En su breve recorrido, el sello dirigido por Mauro Correa ha consagrado el vinilo como su formato estelar: en menos de una década de trayectoria, LBR ha construido un catálogo de más de 40 placas, entre novedades y reediciones. Y además ahora está afincado en el corazón de la principal zona de intercambio de discos de vinilo en la ciudad. Luego de pasar por dos locales céntricos pero con escasa afluencia de público melómano (una galería y un mercado gastronómico), el sello instaló recientemente su tienda de discos en el local donde estaba la casa Discomoda, en Tristán Narvaja entre Mercedes y Uruguay, en plena zona cero del coleccionismo oriental. Allí se puede encontrar su catálogo completo, una gran cantidad de ediciones nuevas de sellos europeos con los que LBR tiene acuerdos de distribución, como el español Vampi Soul, y un gran stock de ediciones originales nacionales y extranjeras, desde mesas de saldos a $ 200 a incunables de Rada, Roos, Los Estómagos o Los Traidores a varios miles de pesos.


