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    martes 04 de junio de 2024

    Los entes públicos redujeron sus donaciones desde máximos en el gobierno de Mujica

    La política de apoyos con dinero y materiales, que beneficia desde clubes hasta iglesias y sindicatos, fue variando a lo largo del siglo, marcada por algunas crisis, ciclos electorales y cambios de gobierno

    En la crisis por el Covid Ancap entregó sin costo cientos de kilos de azúcar y miles de frascos de alcohol en gel y de litros de combustibles al Sistema Nacional de Emergencia (Sinae), pero en años normales las donaciones que hacen ese y otros entes y servicios descentralizados a organismos como ese, a clubes deportivos o de rotarios, a intendencias, jefaturas de Policía, hogares estudiantiles, sindicatos, museos, parroquias, radios, hospitales, cárceles, fundaciones e instituciones diversas son, entre otras cosas, mobiliario, computadoras, postes de madera, columnas de hormigón, adoquines y contenedores por lo general en desuso. También dan dinero.

    Topeadas por ley, en tiempos recientes estas donaciones en especie o monetarias sumaron unos pocos cientos de miles de dólares anuales, cuando a comienzos del siglo XXI llegaron a ser por algunos millones.

    De los planillados entregados a Búsqueda por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) referidos a Ancap, UTE, Antel, OSE, la Administración Nacional de Puertos (ANP), los bancos Hipotecario y de Previsión Social, además del Instituto Nacional de Colonización, surge que las donaciones en 2023 fueron por US$ 313.000. Pero en años anteriores los bancos República (BROU) y de Seguros del Estado (BSE), AFE y la Agencia Nacional de Vivienda también efectuaron donaciones, en algún caso de manera muy esporádica.

    En respuesta a un pedido de acceso a la información, la OPP proporcionó datos desde 2000 y hasta el año pasado inclusive. La información en ciertos casos se presenta con criterios ambiguos (algunos organismos asignan un valor a los bienes usados y otros no, por ejemplo) o se indican aclaraciones genéricas (“referente al expediente número…”).

    Los montos totales informados para cada ente y servicio descentralizado figuran en pesos y convertidos a dólares del momento. Del análisis de las 330 páginas se desprende que las donaciones en lo que va del siglo superaron los US$ 20 millones (corrientes), con máximos en el gobierno de José Mujica, en particular en el 2014, un año electoral. En el final de la primera administración de Tabaré Vázquez también se dio un aumento de las donaciones (ver cuadro).

    Por empresa, Ancap explicó algo más de la mitad de las donaciones totales desde el 2000 (US$ 11,5 millones). Le siguen UTE (US$ 3,3 millones) y Antel (US$ 2,2 millones). En el tamaño de sus presupuestos, son una caja chica.

    Regulación

    Algunos organismos públicos reciben por carta o mail pedidos de donaciones de manera muy frecuente. Darles respuesta positiva es una forma de colaborar con la sociedad y acercarse a las comunidades en el marco de su “responsabilidad social empresarial”. Muchas veces es, también, la vía para sacarse de encima material en desuso o equipamiento obsoleto que queda arrumbado. Para los beneficiarios —algunos se repiten en varios años—, estos apoyos son una ayuda para sobrellevar la escasez de recursos. La entrega es, en ocasiones, una celebración con similitudes a los cortes de cintas de las inauguraciones de obras. Por ello, con algunas contribuciones años atrás no faltaron las suspicacias políticas.

    Una norma de 1999, ajustada en la Ley de Presupuesto de 2020, dispone que lo que donen los entes y los servicios descentralizados no puede superar anualmente el menor de los siguientes importes: el 1 o/oo (uno por mil) de los ingresos brutos por su actividad comercial e industrial netos de impuestos indirectos del ejercicio anterior o el 3% de las utilidades netas contables devengadas del ejercicio anterior. Consideradas de manera individual, no pueden exceder las 100.000 unidades indexadas a la inflación (unos US$ 15.000 en la actualidad).

    Los directorios de los entes y de los servicios descentralizados están obligados a dar aprobación a las distintas donaciones por mayoría absoluta de sus miembros; y antes de cumplirse los 30 días hábiles siguientes a haberse efectuado la entrega al beneficiario deben notificar a la OPP. Esta oficina de la Presidencia de la República tiene entre sus cometidos hacer un control.

    Ciertas donaciones surgen ante problemas coyunturales, como fue la pandemia, la sequía del año pasado o las actuales inundaciones. Otras veces parecen alinearse con determinados planes del gobierno de turno.

