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    Pablo Ferreri: El Frente Amplio no debe descuidar la “unidad” si quiere ganar en octubre

    Quien asuma el gobierno en 2025 recibirá un país con un crecimiento económico “esmirriado”, una situación fiscal “muy tensionada” y un “fenomenal atraso cambiario”, opina el exsubsecretario de Economía

    Pese a que la intención de voto de los frenteamplistas hoy se inclina mayormente por Yamandú Orsi, “la política no se hace en base a encuestas”, afirma Ferreri, y se muestra convencido de que Cosse ganará las internas de junio. Al tiempo que anticipa una contienda “muy competitiva”, el exsubsecretario de Economía dice que el FA debe “resguardar la unidad”, porque tras las internas empieza “el camino hacia octubre” y “es mucho lo que está en juego”.

    El próximo gobierno tendrá desafíos “importantes”, afirma, porque deberá reconstruir un “círculo virtuoso” de crecimiento acompañado de reducción de la desigualdad, que hoy “está roto por los dos lados”. Quien asuma en marzo de 2025 heredará “un país con 10 años de crecimiento esmirriado, con una situación fiscal muy tensionada y con un fenomenal atraso cambiario”, dice el jerarca, que evalúa con un “regular para abajo” la gestión de la ministra de Economía, Azucena Arbeleche.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    —¿Por qué apoya a una precandidata respaldada por dirigentes que han sido críticos con la gestión económica del Frente Amplio de la que usted fue parte?

    —La política económica de los 15 años de gobierno frenteamplista fue la política económica del Frente Amplio, no de un sector en particular. En el caso de la candidatura de Carolina, confluyen sectores con distintas miradas y eso es una riqueza si se sabe hacer una adecuada síntesis; el objetivo común es generar un nuevo ciclo de progreso económico y social en el Uruguay, que vaya de la mano de un mayor crecimiento económico y mejores niveles de igualdad.

    —¿Cree que su sector le aportará una visión más moderada al bloque que apoya a Cosse?

    —Es claro que tenemos distintas sensibilidades y en el Espacio Socialdemócrata Amplio quisimos ser muy explícitos cuando lo armamos, hasta en el nombre. Tenemos ese sesgo y también mucha experiencia de gestión en áreas clave de gobierno, como fue el equipo económico.

    —El posicionamiento del Espacio Socialdemócrata Amplio tiene similitudes con sectores que respaldan al precandidato Mario Bergara. ¿Por qué crear este espacio nuevo y en qué se diferencian con la otra ala “seregnista”?

    —Tenemos ganas de aportar nuestra visión, nuestras ideas y nuestro entusiasmo, no lo hicimos mirando para atrás ni para los costados. Creíamos que era momento de apoyar la candidatura de Carolina y eso fue llevando a que creáramos este espacio que hace síntesis, porque junta a distintos sectores del FA y también a muchos independientes, por lo tanto creíamos que esta era la mejor opción. Incorporamos a muchos profesionales jóvenes que hacen propuestas concretas sobre todos los temas vinculados a desarrollo y equidad. Queremos tener una impronta de soñar en grande, pero alejados del voluntarismo y con mucho rigor técnico.

    —¿Le gustaría ser ministro de Economía de un eventual gobierno de Cosse?

    —Me siento muy contento trabajando, no solo para que gane Carolina, sino para que gane el Frente Amplio. Hoy el foco está en este año de campaña electoral, después veremos dónde cada uno puede colaborar más y mejor.

    —¿Cómo ve posicionada a Cosse hacia las elecciones internas?

    —El Frente Amplio tiene cuatro excelentes precandidaturas que conforman una oferta electoral muy potente y atractiva para la ciudadanía, pero Carolina ofrece una combinación de determinadas virtudes que la hacen la mejor propuesta. Por un lado, tiene una enorme experiencia en distintas áreas de lo público; eso le da una expertise con distintas miradas, algo muy importante para alguien que quiera gobernar y gobernar bien. Además, tiene una enorme capacidad de gestión, lo cual es fundamental para llevar adelante un gobierno que tiene que lograr que Uruguay dé un salto de calidad. Y por otro lado, tiene una gran capacidad de liderazgo. Esas cosas hacen una candidatura muy potente.

    —Si perdiera las internas, ¿ve a Cosse ocupando la vicepresidencia o la ve en un rol más ejecutivo?

    —Estamos convencidos de que va a ganar la interna. La política no se hace en base a encuestas, pero, de todas maneras, las distancias que marcan algunas parecen realmente muy absorbibles en una campaña electoral. Va a ser una interna muy competitiva, pero que tiene que resguardar la unidad del Frente Amplio porque al otro día empieza el camino hacia octubre, para tratar de lograr el gobierno. Es mucho lo que está en juego para Uruguay como para tener una campaña interna donde prime la falta de cohesión.

