En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Hay un concepto que los blancos vienen repitiendo demasiado. Casi como si fuera un discurso pregrabado al que solo hay que darle play para que se empiece a reproducir sin variaciones en distintos escenarios. “Se desaprovechó una época de bonanza económica”, “se acabó el viento de cola y no se hizo nada”, dicen una y otra vez los dirigentes del Partido Nacional cuando hablan de los gobiernos del Frente Amplio, el colectivo en el poder desde hace más de una década. Pero a esta idea se le ha sumado otra más reciente. Un nuevo eje en la prédica del principal partido de la oposición. Ahora los nacionalistas apuntalan sus discursos con la sensación térmica de la población. Envalentonados con lo que marcan algunas encuestas de opinión, sostienen que la gente “ya se cansó”, que empieza a “indignarse”, que “ya no hay más crédito”.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
No solo se apoyan en datos que surgen de empresas consultoras o en los que recogen sus propias vivencias. El concepto se ha visto reforzado en las últimas semanas con manifestaciones populares en distintas áreas: productores que se quejan e interpelan directamente al ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, por el estado de las rutas; estudiantes que le hacen un escrache a la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz; vecinos que golpean sus cacerolas para reclamarle mayor seguridad al ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Pasó todo junto, con pocos días de diferencia.
Y muchos de los dirigentes nacionalistas agregaron este concepto al balance general. “Hay un nuevo dato de la realidad: la gente está caliente”, resumió el senador blanco Álvaro Delgado. El fin de semana pasado durante un congreso en la ciudad de Trinidad, en Flores, el senador Luis Lacalle Pou, líder del sector Todos, dijo que el gobierno “está en retirada”. Y se reclamó a sí mismo y al resto del partido la necesidad de “ayudar” a que la administración frenteamplista “termine bien”. “Contrariamente a lo que algunos pensaron, quizás por la cabeza patológica, no es que terminen, es que tenemos que ayudarlos a que terminen en tiempo y forma. Pero que terminen bien, si es por el Frente Amplio esto no va a terminar bien”, advirtió.
Peor y peor.
Para el senador Jorge Larrañaga, líder de Alianza Nacional, los gobiernos frenteamplistas no han estado a la altura de las expectativas. “No fueron todo lo bueno que esperaban unos”, dijo a Búsqueda. Pero matizó: “Tampoco fueron todo lo malo que esperaban otros”. Sin embargo, al momento de hacer una evaluación, sobran las críticas. Larrañaga suele apelar al concepto de “década perdida” para condensar la gestión frenteamplista. “En un período de bonanza económica no se realizaron reformas necesarias y posibles. Después de 12 años de gobierno hay peor educación, peor seguridad pública, falencias en infraestructura, problemas en el empleo y un sistema de salud que enciende luces de alerta. Se gastaron toda la plata y también se gastaron la ilusión y la esperanza de mucha gente”, afirmó.
Para Larrañaga las reformas no hechas le ponen “un techo” al Uruguay. En ese sentido, remarcó “la renuncia” al cambio en el modelo educativo. A comienzos del gobierno del ex presidente José Mujica, Larrañaga se levantó de la mesa en la que se discutía un acuerdo multipartidario por la educación. Lo hizo por falta de “avances” y “señales claras”. Desde entonces, aunque ha reclamado nuevos pactos entre todos los partidos, sigue cuestionando todo lo que se ha hecho en esa área. “He sostenido que se han vaciado de progresismo, no han generado la reforma más progresista que tiene un país, que es mejorar la educación pública y el fomento de valores. El Frente se ha traicionado a sí mismo”, opinó.
Hay otro tema que le preocupa al senador blanco sobre la manera de conducirse en los gobiernos del Frente Amplio: la escasa apertura al diálogo. “Hubo un desapego hacia el pluralismo, hacia la discusión y el intercambio. Amparados en sus mayorías, renunciaron a la construcción compartida y actúan como si fueran los únicos uruguayos con razón. Han tenido un apartamiento del sentido de República”, señaló.
El líder de Alianza Nacional advirtió que esto tiene una consecuencia, y es la “fractura” y “división” entre uruguayos. “Han usado sus mayorías como si fueran justificantes para ser excluyentes del resto de la oposición, de todo el que piensa distinto. Y así no se construye progreso”, cuestionó. “Con todo eso, en estos 12 años, desde las cúpulas frentistas, no se han esforzado en dar buenos ejemplos, al contrario, los mensajes que bajan de la dirigencia contribuyen a la división entre los uruguayos”.
El sueño que se aleja.
En el otro sector del Partido Nacional, en Todos, se hizo un análisis profundo de la década frenteamplista. Quedó todo por escrito en un documento que se presentó en Trinidad el primer fin de semana de octubre. Allí se reseñó que el Frente Amplio recibió un país que había conseguido dejar atrás la crisis económica de 2001-2002, pero que todavía debía enfrentar los “terribles costos” sociales generados por el descalabro de la economía.