    El año pasado, las “bombas para déficit hídrico y gasoil para movimiento de tierra en tajamares” cedidas a OSE y al Ministerio de Ganadería, valuadas por Ancap en US$ 107.195, fueron las de mayor monto entre todas las informadas por la OPP para ese año. Ese ente petrolero también dio miles de litros de combustibles para aviación al Sinae. Ancap aparece en las planillas con un total donado por US$ 200.380, aunque la entrega de varios materiales figura sin montos (si los tiene en desuso, ese ente le asigna un valor contable cero). En el caso de UTE, la donación por mayor monto del 2023 tuvo como beneficiario al Ministerio de Educación y Cultura; fueron $ 550.000 (US$ 14.197) para la edición de “1.000 ejemplares fotolibro con motivo del festejo de los 110 an~os” del propio ente. Postes, columnas, escaleras y muchas computadoras que dejaron de usar llegaron por ejemplo a manos del Municipio de San Ramón, al club de fu´tbol Misiones de Artigas, a la Institucio´n Atle´tica Huraca´n Sire´, al Aeroclub Rivera y a la Escuela Rural N° 113 de Picada del Cuello, en Tacuarembó; todo rondó los US$ 50.000.

    Antel tiene el listado más extenso del año pasado entre los entes y servicios descentralizados sobre los cuales la OPP entregó información, superando las 60 donaciones, en general de postes y computadoras que ya no le sirven. Las tres donaciones para las cuales se indicó un monto son un camión y una camioneta de doble cabina (US$ 9.000) cedidos a la Intendencia de Artigas, otro vehículo para el gobierno departamental de Rocha (US$ 3.000) y siete vinchas auriculares (US$ 91) entregadas a la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay.

    Batlle, la crisis y Vázquez

    La información elaborada por la División Empresas Públicas de la OPP abarca a cinco gobiernos, incluyendo al actual.

    En el inicio del período del colorado Jorge Batlle (2000-2005) los montos de las donaciones fueron por US$ 786.000 en 2000 y por US$ 1,2 millones al año siguiente. Siempre Ancap fue el mayor donante, básicamente de combustibles y portland.

    En 2001 Antel hizo contribuciones diversas por un total de US$ 372.272 que incluyeron varias donaciones de dinero, las más cuantiosas se hicieron a la Intendencia de Artigas (US$ 10.000) que gobernaba el colorado Carlos Signorelli y a la asociación civil Todos por Uruguay —creada por Mercedes Menafra, esposa del presidente Batlle— para apoyar la feria Hecho Acá.

    La profunda crisis que se desencadenó en 2002 se notó en la gestión de las donaciones de los entes, que mermaron considerablemente. En Ancap y UTE bajaron a alrededor de la mitad; en efectivo, el primero solo entregó US$ 1.000 al Fondo Nacional de Música y el ente de electricidad colaboró con unos simbólicos US$ 80 con la Sociedad Criolla Carlos Reyles. En Antel los aportes en materiales y dinero cayeron casi 90% respecto a 2001.

    La política de austeridad siguió en 2003 en algunas empresas públicas e, incluso, ciertas donaciones de dinero en efectivo de Ancap no fueron autorizadas. La ANP solo colaboró entregando muebles y sillas en desuso valoradas en US$ 227.

    Aunque lo extenso de los planillados entregados hacen complejo el análisis, surge a priori que en 2005 las instituciones sindicales (como la Agrupación Ancap, Clubes de Obreros de Cervecería y el Sindicato Único de la ANP) y las cooperativas empezaron a figurar más como beneficiarias durante el primer gobierno del Frente Amplio (2005-2010). La Intendencia de Montevideo, gobernada por la izquierda y que no había recibido contribuciones de ningún ente en el período de Batlle, se benefició con combustible entregado por Ancap para el Plan de Invierno. Antel también le aportó a la comuna capitalina “teléfonos y tarjetas”.

    Varios entes y servicios descentralizados colaboran frecuentemente con plata, además de materiales.

    En 2006 la ANP solamente hizo donaciones de efectivo a diversas instituciones por casi US$ 24.000 (siempre en dólares de la época) en total e incluyendo dos aportes por US$ 2.500 cada uno al sindicato portuario para “reparaciones (de) local”.

    En el listado de donaciones del BROU de ese año aparece un pasaje de avión (US$ 750) y un hotel (US$ 540) como “invitación Felaban”, la Federación Latinoamericana de Bancos, de la cual es miembro.

