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Sin tratamientos ni vacunas para enfrentar al nuevo coronavirus, los esfuerzos para controlar la pandemia se centran en restricciones a la circulación de las personas, lo que afecta la producción, aunque de modo diferente según los sectores. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que Uruguay será el país de la región en el que los rubros de actividad que se verán más impactados acumulan mayor participación en su Producto Bruto Interno (PBI o PIB): 38,5%.
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En un informe presentado el martes 21 en Santiago de Chile, el organismo de Naciones Unidas identificó tres grupos de sectores según el grado de afectación a su actividad a raíz de las medidas de confinamiento social adoptadas para contener la propagación del Covid-19. Un primer grupo lo integran los “menos afectados”: agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca. El segundo son los “medianamente afectados”, donde están la explotación de minas y canteras, las industrias manufactureras, el suministro de electricidad, gas y agua, la construcción, la intermediación financiera, las inmobiliarias, servicios empresariales y de alquiler, la administración pública, así como los servicios sociales y personales. El tercero, de los “más afectados”, agrupa al comercio al por mayor y al por menor, la reparación de bienes, hoteles y restaurantes, el transporte, almacenamiento y comunicaciones, y los servicios en general.
Luego la Cepal analizó el peso relativo directo (sin considerar impactos secundarios o intersectoriales) de cada grupo de sectores en el PBI de los países. En el caso de Uruguay, los “menos afectados” representan 6,7% del Producto, los intermedios 54,5% y los más afectados el ya mencionado 38,5%. No hay otra economía en la región con una proporción mayor de sectores en esa última categoría de impacto; las que siguen en importancia son Panamá (35,5%) y México (30,7%).
De todos modos, el PBI global de Uruguay se contraería 4% en el promedio de este año, cuando otras economías de la región caerían todavía más, como Argentina, Ecuador y México (-6,5%), Nicaragua (-5,9%) y Brasil (-5,2%). En promedio, el Producto de América Latina y el Caribe bajaría 5,3% respecto a 2019; de confirmarse esa nueva proyección, será el mayor retroceso desde que se llevan registros (1900) y será comparable a la registrada al inicio de la Primera Guerra Mundial (-4,9% en 1914) y en la Gran Depresión (-5% en 1930).
Según la Cepal, en este contexto habrá un aumento en los niveles de desempleo y de pobreza en la región.
Nueva globalización
El organismo alude en su documento al concepto de “nueva normalidad” usado por el presidente Luis Lacalle Pou para referirse a la salida de esta crisis del Covid-19. En una perspectiva global, según la Cepal, cabe esperar que se “refuerce tendencias que ya se observaban y que apuntan a un menor nivel de interdependencia productiva y comercial entre las principales economías mundiales, en particular entre los Estados Unidos y Europa, por una parte, y China, por la otra”. Ese proceso se vería favorecido por los avances en materia de digitalización y robotización, que reducen la importancia relativa de los bajos costos laborales como factor de competitividad. El resultado neto de eso —proyecta— no sería una reversión de la globalización, sino una economía mundial más regionalizada, organizada en torno a tres polos productivos ya existentes: América del Norte, Europa y Asia oriental y sudoriental.