Tres primeras emisiones están siendo preparadas para su lanzamiento, en poco tiempo, a través de la plataforma Crowder. Su fundador considera necesario aggiornar la normativa uruguaya para que los “monstruos” fintech de Uruguay no se vayan al exterior
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáGuillermo Rodríguez y Nicolás Fornasari tenían la idea de crear en el país una plataforma de financiamiento colectivo. Lo primero que tuvieron en cuenta es que el modelo de Estados Unidos no se podía replicar al 100%. Para que un proyecto así en Uruguay sea “viable” se requeriría ampliar el abanico de empresas que busquen fondeo. En las economías desarrolladas, estas suelen ser herramientas para startups, aunque este tipo de activos son muy volátiles para los inversores uruguayos. Pero estos emprendedores vieron una oportunidad en el sector de pequeñas y medianas empresas , que está “desatendido”, dijo Rodríguez a Búsqueda.
Este diagnóstico dio origen a Crowder hace tres años. El periplo para llegar a la autorización que el Banco Central (BCU) otorgó a principio de año estuvo marcado por charlas en las que no convencían “a nadie” y por un impulso que tuvieron a fines de 2022, cuando ganaron un concurso en la Universidad Católica. El dinero les permitió desarrollar un “prototipo” de la plataforma que los llevó a la primera ronda de inversiones por US$ 200.000 (ampliados a US$ 290.000 en 2023).
Crowder funcionará, según la descripción de su fundador, como una “pequeña bolsa de valores digital”, con un mercado primario y secundario. Cuando una empresa emita definirá el monto, el plazo, la tasa de interés, la moneda (dólares, unidades indexadas –UI– o pesos), el mínimo de inversión, las condiciones y las garantías. El máximo permitido por el BCU para estas colocaciones es 10 millones de UI, es decir US$ 1,5 millones.
Los plazos para comprar los papeles serán de entre 30 y 60 días, de forma de darles tiempo a los inversores para que estudien los detalles. Si decidan colocar su dinero, la transferencia bancaria se concreta a través de Sistrabanc.
Desde que el BCU la autorizó, Crowder recibió “decenas de solicitudes” para fondearse a través de la plataforma y estima que las primeras tres emisiones serán en mayo. “Se están estructurando. Son actores locales, empresas y consultoras financieras que tienen clientes que vieron en esto una alternativa”, detalló.
Los fundadores de Crowder tienen el “propósito” de “democratizar” el mercado de capitales de Uruguay, en el que creen que se “perdió la confianza” en la década de los 90 cuando fue golpeado por la estafa de la avícola Granja Moro. “Si se puede reimpulsar, se va a regenerar esa confianza”, aseguró Rodríguez. La plaza local tiene “pocas herramientas de inversión” para los pequeños ahorristas –opinó– porque son “caras” o “no están reguladas”.
Los ejecutivos de Crowder tuvieron reuniones con distintos agentes de inversión para que consideren estas opciones dentro de las carteras de sus clientes. Rodríguez dijo que en estos encuentros los corredores se mostraron “superinteresados” en “apoyar el mercado nacional” por la trayectoria que tienen: “Vienen de una época en la que el mercado de valores uruguayo era una potencia que financiaba emprendimientos inmobiliarios y de infraestructura. Eso se perdió”.
La Bolsa de Valores de Montevideo (BVM) no quiso vincularse directamente al proyecto de la plataforma. “Para mí hubiera sido positivo que la bolsa, con su trayectoria pero al mismo tiempo con una necesidad de actualización, nos acompañara. Capaz que lo hacen después”, anheló el ejecutivo.
El BCU y los socios de Crowder intercambiaron varios documentos durante 2023 con sugerencias para la habilitación de la plataforma. Rodríguez destacó el vínculo fluido que tuvieron con el regulador, al que le propusieron algunas modificaciones para actualizar la regulación uruguaya.
El ecosistema fintech de Uruguay es de “elite” –definió Rodríguez– y lo demuestra el surgimiento de firmas como dLocal, inSwitch y Prometeo. Sin embargo, estas tecnológicas brindan servicios para el exterior porque es “dificultoso” incorporar en el mercado local sus soluciones. “Hay una fricción que es llamativa. Tenemos monstruos y líderes de la industria en Uruguay, lo que es sanísimo y para mí es un orgullo. Tenemos que ver cómo aggiornarnos”, lamentó.
Como el mercado es comparativamente pequeño, no es un lugar atractivo para que las empresas extranjeras desembarquen en el país. Por eso, Rodríguez indicó que es “necesario” que las autoridades “entiendan que hay que impulsar la plaza local”. Agregó: “En Uruguay tenemos que mirar la región y no creer que, porque somos institucionalmente sólidos, estamos en la punta de la innovación. Tenemos espacio para innovar manteniendo un régimen de institucionalidad sólida. No descuidemos nuestro grado de innovación porque seamos referencia en Estado de derecho”.
Un posible paso es avanzar en la regulación de los activos virtuales que permitiría un registro descentralizado en Crowder y, por tanto, más económico. Actualmente, el Parlamento tiene a estudio un proyecto de ley en esa dirección.
Otra modificación que los ejecutivos sugirieron al BCU es que se incremente el límite de operación a cerca de US$ 5 millones para las plataformas de financiamiento colectivo.