    En 2007 el ente petrolero hizo donaciones por US$ 661.567; de las tres contribuciones de dinero en efectivo, dos beneficiaron a sindicatos de trabajadores (US$ 5.000 para “útiles escolares” de la Agrupación Ancap y US$ 1.000 para la Unión de Trabajadores de Azúcar de Artigas). El BROU hizo cuatro entregas de cash que sumaron US$ 73.000.

    La cantidad de dinero donado por parte de Antel creció en 2008, aunque fue por montos relativamente bajos que beneficiaron al INAU (Instituto del Niño y Adolescente), a la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) y al Ministerio del Interior, entre otros. Incluyendo materiales, ese año la telefónica estatal colaboró con unos US$ 60.000.

    En 2009, las donaciones de bolsas de portland de Ancap más habituales fueron de entre 20 y 50 kilos, pero algunas instituciones estuvieron por encima de ese rango, como el Sinae, el Ministerio de Desarrollo Social, Un Techo por mi País y la asociación social sin fines de lucro El Tejano (recibió 200 bolsas), que funciona en el mismo barrio de origen del entonces presidente Tabaré Vázquez.

    Entre cientos de computadoras y de postes, ese año Antel donó US$ 9.000 en efectivo (a la Dirección Nacional de Bomberos). El BROU apoyó con US$ 100.000 al Sodre.

    OSE entregó una Unidad Potabilizadora (UPA) a Cuba por US$ 65.000, que explicó más de la mitad del total de sus apoyos de ese ente en 2009. En los años siguientes, el organismo de suministro de agua y saneamiento contribuyó con Haití, Chile y El Salvador entregando estos equipos UPA.

    Las donaciones de Mujica

    Las planillas internas de la OPP correspondientes al período 2010-2014 tienen en su cabezal un resaltado en rojo que señala: “Tope máximo cada donación 10.000 UR”.

    Por fuera de las contribuciones a diferentes organizaciones realizadas por la petrolera estatal en equipamiento, combustibles y bolsas de portland (con la Fundación Juntos.uy, vinculada al Plan Juntos, como la mayor beneficiaria, con 3.000 bolsas), en el primer año del período de Mujica figura una donación por el equivalente a US$ 11.767 en apoyo de una “actividad coral” de la Federación de Ancap. A la Fundación de Amigos del Teatro Solís le dio US$ 20.000, y a la Unión de Exportadores US$ 1.200.

    En 2011, con 1.000 bolsas, Juntos.uy fue de los mayores beneficiarios del cemento de Ancap, canalizadas en parte a través de un convenio. Las donaciones fueron uno de los componentes previstos para nutrir el fondo para el Plan Juntos, creado por la ley de “emergencia socio-habitacional”, uno de los buques insignia de la administración de Mujica a la que él mismo contribuyó donando parte de su sueldo como presidente. En ese año el ente también entregó efectivo a la Fundación Celeste (US$ 20.000), a la Federación de Estudiantes Universitarios (US$ 3.000, más US$ 2.000 en vales) y US$ 25.000 a la Fundación de Amigos del Teatro Solís, entre otras.

    Como resolución de carácter “urgente”, en la planilla de donaciones de Ancap figura, sin que quede clara la razón, una “Consultoría CMI International Group (Gemisud S.A.)” por US$ 2.550 más IVA.

    Antel también aportó al Plan Juntos en 2011, en su caso con vehículos en desuso por US$ 40.500. Con efectivo, la compañía de telefonía e Internet contribuyó con el INAU, con la guardería del sindicato y el coro de funcionarios Comunykanto. La Academia Nacional de Letras recibió US$ 2.000.

    Los bancos estatales repartieron efectivo a varias instituciones. La única donación de 2011 efectuada por el BCU (Banco Central) fue de $ 80.000 para financiar el Simposium Internacional 115 años de la Policía Científica en Uruguay. El BROU entregó el equivalente a US$ 100.000 a la parroquia San Francisco de Asís. El BSE donó unos US$ 14.200 entre, por ejemplo, la Federación de Ajedrez, la Junta Nacional de la Droga y un jardín de infantes.

    En la planilla de 2012 las donaciones de bolsas de portland por parte de Ancap se cuentan por decenas en favor de beneficiarios diversos (con un máximo de 400 para una comisión promejora del barrio España, en Minas). En ese año el entonces senador y expresidente de la República Luis Alberto Lacalle Herrera hizo un pedido de informes sobre el regalo de cemento que hacía el ente. El portland también motivó algún chisporroteo entre los colorados, que al igual que los blancos tenían representación en el directorio presidido por Raúl Sendic.