    —Destaca la experiencia y características del perfil personal de Cosse. En cuanto a propuestas, ¿qué la diferencia?

    —El Frente Amplio es la única fuerza política con un programa único. Esa matriz nos une; claramente después, las personalidades de los candidatos influyen para tener determinados énfasis. En el caso de Carolina, la apuesta por la innovación, la ciencia, la tecnología es realmente muy importante. La capacidad de armar equipos transversales es absolutamente fundamental para los desafíos que tiene el próximo gobierno. El círculo virtuoso de potente crecimiento con reducción de la desigualdad que se dio sobre todo en los primeros dos gobiernos del Frente Amplio está roto, y está roto de los dos lados: hoy Uruguay no crece de manera importante y en términos de desigualdad está estancado también desde hace unos cuantos años. Recomponer eso requerirá de políticas activas y de una mirada transversal, no por compartimentos estancos.

    —¿Qué diferencian sus propuestas a las de Orsi?

    —Lo que importa es el programa del Frente Amplio. Sí creo –y es una opinión personal, más allá de la candidatura– que Uruguay tiene que recomponer ese círculo virtuoso. El próximo gobierno va a asumir tras una década de muy bajo crecimiento –apenas superior al 1% promedio anual–, y eso pasó a ser un problema estructural; esto es absolutamente insuficiente para un país que quiere avanzar hacia el desarrollo. En la izquierda somos muy buenos hablando de redistribución y de mejorar los niveles de igualdad; tenemos que poner el mismo esfuerzo a la hora de cómo vamos a crear valor y generar riqueza, para poder hacer sostenible un nuevo ciclo de Estado de bienestar. Uruguay debe atender el tema de la igualdad desde al menos tres planos: generacional, de género y territorial. El caso de la pobreza infantil tiene que ser un aspecto central, gane quien gane: Uruguay, con un 20% de pobreza infantil, no puede aspirar a ciclos de crecimiento sostenible en el largo plazo ni puede aspirar a ser un país desarrollado a futuro.

    —¿Qué propone para que la economía crezca más?

    —En este período no he visto una agenda potente de crecimiento, de cambios estructurales. Es central lograr un mayor nivel de inversión, particularmente la extranjera, dado que la local es acotada, para sostener períodos de crecimiento más importantes. Debe ser inversión de calidad, con puestos de trabajo bien remunerados. Esto pasa por ofrecer oportunidades adecuadas, donde la ecuación riesgo-rentabilidad sea atractiva para los empresarios. Para eso Uruguay tiene que mejorar notablemente su productividad y su competitividad, lo que no es tan fácil hacer en un país al que este gobierno dejará en una situación fiscal más compleja que la que recibió. Va a dejar un déficit similar al de 2019, pero la deuda pública será aproximadamente 10 puntos del PIB (Producto Interno Bruto) superior a la de ese año y, además, con el atraso cambiario más importante de los últimos 30 años, lo cual también le pone una contingencia a la deuda. Si en algún momento se empieza a corregir ese atraso, el peso de la deuda en dólares va a crecer. Entonces, el próximo gobierno va a tener un país con 10 años de crecimiento esmirriado, con una situación fiscal muy tensionada y con un fenomenal atraso cambiario. Son desafíos bastante importantes.

    —¿Qué plantea, entonces, para mejorar la competitividad y productividad, que según dice es el paso previo para atraer inversión y generar más crecimiento?

    —Eso tiene que ver con una agenda para potenciar el Uruguay y el capital humano; es un factor central, sobre todo en un país que debe seguir apostando por ampliar su matriz productiva en cuanto a la exportación de bienes, pero también en la exportación de servicios, donde hay mayor posibilidad de agregar valor, por ejemplo, en el sector audiovisual. Poner en el centro la ciencia, la innovación y la tecnología es parte de la agenda más relevante que tiene el país por delante. Uruguay invierte 0,4% del PIB en esta área, mientras los países de la OCDE invierten 2%; estamos lejísimos de poder avanzar si no generamos una propuesta más robusta, aunque no importa solo el volumen. Uruguay tiene un problema de sesgo: la inversión en ciencia y tecnología hoy ocurre básicamente del sector público y, dentro de este, dentro del sector académico y no el productivo; las empresas privadas del Uruguay invierten poco en estos temas. El segundo aspecto es el potencial físico: Uruguay debe tener una agenda de infraestructura potente en el próximo período de gobierno. Eso permitiría apuntalar determinados niveles de actividad a corto plazo; se están acabando los proyectos grandes y hay que mantener los 50.000 empleos de la construcción. La inserción internacional es, también, un aspecto fundamental, algo difícil en un mundo que va hacia la fragmentación comercial. Uruguay tiene una agenda unilateral de la internacionalización de su economía pendiente; poco se ha hecho en este gobierno por reducir las trabas o costos para los exportadores uruguayos, y diría más bien que se han generado algunos retrocesos en lo vinculado a la gestión del puerto y el aumento de tarifas vinculadas a una cuestión monopólica. Otro aspecto central refiere a algo que el Frente Amplio aprendió gobernando, y lo aprendió con Danilo (Astori), que es la estabilidad macroeconómica y fiscal. No hay proyecto de desarrollo que prospere en el desorden, y tenemos ejemplos empíricos cercanos, como Argentina.

