Todo ocurre en un ambiente inmaculado donde predomina el blanco y el acero inoxidable, el control “on line” de partículas en el aire, el filtrado y la purificación del agua, las condiciones controladas de temperatura y mucha, mucha tecnología de última generación. Allí se producirán 500 millones de comprimidos de medicamentos al año y otros 200 de cápsulas, blísters, ampollas y productos para la salud humana. Un proceso que emplea a medio centenar de químicos farmacéuticos, y donde se investiga y desarrolla la actividad científica.
Se trata de la planta de medicamentos de Mega Pharma ubicada en la zona franca Parque de las Ciencias, que tendrá su inauguración formal el lunes 7; la producción comenzó hace pocos meses. Al corte de cinta concurrirá el presidente Tabaré Vázquez, informó a Búsqueda Gianclaudio Broggi, director ejecutivo de la multinacional de capitales alemanes que invirtió U$S 110 millones y es el emprendimiento “ancla” de dicho enclave ubicado en la ruta 101, en Colonia Nicolich, Canelones.
Mega Pharma, que es una alianza estratégica entre los laboratorios Roemmers, Rowe, Poen, Medihealth, Panalab, Raymos, entre otros, comenzó a exportar en enero y este año prevé vender U$S 130 millones en medicamentos. Para 2017, cuando esté trabajando a plena capacidad, proyecta duplicar esa cifra.
Mega Labs.
La planta farmacéutica, bautizada como Mega Labs, se extiende en un área de más de 21.000 metros cuadrados construidos; solo el depósito de insumos —que sobresale del resto de la estructura como una gran caja verde con 24 metros de altura— ocupa 4.000, dijo el director de operaciones de la empresa, Andrés Prada.
La producción y el edificio se divide en dos áreas. La que actualmente está en funcionamiento es la de medicamentos sólidos orales (comprimidos y cápsulas), con capacidad para producir 500 millones de pastillas, 30 de cápsulas y 130 de blísters al año. La otra es el área “estéril”, donde se fabricarán al año 30 millones de ampollas y seis de frascos oftálmicos , una vez que sea autorizada.
Cuando se esté a full la planta fabricará más de 130 productos, que traducidos a volumen totalizarán 80 millones de “cajitas” o unidades de venta de medicamentos, en todas las áreas terapéuticas, excepto la oncológica.
El 95% de lo que se fabrique en Mega Labs estará destinado a la exportación a países de América Latina; en enero, como “piloto”, se realizó un primer envío a Perú por unos U$S 40.000, informó Broggi. La exportación es “de mucho valor agregado”, destacó.
El otro 5% de producción se colocará en el mercado uruguayo. Serán principalmente sobrantes de lote.
Broggi destacó el emprendimiento recordando la retirada de Uruguay y de la región de las multinacionales farmacéuticas que fabricaban en los años noventa y se pasaron a la importación. Consideró que Mega Pharma, además de mover la aguja de la industria farmacéutica instalada en el país, está desarrollando un “polo de servicios” para el sector, que existía pero que se está modernizando.
En el Parque de las Ciencias están instaladas varias empresas especializadas en la cadena de los medicamentos en distintas áreas. Además, la empresa argentina Eriochem anunció la construcción de una planta de fabricación de inyectables oncológicos en el predio. Según Broggi, esa inversión se concretará “en parte por la buena relación” con Mega Pharma y existen conversaciones para que pueda ser uno de sus proveedores.
La fábrica de Mega Pharma ya está en proceso de ampliación, con una inversión superior a los U$S 10 millones. Aunque prefirió no decir a qué otra especialidad se destinará la nueva construcción, señaló algunas posibilidades: “No tenemos (fabricación de medicamentos) líquidos ni semi sólidos (cremas) y tampoco tenemos cosméticos. Hay opciones de crecimiento hacia adelante, en la medida que las otras plantas del grupo vayan quedando saturadas, y la idea es seguir expandiendo acá”.