    En ese año la Cooperativa Museo de la Ciudad —minuana— fue el mayor receptor de donaciones en efectivo (US$ 30.000) de parte del ente. Por otro lado, del planillado surge que el Club Progreso de Montevideo —que presidió Vázquez antes de entrar a la actividad política— obtuvo “70 meriendas durante 60 días”, con un costo de casi US$ 11.000.

    En 2012 el BCU le dio el equivalente a US$ 350.000 a AFE y US$ 5.000 al BROU, entre otros beneficiarios. La ANP donó US$ 18.800 a tres instituciones. UTE, por su parte, entregó $ 832.352 al Ministerio de Transporte e iba a donar “hasta US$ 200.000” al parque de vacaciones del ente, pero la resolución fue revocada.

    Al año siguiente, promediando el gobierno de Mujica, además de los cientos de bolsas de portland entregados a diferentes instituciones, Ancap donó dinero a la Fundación Amigos del Teatro Solís (US$ 25.000), al Sindicato Único de la Construcción (US$ 20.000), a la Facultad de Agronomía (US$ 34.000), a la Fuerza Aérea (US$ 15.000), a la Dirección de Recursos Acuáticos (US$ 5.000), a la organización de ex presos políticos Crysol (US$ 10.000), a la Fundación Vivián Trías ($ 20.000) y 2.000 euros a un liceo público de Montevideo, entre otros. También figura como donación un “almuerzo empresarial” por $ 500.000 con la aclaración de que quedó “a decisión del directorio”. El total de donaciones de Ancap ese año sumó US$ 1,4 millones. UTE, por su parte, donó en total menos de un tercio (US$ 409.408).

    En la planilla de la ANP de 2013 figura como con pase a directorio una contribución de US$ 4.735 al PIT-CNT para la realización de una escultura del dirigente portuario Félix Díaz, inaugurada al año siguiente.

    El 2014 fue el año de mayor cantidad de donaciones en Ancap (por un monto de casi US$ 1,5 millones). Efectivo le dio, por ejemplo, a la Intendencia de Cerro Largo (US$ 40.000), casi US$ 300.000 a UTE, US$ 10.000 a la Asociación de Funcionarios de Secundaria y un “aporte” de US$ 11.440 al PIT-CNT. Pero las bolsas de portland siguieron siendo el principal rubro.

    Para Antel, por lo visto en su planilla, ese fue un año importante en la renovación del parque de computadoras; la institución que más recibió sus equipos descartados fue la Intendencia de Montevideo (500, sin asignársele valor).

    Vázquez II

    En 2015, ya con Vázquez otra vez como mandatario, las donaciones de Ancap bajaron a poco más de US$ 400.000. Solo hizo dos contribuciones en efectivo por $ 100.000 a la Comisión Administradora de la Pista de Atletismo y de US$ 12.000 a la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas.

    Entre sus cuatro donaciones de ese año, la ANP aportó chapas de zinc en desuso para el Plan Juntos y US$ 3.000 para financiar un homenaje al histórico dirigente sindical José Pepe D’Elía. Antel contribuyó con US$ 4.000 para esa conmemoración, aunque los postes y las columnas de hormigón concentraron la mayor parte de sus donaciones (por US$ 50.783 en total ese año). OSE también volcó insumos al programa de vivienda que había lanzado el gobierno de Mujica.

    El Plan Juntos volvió a ser, en 2016, uno de los beneficiarios principales del organismo de agua y saneamiento —con material de descarte—, junto con la Secretaría Nacional de Deportes (recibió 75.800 litros de cloro para piscinas).

    Por su lado, las donaciones de Ancap cayeron a poco más de US$ 221.000; se fue cortando con el regalo de bolsas de portland, que en ese año solo recibieron el Sinae (1.000) y el Club Progreso de La Teja (50).

    Antel también abatió sus contribuciones y la de mayor monto (US$ 130.220) fue de 260 teléfonos móviles, más una precarga mensual de $ 1.000 y tres números amigos por cada celular, que beneficiaron al Mides. Las de UTE fueron por US$ 41.889.

    Con un contendor para “Ansina” como beneficiario, la Administración Nacional de Correos aparece en ese año por primera vez como donante en las planillas. No figura un monto.

    Los listados de la OPP de 2017 tienen como particularidad en el cabezal, para Ancap, la indicación de “fotocopiar la resolución de la donación” cuando se trate de bolsas de portland. Pero solo figura una, de 1.000 unidades, para el Sinae.

