Y consideró que “la alternativa de congelar esa carne es una mala opción, pero es la única que queda porque hoy en día no hay otra posibilidad para poder seguir trabajando”.
“Hoy se está en el peor momento en el mercado europeo, y la recuperación recién podría llegar en el segundo semestre del año, especialmente durante el verano europeo” que contrasta con el invierno en Sudamérica, pronosticó.
Otra consecuencia de esa situación en Europa será el no cumplimiento de la cuota de exportación denominada Hilton, que comprende un volumen de 6.300 toneladas y que rige por año agrícola (del 1º de julio de 2019 al 30 de junio de 2020). El cumplimiento de la cuota 2019-2020 se encuentra 24% por debajo del mismo período del año agrícola previo y algunas empresas ya decidieron la devolución de parte de ese cupo europeo al Instituto Nacional de Carnes (Inac), según comentó Lema.
Algunos indicadores de este año revelan la actual situación del sector, como el ingreso promedio de exportación de carne vacuna, que bajó 17% y el monto de esos negocios disminuyó 12%, al comparar con 2019, según Inac.
Sin antecedentes cercanos de un problema sanitario con un impacto tan global en el plano de la producción y la comercialización de carne, como lo es el coronavirus, Lema recalcó la importancia de profundizar en el análisis de esta problemática para un sector clave de la agropecuaria y la economía uruguaya.
Y marcó algunas diferencias respecto a los episodios de fiebre aftosa en 2001, de la enfermedad de la vaca loca (encefalopatía espongiforme bovina), de la peste porcina o de la gripe aviar, ya que estas se registraron de forma segmentada afectando a determinadas regiones del mundo y a ciertos productos. En el caso del covid-19 pudo apreciarse en China que en enero y febrero hubo una paralización del comercio de carnes porque las personas consumen menos, principalmente por la caída del consumo fuera de los hogares, como puede ser en los restaurantes, bares, hoteles, entre otros locales comerciales.
El consultor señaló que “cambió el tipo de consumo y la cantidad del consumo; se consume menos y productos de valores inferiores, ya que los consumidores tienen temor e incertidumbre respecto a la evolución económica” de su país. Y eso “está vinculado a la estabilidad laboral y a sus ingresos futuros”, agregó Lema.
Dijo que el desplome de la demanda china derivó en “problemas financieros, incumplimientos de pagos, y eso encadena un conjunto de efectos que terminan repercutiendo en el productor que está de este lado del mundo y a todas las actividades conexas, como pueden ser los servicios logísiticos, transporte, sistemas financieros”, entre otros.
Las exportaciones de carne de Uruguay “ya venían de una situación compleja por la caída significativa de los precios de colocación del producto en el mercado chino, debido a otros factores vinculados a la acumulación de stocks y el incremento de los valores, algo que el gobierno de China intentó equilibrar con alguna medida que derivó en un desplome de los precios de entre 30% y 40% a fines de 2019”, analizó.
Consideró que “en medio de esa tormenta surgió el problema del coronavirus, que terminó de afectar fuertemente la demanda china en los primeros meses de 2020, pero de alguna manera debido al buen manejo de la crisis sanitaria por parte de China a fines de febrero y principio de marzo comenzó a recuperarse” ese mercado. Esta situación “permite hoy a los exportadores de carne uruguaya tener un mercado chino activo que tiene una demanda bastante fuerte de cortes cárnicos, pero lamentablemente el efecto del virus no solamente se limitó a ese país asiático, y hoy el mercado europeo, Estados Unidos y otros mercados de la región tienen muchas dificultades”, planteó Lema.
Comentó que eso “está llevando a que la industria frigorífica registre problemas para exportar cortes cárnicos de alto valor, principalmente el rump and loin (juego de cortes integrado por lomo, bife angosto, cuadril), y tienda a forzar nuevas alternativas de colocación que hoy no son fáciles de encontrar”.
Actualmente, “Europa está paralizada y la expectativa está centrada en que al inicio del verano europeo la situación empiece a controlarse, pero difícilmente eso ocurra hasta el segundo semestre de este año”, indicó.
Un factor a tener en cuenta en el análisis del sector cárnico es que China recibió un 30% más de carne en volumen durante el primer bimestre de 2020 en comparación con igual período de 2019, señaló. Precisó que “fueron algo más de 120.000 toneladas de carne bovina, pero eso debe interpretarse como un efecto de inercia por lo que venía pasando el año pasado con los problemas generados por la gripe porcina africana”.
Ese volumen de carne representa una “acumulación de stock muy fuerte”, advirtió. Acotó, no obstante, que “hay una recuperación del consumo y el precio interno de la carne en China actualmente que es prácticamente similar al registrado en abril y mayo de 2019”.
“Y los valores de importación de carne vacuna están algo más bajos que esos precios internos, tal vez más parecidos a los registrados en marzo o abril”, dijo. Eso quiere decir, según ese consultor, que “el mercado está consumiendo sus stocks, que lo hace con cierta estabilidad, y que China va a cuidar de que los valores no se vayan a niveles muy elevados porque ya aprendió la lección con lo que le ocurrió el año pasado”.
Enfatizó: “Veo un mercado chino recuperándose gradualmente, que habrá mejores valores en los próximos dos a tres meses pero que no serán comparables a los niveles máximos registrados en noviembre de 2019”.
“Serán precios atractivos para la exportación de carne vacuna uruguaya, lo que llevará a una distribución concentrada de esos negocios en China de ahora en adelante, principalmente por las dificultades que hay en los otros mercados del mundo”, argumentó.
Respecto a la reactivación de la demanda cárnica de los chinos, Lema especificó que los primeros signos de recuperación se verán en los supermercados y luego de forma más lenta en los servicios de catering, food service, restaurantes y hoteles. Eso por el temor de la gente de salir de sus casas a lugares donde hay mucho público; igualmente, los restaurantes limitan la cantidad de clientes y el consumidor evita ir a lugares donde vaya a permanecer más tiempo, acotó.
Planteó, además, que en el caso de los hoteles eso se explica por el cierre de fronteras adoptado por el gobierno chino para el ingreso de extranjeros, lo que significará que el impacto negativo del problema sanitario en el turismo durará un tiempo mayor al que registran otros sectores económicos.
Faena y paro
Otro impacto de la menor demanda de carne en el mercado internacional es la caída de la producción cárnica, ya que la faena de vacunos bajó 25% en lo que va del presente año, en comparación con el anterior, según datos del Instituto Nacional de Carnes al 28 de marzo. Eso a su vez incide en los valores de los bovinos en el mercado de haciendas, lo que se evidencia en una reducción de los precios en las distintas categorías de ganado, tanto novillos, como vacas y otros.
Lema señaló que “hay una incertidumbre muy fuerte en la industria frigorífica respecto al futuro” de la actividad. Eso debido a factores vinculados a la negociación con los sindicatos, porque hay medidas previstas en cuanto a realizar paros en el sector en abril, dependiendo de las tratativas entre empresarios y trabajadores en cada planta de faena en el marco de la emergencia sanitaria por el coronavirus. Pero también hay diferencias de posturas en la interna de la Federación de Obreros de la Industria Cárnica y Afines respecto a la decisión de parar la actividad o no.
El actual gobierno no va a permitir una paralización total de los frigoríficos, avisó el nuevo presidente del Inac, Fernando Mattos, alegando una eventual corrida de los consumidores hacia los supermercados (Búsqueda Nº 2.065).