Como una continuación de ese proyecto, los autores decidieron iniciar un análisis propio para entender las razones para la disminución de delitos en la capital e identificar si de acuerdo a las zonas hubo diferentes tipos de “posibilidades de acatamiento” a las medidas restrictivas impulsadas por el gobierno.

Patrón

Cuando la pandemia se inició en Uruguay en marzo del año pasado, el Poder Ejecutivo comenzó a tomar medidas destinadas a fortalecer el teletrabajo en el sector público, convirtiéndolo en obligatorio para los mayores de 65 años e implementando la presencialidad para casos excepcionales por la naturaleza del servicio. Además instó al sector privado a adoptar medidas laborales similares. “El gobierno declaró el estado de emergencia sanitaria pero apelando principalmente a la responsabilidad de los ciudadanos, en lugar de imponer un confinamiento domiciliario obligatorio. ‘Libertad individual con responsabilidad social’”, explica la investigación como premisa.

De acuerdo a las cifras del Ministerio del Interior, desde marzo del año pasado —cuando se detectó el primer caso de Covid-19— a febrero de este año, las denuncias de hurto disminuyeron en la capital 12,2% en comparación con el mismo período del año anterior. Las denuncias de rapiñas, por su parte, bajaron 10,2% entre esas fechas. Tomando en cuenta la comparación enero-diciembre entre 2019 y 2020, las denuncias de hurto cayeron 8,5% y las de rapiñas 3,2%.

El documento de los académicos uruguayos se basó en estos y otros datos del Observatorio Nacional Sobre Violencia y Criminalidad del ministerio, en la Encuesta Continua de Hogares 2020 del Instituto Nacional de Estadística y en una reciente investigación del economista uruguayo Rafael Guntin (New York University), denominada Trabajo a distancia y con contacto en Uruguay, que busca conocer la proporción de personas que en los distintos barrios de Montevideo podían trabajar desde sus hogares. Determina que esto está correlacionado con los niveles de ingreso.

“La discusión que propusimos es saber si la pandemia impactó o no en la seguridad pública. Hay barrios de Montevideo donde la proporción de personas con posibilidad de quedarse en casa es mucho más alta. Nuestra hipótesis de trabajo es que si hay gente que se puede quedar en el hogar trabajando, la movilidad en los barrios donde vive esa gente va a ser mucho más baja que en los barrios donde la gente necesita salir a trabajar”, explicó Díaz a Búsqueda.

Compararon entonces los barrios de Montevideo con mayor y menor proporción de residentes con posibilidades de teletrabajo. El primer grupo lo componen Carrasco, Carrasco Norte, Punta Gorda, Malvín, Buceo, Pocitos, Parque Batlle, Villa Dolores, Punta Carretas, Parque Rodó, Palermo, Cordón, Barrio Sur, Centro y Tres Cruces. El segundo, Bañados de Carrasco, Punta Rieles, Bella Italia, Manga, Toledo Chico, Jardines del Hipódromo, Piedras Blancas, Las Acacias, Casavalle, Borro, Peñarol, Lavalleja, Colón Centro y Noroeste, Nuevo París, Tres Ombúes, Casabó, Pajas Blancas, La Paloma, Tomkinson, Rincón del Cerro y Paso de la Arena.

Díaz señaló que el impacto sobre la cantidad de hurtos denunciados sigue “un patrón similar” al de la movilidad urbana, “con una menor caída” tras el retorno de las clases en junio de 2020 y una reducción a partir de la primera ola de contagios en noviembre y diciembre. “En los barrios donde no bajó la movilidad, los hurtos se mantuvieron en el nivel donde teóricamente debieron estar si no hubiese existido la pandemia”.

Mientras este efecto “se ve muy claro” en los hurtos, en las rapiñas no se observan las mismas diferencias entre los barrios con mayores y menores posibilidades de movilidad. “Este patrón parece estar bastante alineado con la evidencia internacional, donde los delitos con violencia exhiben resultados menos claros en cuanto al impacto que ha tenido la pandemia. De todas formas, no quiere decir que este es el único determinante en la caída en el número de hurtos y rapiñas, sino que señala que la pandemia —y, en particular, las menores oportunidades delictivas debido a la caída en la movilidad—, jugó un rol importante”, indicó Díaz.

Desde el Ministerio del Interior siempre han rechazado esta supuesta influencia y justifican la baja en homicidios, rapiñas, hurtos, copamientos, violencia doméstica y abigeato a partir de políticas como la apertura de seccionales y destacamentos policiales, la descentralización del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) y la creación de las brigadas departamentales antidrogas en Montevideo y Canelones, que se enfocan en el microtráfico de estupefacientes y actúan con independencia de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas. También refieren al respaldo público y normativo que la Policía recibió mediante discursos de jerarcas ministeriales y disposiciones en la ley de urgente consideración.

A mediados de julio el ministro Luis Alberto Heber desestimó los argumentos que apuntan a la circulación como motivo de la reducción de delitos cuando presentó las estadísticas para el primer semestre de 2021. Apeló nuevamente al crecimiento de la población penitenciaria. “Existe alguna discusión que busca minimizar la acción de la Policía, pero queremos señalar que hay 2.000 presos más en el Uruguay con un aumento muy importante de la formalización de muchos de los delitos que se cometen en el país”, dijo en conferencia de prensa. “Los números son muy contundentes. Se debe a la conducción política y a la profesionalidad con la que la Policía está actuando. Son los dos elementos fundamentales del éxito”.

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2021-08-12T00:24:00