    Otra vez el Club Progreso ($ 100.000) y el Instituto Nacional de Cooperativismo Paysandú ($ 3.600.000) fueron las únicas instituciones que ese año recibieron dinero de la petrolera estatal, que por entonces presidía Marta Jara. Probablemente por las inundaciones que afectaron a ese y otros departamentos litoraleños, fueron entidades sanduceras varias de las apoyadas con materiales de Ancap, como la intendencia, la Jefatura de Policía, el Batallón Gral. Leandro Gómez, la Escuela N° 4 y la Asociación Síndrome de Down. También OSE y el Instituto de Colonización hicieron contribuciones a entidades de Paysandú.

    En ese año la ANP hizo dos donaciones de activos en desuso a entidades religiosas: un ómnibus a la Iglesia Evangélica Cristo Vive y muebles a la Iglesia de Dios en Uruguay.

    El BHU entregó al Sodre “tres cajas fuertes de marca desconocida”.

    En 2018 Ancap no regaló portland, un área de negocio que hasta hoy le es deficitaria. Sus donaciones, básicamente de materiales en desuso, fueron por poco más de US$ 64.000 en total. En efectivo solo hubo un “aporte para stand Fiesta de la Cerveza de Paysandú”.

    Antel entregó decenas de postes y computadoras en desuso, pero sin asignarles valor, por lo que el monto global de donaciones en 2018 (US$ 11.172,48) derivó del servicio 099navidad en beneficio del INAU.

    En 2019 —cuando el Frente Amplio ya estaba de salida del gobierno— UTE fue, por segundo año en toda la serie, el ente con mayores donaciones (por US$ 183.426).

    Ancap volvió a la práctica de donar portland —700 bolsas en total—, en este caso al Sinae y al proyecto Antel Integra, que provee de una PC reciclada y con acceso a Internet a hogares de menores recursos. También entregó químicos, materiales de construcción y dos contenedores a una cooperativa de vivienda.

    Las donaciones ese año de la ANP apenas sumaron US$ 310, el valor asignado a 27 equipos informáticos entregados también a Antel Integra.

    Por fuera de las donaciones recurrentes de computadoras y postes, el ente de las telecomunicaciones aportó a ASSE el equivalente a US$ 33.883 recaudados en un espectáculo.

    A su vez, en 2019 el BCU solo hizo contribuciones monetarias, la más grande por US$ 3.000 fue a la Asociación de Dirigentes de Marketing, una organización empresarial. En total sumaron US$ 11.317.

    Multicolores

    Las donaciones al inicio del actual gobierno —que entró dando instrucciones de austeridad en el gasto— estuvieron marcadas por la pandemia de coronavirus. Gasoil, combustible de aviación y frascos de alcohol en gel para el Sinae destacaron en las contribuciones del ente petrolero de 2020, que totalizaron algo más de US$ 204.000; fue el que más donó ese año. Ese monto incluye los US$ 10.642,10 de “aporte fiesta Reyes” a la Agrupación Ex Federación Ancap.

    En el 2021 ese ente siguió enfocado en apoyar la situación generada por el Covid, aunque dos donaciones para el Sinae —14.000 kilos de azúcar y una cantidad no indicada de frascos de alcohol en gel— no fueron autorizadas. El monto total fue cerca de un tercio del año previo.

    Los únicos aportes de dinero en efectivo de ese año fueron hechos por la ANP (US$ 2.000 al Instituto Antártico Uruguayo) y el BCU (US$ 8.322).

    En 2022, una resolución que hacía otra contribución al Sinae de combustible y cemento (por US$ 41.385) fue vetada, por lo cual las donaciones totales de Ancap ese año no llegaron a los US$ 100.000. El BCU no estuvo lejos —debido a una “contribución financiera para remodelación del Museo Pedro Figari” (US$ 78.242)— y, a su vez, duplicó las donaciones de OSE y más que triplicó las de UTE.

    Antel donó en total US$ 34.182 en 2022, con 13 radioenlaces soporte de servicios de la red de videovigilancia como la contribución de mayor valor.

    En 2023, por aportes a OSE, al Ministerio de Ganadería y al Sinae, primero por el déficit hídrico y después por la sequía, Ancap incrementó sus donaciones a poco más de US$ 200.000. Las de Antel, con sus postes y PC viejas, rondaron los US$ 12.000. El BSE donó US$ 3.000 al Centro Avanzar, mientras que al BCU no le fue autorizada una contribución de $ 28.950 más IVA que iba a beneficiar a la Asociación Turística capitalina en la difusión del evento Montevideo+Museos.

    Economía
    2024-05-29T18:28:00