Sin embargo, de acuerdo al análisis, la producción se había reactivado y el desequilibrio de las cuentas públicas estaba bajo control. Además, en el momento en que el Frente Amplio asumió el gobierno se consolidó una situación internacional que “está entre las más favorables de toda nuestra historia”. En el documento se explica que esto ocurrió al menos por tres razones: los precios internacionales de productos uruguayos entraron en un período de alza espectacular; el estímulo a la llegada de capitales extranjeros buscando oportunidades de inversión y el bajo costo del endeudamiento por decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos, y la política de los gobiernos kirchneristas en Argentina —“extremadamente hostil hacia el sector agropecuario”—, que impulsó la llegada de capitales a Uruguay.
Los nacionalistas sostienen que para encontrar un contexto internacional tan favorable hay que “retroceder un siglo”. Que hay que volver al país que construyó el nuevo puerto de Montevideo, la rambla y el Palacio Legislativo. Al que “financió la primera ola de electrificación del país y aseguró la expansión del sistema educativo con la construcción de facultades, escuelas y liceos departamentales”. Sin embargo, los blancos de Todos dicen que aún con este contexto no ocurrieron reformas de envergadura. El discurso del viento de cola y las cosas que no se hicieron. Y que esta falta de realizaciones fue a pesar de que la recaudación impositiva “tuvo los picos más altos” de la historia. “Se recaudó como nunca y se gastó como siempre”, dijo la economista Azucena Arbeleche durante la presentación en Trinidad.
“Al final de una década larga de enorme abundancia, el sueño de un país de oportunidades se aleja. Todos coinciden, independientemente de los sectores políticos, que dejamos atrás aquella sociedad híper integrada y que vivimos en una sociedad fracturada y crispada, castigada por múltiples formas de exclusión”, se señala en el documento. “Antes del 2005, mucho antes incluso de 1971, supimos ser el país más igualitario de América Latina, con menores niveles de pobreza, con mayor movilidad social y con mejor distribución del ingreso”. El senador Delgado, que agregó la lista de lo que no se hizo a las cuestiones irregulares denunciadas en la gestión de Ancap durante el segundo gobierno frentista, señaló que la “gente se cansó de los usos y abusos que hicieron del Estado y que la gobiernen mal”. “Tuvieron todo para hacer las cosas bien pero primó la ideología y la ineficiencia sobre la buena gestión”, fustigó.
Seguridad, década perdida.
La última semana estuvo sacudida en lo político y social por fuertes hechos de violencia, unos con más repercusión mediática que otros, que terminó en una serie de manifestaciones en las calles. Hubo cacerolazos en las noches del lunes 3 y martes 4 en los barrios de Carrasco y Pocitos.
Álvaro Garcé, uno de los referentes en seguridad del Partido Nacional, afirmó que en seguridad “también hay una década perdida”. El experto presentó números del impacto de los delitos: 21.000 rapiñas denunciadas anualmente suponen dos a tres denuncias por hora; 105.000 hurtos anuales implica una denuncia cada cinco minutos. “Tenemos razones para suponer, asumiendo la cifra oculta de la criminalidad, que en nuestro país ocurren en promedio actualmente unas cuatro rapiñas por hora y un hurto cada tres minutos”, dijo. La tasa de homicidios (8,5 cada 100.000 habitantes) coincide con el promedio mundial pero, en perspectiva histórica, el resultado es que “estamos mucho peor que nosotros mismos”, añadió.
“Nuestra tasa histórica era de unos 1,4 a 1.6 homicidios cada 100.000 habitantes, como Italia u otros países europeos; hoy multiplicamos por seis esa cifra. En la región, integramos una zona que tiene menores guarismos que el resto del continente, pero triplicamos la tasa de homicidios de Chile. Ese debería ser uno de nuestros parámetros”, señaló.
Garcé hizo una valoración política. Dijo que hay una “crisis de seguridad” aún cuando el Frente Amplio tuvo tres elementos que “no tuvo ningún otro gobierno”: dinero, espalda política y tiempo para hacer las cosas. Recordó que el ministro Bonomi es el jerarca que ha estado por más tiempo al frente de un Ministerio del Interior desde el retorno a la democracia.
Bonomi está en el centro de la tormenta, en el blanco de la oposición. El martes el senador Larrañaga acompañó un pedido de interpelación y moción de censura formulado por el senador colorado Pedro Bordaberry. “Hay una suerte de conmoción, de alarma social, legítima, donde la gente no se siente protegida, donde existen situaciones de desamparo en todo el territorio nacional”, dijo. “Bonomi y la política de seguridad del Frente son un fracaso. Eligieron la ideología y no cuidar a la gente”, agregó. Este miércoles, Lacalle Pou también le dedicó unos minutos a Bonomi en su audición radial. “Yo creo que aquí la soberbia del gobierno no entiende que hay que cambiar, que siempre es bueno un refresque, siempre es bueno pararse de nuevo en la cancha. Perdimos, o estamos perdiendo mejor dicho, la batalla con la inclusión social después de muchos años”.