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    Oriente, mi vecino

    Clásicos: Oriana Fallaci

    Ya es un clásico: Las raíces del odio. Mi verdad sobre el Islam (Editorial El Ateneo, 2016, 565 páginas, $ 790), de la periodista italiana Oriana Fallaci (1929-2006), porque es polémico, removedor, desafiante. Este amplio volumen dividido en seis partes (Mujeres sin velo, Los profetas del terror, La caza al judío, Los que mandan en Oriente Medio, Crónicas desde el desierto y La comedia de la tolerancia) recoge, desde 1960 hasta 2005, algunos de los mejores reportajes de Fallaci, una mujer se enfrentó cara a cara con sus entrevistados, ya fuesen Yasser Arafat, el ayatolá Jomeini, Muhammar Gadaffi o Golda Meir y Ariel Sharon. Y convengamos que a algunos de esos entrevistados había que ponerles la cara, y contradecirlos, y acorralarlos con preguntas incómodas, que son las más complicadas de hacer y muchas veces las más necesarias.

    Fallaci le pregunta a Jomeini:

    —¿Qué me dice de la joven de dieciocho años, encinta, que hace pocas semanas fue fusilada en Beshar por adulterio?

    —¿Encinta? Mentiras. Mentiras como lo de las mujeres a las que les han cortado los senos. En Irán no pasan estas cosas. No se fusila a las mujeres encinta.

    —No son mentiras, imam. Todos los periódicos iraníes han publicado la noticia y en la televisión ha habido un debate porque su amante solo ha sido castigado con cien latigazos.

    —Si es así, quiere decir que merecía el castigo. Yo qué sé. La mujer habrá cometido algún grave delito, pregúntele al tribunal que la ha condenado. Y basta de hablar de estas cosas. Me cansa. No son cosas importantes.

    Fallaci siempre anduvo jugada y a los saltos: “Saltos he dado unos cuantos, sobre todo cuando era corresponsal de guerra. En Vietnam, por ejemplo, salté con frecuencia dentro de las trincheras para evitar los disparos de las ametralladoras y los morteros. (…) En Bangladesh salté, incluso, desde un helicóptero ruso para meterme en medio de la batalla de Dacca”.

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