    —El actual gobierno, al que se le atribuye haber favorecido a los “malla oro”, ¿no generó más inversión productiva?

    —Es que los malla oro no confiaron demasiado tampoco. Cuando se mira la formación de capital fijo, ni siquiera en los años en que ocurrió la inversión de UPM –en 2022 y 2023– superaron el 20% (del PIB). Uruguay, para poder crecer a una tasa superior a 3% promedio anual, debe lograr niveles de inversión más cercanos a 25% que al 20%. Esos niveles solo se alcanzaron en algunos años de los gobiernos del Frente Amplio, que, no es casualidad, fueron los que tuvieron las tasas de crecimiento más elevadas de las últimas décadas. Hay una relación muy directa entre los niveles de inversión y el mayor crecimiento. Digo esto porque, además, los esquemas de promoción de inversión en Uruguay están amenazados por los cambios tributarios globales. El país debe repensar qué va a ofrecer al mundo para ser atractivo. Uruguay ofrece estabilidad, pero eso no debe ser sinónimo de letanía, como ha dicho Carolina. Cuando se pasa una década casi sin crecer o haciéndolo muy poco, y no reduce la desigualdad, pasa a ser un país al que le falta dinamismo. Hay que apostar por determinados sectores de actividad que puedan generar flujos de inversión. Por ejemplo, la energía es un sector que, si avanzamos en los cambios en la matriz para la movilidad, puede haber inversiones importantes en producción de hidrógeno verde.

    —El gobierno anunció el año pasado un megaproyecto en ese rubro para Paysandú…

    —Sí, pero todavía está en fase de estudios preliminares. ¡Ojalá se concrete! porque todos estos proyectos son buenos para el país, en la medida que sean compatibles con la sustentabilidad ambiental. Por otro lado, hay sectores que son muy importantes, pero que tienen que dar un nuevo salto de productividad, como el agroindustrial. Uruguay debería crear potentes inversiones que le permitan mejorar el uso y acceso al agua con fines productivos; eso elevaría el piso productivo.

    —Hubo una propuesta de un plan de riego realizada por el entonces ministro de Ganadería Tabaré Aguerre, en períodos del Frente Amplio, que no prosperó.

    —Sí. A esa propuesta, en su momento, la acompañé. Podrá ser esa u otra, pero tener el tema como un eje central para aumentar el potencial físico para elevar la capacidad productiva del sector agroindustrial es fundamental.

    —Antes se refirió a una “situación fiscal muy tensionada” que dejará el actual gobierno. ¿Asume que en todo 2024 no mejorarán los números?

    —Hay gastos y rebaja de impuestos ya votados, por lo tanto tiendo a pensar que el resultado no solo no va a mejorar, sino que puede incluso empeorar, lo cual habla de cierto populismo fiscal de un gobierno que hizo campaña diciendo que la situación era un desastre. La situación fiscal no es un desastre –como dijo en su momento la ministra Arbeleche–, pero no es cómoda ni mucho menos. La ministra dijo que había que evaluarla por el déficit fiscal y la inflación; en materia fiscal la nota es bastante mala, y en inflación es bastante buena, pero con la contracara del atraso cambiario más importante del siglo. Entonces, la verdad que la nota es regular para abajo. Además, se ha tenido una actitud pasiva en temas con impacto fiscal importante: la mala ley de reestructura de deudas del Banco Hipotecario contó con un atronador silencio del Ministerio de Economía durante su tratamiento. Me pregunté muchas veces dónde estaba la ministra de Economía cuando se estaba tratando este proyecto. Antes hablamos de las reglas de juego como un diferencial de Uruguay; bueno, ahí vemos un cambio en las reglas de juego.

    —El ministerio participó en la negociación de ese proyecto, quizás con bajo perfil.

    —No le fue muy bien, porque el impacto fiscal no es nada bueno. Y la solución creo que no es buena, lo digo con honestidad y sé que lo votó todo el sistema político.

    —Si el Frente Amplio es gobierno desde 2025, ¿revisará esa ley?

    —Bueno, es algo que ya está votado…

    —Varios dirigentes frenteamplistas han dicho que la Ley de Urgente Consideración sería revisada. Podrían hacer lo mismo con esta.

    —Sí, pero esta afectó concretamente a un conjunto de familias. Lo que hubiera sido correcto, como hizo el equipo económico del Frente Amplio –porque este tema no empezó ahora–, es que este equipo tuviera un rol activo para que ese tipo de soluciones no prosperaran.

    Información Nacional
    2024-01-31T20:09:00