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En Treinta y Tres hay tres maternidades y nacen dos niños por día pero el 24 de diciembre ninguna de las tres consigue un pediatra, o lo hace con mucha dificultad. Frente a esa realidad, que hace necesario complementar servicios, la ministra de Salud Pública, Susana Muñiz, propone para el último año de gestión de este gobierno “concretar” varios temas en los que el Ministerio de Salud Pública (MSP) estuvo trabajando, como las maternidades únicas en varios departamentos del interior con bajo índice de nacimientos. Además, las autoridades pusieron “el pie en el acelerador” para complementar más servicios en salud rural y poner en marcha el sistema de traslados maternos perinatales con funcionarios que deben ingresar antes de 2014, entre otros proyectos.
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Muñiz dijo en entrevista con Búsqueda que se debería discutir que los salarios de los trabajadores de la salud tengan una proporción mayor de remuneración por presentismo, algo que no se logrará en el próximo año pero que considera que es una medida para combatir el ausentismo.
—El sector de la salud debatirá en mayo durante la Convención Médica varios temas referentes al sector ¿Se utiliza suficiente información e indicadores en el sector salud para tomar decisiones?
—En los últimos años se empezó a generar información con la que hasta la reforma de la salud prácticamente no se contaba. Los sistemas de información están creciendo. Los lectores especializados que se dedican a los cuadros de mando integrales dicen que si uno se maneja con tanta cantidad de indicadores pierde de vista cuáles son los prioritarios.
Uno tiene que tener un balance para gestionar. Usamos indicadores interesantes pero no quiere decir que siempre tengamos las herramientas para que las cosas se cumplan de acuerdo a la información. Una información de la que dispone el ministerio es que la mitad de los habitantes rurales corresponden a ASSE, esa información la usamos para generar que las instituciones privadas lleguen al medio rural colaborando con el servicio. En calidad asistencial también utilizamos el número de camas, estadía y otras que tienen que ver con las más modernas estructuras, como internación domiciliaria y hospitales de día.
—Usted mencionó durante su disertación en el almuerzo de ADM en octubre que muchos de los problemas de salud refieren a problemas internos de las burocracias profesionales. ¿Cuáles son las dificultades que surgen?
—Hay médicos que dicen “en mi consultorio mando yo” y “pongo las reglas yo”. El canadiense Henry Mintzberg habla de la dificultad de gestionar burocracias profesionales. En realidad la judicialización de la medicina, la necesidad de un mayor profesionalismo, el requerimiento de pacientes y la exigencia de una racionalización de recursos exigen cada vez más ir a procedimientos y metodologías estándares que algunos profesionales pueden ver como amenaza.
La gran variabilidad clínica en general lleva a generar mayores costos a los sistemas de salud y menos seguridad tanto al paciente como al propio profesional. La reducción de la variabilidad clínica puede atentar contra la libertad de cátedra y uno tiene que encontrar un balance entre estas cosas. Las burocracias profesionales hacen que un médico pueda decir “yo mando y si quiero te mando determinada cantidad de estudios”. Nosotros somos muy respetuosos con el tema de libertad de cátedra pero en este momento en que cada vez hay mayor cantidad de procedimientos y disponibilidad terapéutica, necesitamos dar mayor seguridad a los pacientes y al médico.
—¿Hay que restringir la libertad de cátedra? ¿Se le da demasiada libertad al médico?
—No es demasiada, pero sí hay que reducir un poco la variabilidad clínica. Es una obra del gestor de cada institución, ellos lo tienen que hacer. Nosotros reconocemos que es complicado gestionar hospitales en donde están las burocracias profesionales pero también es hora de trabajar con esas burocracias y hacerles ver la ventajas de ir a un paradigma diferente en el cual las responsabilidades son más compartidas, en donde hay protocolos y guías clínicas de atención que dan seguridad a todos porque estandarizan procedimientos sin dejar de ver al paciente individual. No manejándonos con una libertad tan amplia que para una enfermedad pueda elegir muchos tratamientos diferentes.
—Seguramente les resulte una amenaza a los médicos...
—En general les resulta a todos los profesionales, hasta que entienden que es parte de la defensa de su profesión.
—Su principal preocupación cuando una persona acude al sistema de salud es la despersonalización. Eso se soluciona con cosas sencillas, como una buena atención en el momento de la espera, por ejemplo, ofreciendo una taza de té. Así lo afirmó usted en ADM, en donde también criticó la inversión en hotelería de las mutualistas. Pero tanto la taza de té como la hotelería escapan al acto médico en sí. ¿No hay una contradicción en este punto?
—Son dos cosas que suman al confort. No resuelven el problema de fondo. Ayudan a soportar momentos a veces de mucha espera. No quise decir algo contradictorio, pero muchas veces la disconformidad del usuario no está exclusivamente referida al tiempo de espera sino a cómo se gestiona ese tiempo. ¿Por qué no va al primer nivel de atención? Porque en muchas mutualistas no está desarrollado, somos conscientes de ello. En algunas en que sí está desarrollado no existen mecanismos para que ese médico del primer nivel de atención pueda resolver el problema. Necesariamente da el pase al especialista por algo que podría bien resolverlo él si le permitieran recetar determinados medicamentos e indicar determinados estudios. No necesariamente aumentaría los costos del sistema.
Justamente a veces lo que pasa es que los gestores miran con mucho énfasis la infraestructura y no necesariamente otras áreas que también dan confort al paciente. Recuerdo una mutualista que tiene la mejor infraestructura del país y sin embargo es de la que escucho mayores críticas de parte de los usuarios. Seguramente hay otras cosas que no les están ofreciendo.
—¿Qué otras cosas supone que entran en juego?
—Seguramente el trato, la información que reciben. Además, a veces cuando la gente está enferma una infraestructura demasiado despampanante también le choca porque no es lo que esa persona está buscando o necesitando para aliviarse en ese momento. Capaz que una infraestructura más austera en un momento de dolor le genera mayor calidez que una tan despampanante. El uruguayo es muy austero y muy cálido. No pasa por esas estructuras todas de vidrio, acero y cosas por el estilo. Puedo entender que hay diferentes públicos, el problema es cuál es la mayor parte del público uruguayo que tiene cada institución. Las instituciones deben estar atentas a eso.
—¿Deben prestarle mas atención al usuario, a su perfil y su estilo de vida?
—Sí. Es bien importante atender los valores culturales que tenemos en nuestra sociedad. No podemos importar mágicamente soluciones de otros países y los tenemos que buscar en cada lugar y seguramente es bien diferente de un lugar al otro.
—Los directores de hospitales públicos como el Maciel y el Pasteur están preocupados por el nivel de ausentismo de los trabajadores de la salud, un problema que parece predominar más en el sector público que el privado. ¿Qué puede hacer el ministerio para revertir eso?
—Como ministerio no mucho pero sería bueno que en los salarios del personal haya un fuerte componente de presentismo. No va a ocurrir en esta administración pero seguramente haya que ir a eso tanto en el sistema público como en el privado. En el siguiente período en los componentes salariales tiene que haber una mayor presencia del presentismo.
—Hace casi un año que el Ministerio de Salud Pública autorizó la instalación de un IMAE en el Hospital Militar. Ahora la decisión de financiarlo depende del Fondo Nacional de Recursos. Se habló de que el proyecto está vinculado a militantes del Partido Comunista que usted integra. Es un tema que se ha dilatado y politizado. ¿Qué opina hoy la ministra al respecto?
—La decisión por parte del ministerio está tomada y autorizó la instalación. Están comprando los equipos y en marzo estarían empezando a operar, se sigue avanzando.