• Cotizaciones
    viernes 06 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Mundos fascinantes pero lejanos al público

    Primera semana del Festival Internacional de Artes Escénicas

    El universo de Poe pintado por un puñado de muñecos en la penumbra. Una invasión de insectos gigantes en una orquesta de señoritas chinas que llenaron el Auditorio de sonidos nunca oídos. Una sola actriz surcoreana que llevó en sus hombros los más de 20 personajes de “Madre coraje” durante dos horas y media.

    La línea conceptual es bien clara: “Otros mundos en escena”. Para algunos es un error hacer un festival con mínima presencia argentina y nada de Brasil, superpotencia mundial de los escenarios. La apuesta de Iván Solarich, director del Instituto Nacional de Artes Escénicas y del Fidae, es acercar lejanías. Aunque está la habitual y nutrida presencia española, las tablas uruguayas conocen poco y nada de China, Corea, Israel, Bélgica y Canadá.

    Más allá de algunas deficiencias en su promoción, la tercera edición del Festival Internacional de Artes Escénicas (Fidae) arrancó con el pie derecho y promete la misma factura artística para su segunda semana.

    Bichos y payasos.

    La primera noche del festival, el jueves 3, fue altisonante: por un lado los catalanes de Sarruga Producciones se despacharon con Insectos, un vertiginoso desfile de bichos gigantes con tracción a sangre. Por otro, una mediocre inauguración musical en la sala Balzo, con una espigada cantautora mendocina con un nombre muy cool —Mariana Paraway— pero absolutamente anodina, abúlica y carente de virtudes musicales y poéticas. Luego apareció un mamarrachesco dúo de performers colombianos llamado Velandia y La Tigra que dio vergüenza ajena e hizo extrañar a Mariana. Una mantis de diez metros de alto, tarántulas, hormigas, escarabajos y otros habitantes del bosque deambularon entre el público en la Plaza Independencia y repitieron en la Playa del Cerro, el Rosedal, la Piedra Alta de Florida y las calles de San Carlos. A diferencia de sus paisanos de La Fura dels Baus, estos muchachos transpiran la camiseta literalmente: el motor de todos los sistemas de engranajes son las piernas que mueven los pedales de bicicleta y los brazos que jalan de las poleas para generar el movimiento y crear la ilusión. Allí radica el secreto del éxito de Sarruga. Está todo a la vista. Desde lejos, la panorámica de esa invasión de alimañas gigantes que interactúan con el paisaje urbano es imponente. El espectador arma la postal con su movimiento, corriendo en torno a las máquinas. La Torre Ejecutiva empequeñecida por una langosta verde es una imagen difícil de olvidar.

    Al día siguiente, Banda Mariposa Colorida hizo sonar por primera vez en Uruguay una orquesta tradicional china a cargo de 26 jóvenes mujeres, todas virtuosas ejecutantes de cuerdas, vientos, parches, metales y maderas que llenaron de sonidos milenarios el Auditorio Adela Reta. El vestuario deslumbrante aportó la cuota visual pero los cuadros de danza quedaron como un innecesario accesorio occidental.

    Mono con navaja.

    Luego de sufrir un importante atraso en la llegada de su equipamiento que forzó la suspensión de la primera función, La maldición de Poe de Teatro Corsario de Castilla y León, España, deslumbró en Sala Verdi con una síntesis de “Los crímenes de la calle Morgue”, “El péndulo”, “El gato negro”, “Annabel Lee” y otros tremendos textos de Edgar Allan Poe. Esta compañía de Valladolid logró instalar el clima de miedo y extrañeza plasmado por el escritor en sus estremecedores relatos. Para ello adaptó la técnica japonesa bunraku, basada en muñecos de gran tamaño. En la escalofriante galería de personajes impuso su siniestra presencia el mono que se carga al vecindario con su mortal afeitada de cuchilla. El realismo de los rostros, la plasticidad de los árboles entre la humareda, una banda sonora magistral, el adecuado despojamiento textual que universaliza la acción, todo contribuyó a una experiencia perfecta.

    En la cama.

    Otra imagen que deja este festival es un montón de camas blancas en la Peatonal Sarandí, en la explanada del Solís, en Plaza Cagancha y junto al Castillo del Parque Rodó. El argentino Fernando Rubio instaló Todo lo que está a mi lado, que arrasa las fronteras de la intimidad y propone una inédita cercanía entre intérprete y público. Cada espectador se mete en la cama y durante diez minutos oye la historia que le susurra la actriz. Así durante tres horas. Seis camas, 18 personas en cada una. Ambos bajo el mismo acolchado. Un relato en segunda persona, del estilo “estás solo en la mesa de un bar, tu novio acaba de dejarte, tenés ganas de llorar pero no te sale una sola lágrima”, y la curiosidad incrédula de cientos de peatones-voyeurs.

    La actriz coreana Sorikkun entregó la mejor actuación en Ukchuk-Ga, versión de “Madre coraje” de Bertolt Brecht, por la compañía Panzori Project Za, de Corea del Sur, montada en El Galpón. Materializó un tremendo alegato antibélico sobre una mujer que transita la guerra y pierde a sus tres hijos. A viva voz, secundada por tres notables músicos, la actriz entona el relato a la ancestral manera del pansori, la tradición de canto narrativo coreano, donde el intérprete puede pasar hasta nueve horas en trance escénico. Cuando la coreana anunció que su actuación duraría dos horas y media corrió sudor frío por las espaldas de los plateístas. Pero a los quince minutos tenía a la sala Campodónico en la palma de su mano. Luego de su imponente despliegue de energía y de su demostración de la universalidad del teatro cuando está bien hecho, se llevó para el hotel una ovación de pie.

    Poca gente.

    En el debe, la difusión masiva. Es raro que un festival organizado por el Estado, a través de la Dirección Nacional de Cultura, con un presupuesto cercano al millón de dólares, no haya dedicado rubros a una fuerte pauta publicitaria para enterar a la población de la existencia del festival, máxime cuando cada entrada cuesta $ 300 y no hay abonos. No es que la gente no le da bola al Fidae: la gente no se ha enterado del Fidae. Y para ello queda claro que no bastan las notas periodísticas. El festival no está en la conversación. La indiferencia se aprecia en el propio medio teatral. No se ve mucho estudiante de la EMAD y de otras escuelas en las funciones. Tampoco abunda la presencia de actores y diseñadores teatrales en actividad. La consecuencia rompe los ojos: salas semivacías con espectáculos brillantes. Es de esperar que el boca a boca arrime más gente en la segunda semana. Pero el Fidae aún está lejos de convertirse en un acontecimiento cultural de relevancia.

    // Leer el objeto desde localStorage