Las dimensiones y volúmenes del emprendimiento de por sí ya son grandes. Solo en chapas de aire acondicionado hay 400 toneladas, comentó Prada durante la recorrida de las instalaciones realizada por Búsqueda. Es que para lograr que las salas estén libres de contaminación, se necesita mantener el “estado validado” para producir medicamentos. Y para eso es preciso un montaje de equipos de purificación de agua hasta alcanzar la “calidad farmacéutica”, explicó. Además se requiere de toda una infraestructura de apoyo para limpiar el aire que se toma del exterior, filtrarlo a diferentes presiones, climatizarlo, controlar el circuito de frío, y lograr el ambiente esterilizado para producir ampollas y productos oftalmológicos.
Eso no es necesario en el depósito de insumos, donde la oscuridad bajo la que opera contrasta con el resto de las instalaciones del laboratorio. Es que allí la protagonista es la automatización: no hay personas sino elevadores y transportadores robots que por “telemetría” pueden acceder a 7.000 posiciones donde está la materia prima.
Costos y régimen
En el centro de investigación y desarrollo que funciona en un edificio ubicado en frente a la planta de Mega Pharma también hay mucha tecnología, pero ahí el trabajo humano está más presente. Demandó una inversión de U$S 20 millones. Allí se generan nuevas formulaciones para innovar en productos, y además presta servicios de análisis y control de calidad a la planta farmacéutica.
Hasta el momento se desarrollaron 10 productos y otros 25 tienen distinto grado de avance, informó Broggi. Señaló que el objetivo es que se generen 15 moléculas nuevas cada año.
El centro consta de una “planta piloto” para diseñar, estudiar y desarrollar prototipos a pequeña escala, y luego transponerlos a Mega Labs.
Tiene un laboratorio de microbiología donde se hacen los ensayos de control del agua, del ambiente en las salas de producción. Y un departamento de análisis que brinda servicios tanto al centro de desarrollo como a la planta.
Trabajan más de 50 químicos farmacéuticos.
La disponibilidad de recursos humanos calificados fue una de las razones por las que Mega Pharma eligió desembarcar en Uruguay. Broggi admitió que un químico farmacéutico aquí “puede costar tres veces más que en otro lado, pero en esta industria se paga por la productividad” de las plantas.
La plantilla de Mega Pharma es de 350 empleados, que cobra como retribución promedio entre $ 65.000 y $ 70.000 mensuales brutos, informó el ejecutivo. La amplia mayoría son profesionales uruguayos, menores de 30 años, y entre las especialidades también hay ingenieros químicos, bioquímicos e ingenieros mecánicos.
“El costo de producción es más bajo en otras plantas, Uruguay es 50% más costoso que Ecuador o República Dominicana”, señaló Broggi.
Del total, el 60% (210 puestos) está abocado a tareas “indirectas” o de soporte de la producción, como administración, control de calidad, mantenimiento, limpieza; el resto está destinado directamente a la investigación en el centro de desarrollo y al proceso industrial.
Otro de los factores que llevó a Mega Pharma a instalarse en Uruguay fue el régimen de zonas francas, que la libera de pagar impuestos nacionales. Si bien no es afectada por las modificaciones al marco legal a estudio del Parlamento (que abarcan medidas como el cambio en la denominación de estos enclaves y ajustes al plazo para nuevos contratos de usuarios) el ejecutivo opinó: “Cuando se está en esto, uno siempre prefiere que no le toquen las cosas”.
Recordó que la multinacional evaluó los regímenes de zonas francas de Costa Rica, República Dominicana, Panamá y Colombia para resolver la inversión. Y que, entre otros asuntos optaron por Uruguay al evaluar que les ofrecía “más seguridad jurídica”, además de un plazo más “largo de contrato”. De hecho, Mega Pharma tiene un contrato aprobado hasta 2039.
“Ese fue uno de los temas, porque invertir U$S 110 millones es para el largo plazo, no es para cinco o diez años. Y no son inversiones que se desmontan fácilmente, no se le puede poner rueditas y llevársela”, señaló.