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En duplas, los oficiales del Ejército Nacional fueron subiendo al estrado del auditorio del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) para mostrar los resultados de sus entrevistas. Algunos más fríos y escuetos, otros más profundos y emocionados, exhibieron las conclusiones y reflexiones de sus trabajos con políticos, militares retirados, académicos y víctimas de la dictadura. Desde la primera fila el oyente más cercano era el comandante en jefe del Ejército, Gerardo Fregossi, quien encabezó esta nueva etapa del revisionismo histórico que, bajo su impulso, la institución lleva adelante para analizar su actuación de 1958 a 2020.
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“Escuchar a otros y tratar de entender no significa necesariamente compartir”, aseguró Fregossi sobre la apertura del Ejército a distintas perspectivas sobre el rol militar en la dictadura. Valoró que quienes hicieron las entrevistas son “los oficiales que en 15 o 20 años constituirán los mandos del Ejército” y llegarán a esas jerarquías con una “necesaria interpretación” del pasado reciente.
A su derecha estaba sentado el ministro de Defensa, Javier García, quien tenía previsto solo ser oyente. Las exposiciones que escuchó lo impulsaron a hablar durante 10 minutos, antes de irse a otra actividad.
“Fregossi, el Ejército Nacional que usted comanda, con este tipo de actividades lidera a la sociedad y pone en offside al sistema político, porque este proceso era algo que el Uruguay se debía y que el sistema político no ha hecho. Y creo que esa instancia de dejarnos en offside nos interpela a quienes somos responsables políticos”, sostuvo. “Aquí hay un laboratorio en marcha, un plan piloto de cómo pueden los uruguayos dar con respeto su visión, su razonamiento, de cómo está bueno pensar diferente, porque hace a la democracia”.
En particular García se refirió a “otras personas del ámbito político que estuvieron y fueron protagonistas en esta época, que no eran de Estado, pero después fueron Estado”. Pidió que, como el Ejército, reconozcan “la violencia que ejercieron y los crímenes cometidos”, incluso que los dejen de “reivindicar”. Al apelar a la teoría de los dos demonios, agregó que lo único claro “es que no todos fueron ángeles”.
Situación de guerra
El proceso de análisis histórico de la actuación del Ejército comenzó en noviembre del año pasado y tiene como objetivo la modificación de todos los planes de estudio de la materia Historia Militar y sus materias conexas, como Liderazgo, Ética, Derecho Internacional Humanitario, Derecho y Derechos Humanos. Abarca trabajos de investigación de oficiales con bibliografía y personalidades de distintas profesiones, bandos partidarios e ideologías. Dentro de dos meses está prevista la presentación de la propuesta de modificación de los planes de estudio al mando superior de las Fuerzas Armadas.
El evento en el IMES, realizado el martes 31, fue organizado por la institución en conjunto con la Red de Laicidad de la Universidad de la República (Udelar). Capitanes y mayores presentaron 20 entrevistas que elaboraron como parte de la materia Metodología de la Investigación, del curso de Capacitación y Perfeccionamiento para Jefes. Se buscó “promover el proceso de formación del estudiante como investigador y fomentar el desarrollo de tareas y trabajos de investigación que arrojen luz sobre temas de interés para las ciencias militares”, según decía parte de la invitación enviada a integrantes del Ejército y de la universidad.
Uno de los entrevistados fue el coronel retirado Hugo Garciacelay, preso desde julio del año pasado por el homicidio especialmente agravado en calidad de coautor del militante comunista Julián Basilicio López, en 1976. López fue detenido en el marco de la Operación Morgan, de represión a miembros del Partido Comunista Uruguayo, y trasladado al Grupo de Artillería N°1, donde fue torturado. Según los dos militares que lo entrevistaron, Garciacelay manifestó que “él no tuvo participación” en el hecho por el que se lo procesó.
Tras repasar la biografía y la actuación castrense de Garciacelay, los capitanes presentaron las conclusiones de su entrevista, llevada a cabo en la cárcel de Domingo Arena. “En todo momento trató de dejar en claro que la situación que se vivía en ese momento era claramente compleja, de guerra, donde se luchó contra un enemigo no convencional que atentó contra el Estado y sus instituciones, que actuaba desde la clandestinidad, en cualquier momento y en cualquier lugar, sin muchas veces medir las consecuencias, muchas veces fatales”. Agregaron que el coronel retirado les expresó que durante ese período “se actuó con un convencimiento muy importante” por parte del Ejército, con el cual “muchas veces subsanaban algunas carencias de información, de preparación y logística”, lo cual merece actualmente “el respeto y reconocimiento de cada uno de los integrantes de la fuerza”.
“Estas situaciones son fuente de enseñanza, tanto sobre el enemigo que nos enfrentamos en su momento como también sobre el conocimiento de nuestro accionar, del cual podemos analizar las capacidades, limitaciones, aciertos y errores”, fue la conclusión de los oficiales sobre su investigación.
Además de García y Fregossi, entre quienes los escuchaban estaban el general Mario Moreira, director del Sistema de Enseñanza y del IMES; el coronel retirado Daniel Locatelli, secretario del Consejo de Defensa Nacional (Codena); el coronel Pablo Camps, comandante de la Unidad de Ciberdefensa del Ejercito; y los coroneles Alfredo Bravo y Jorge Gentini. Además de los militares, como expositores participaron el periodista Álvaro Alfonso, el escritor Alejandro Pasquariello, el vicerrector de la Udelar Juan Cristina, la decana de la Facultad de Humanidades, Ana Frega, y el historiador Gerardo Caetano.
Caetano fue quien abrió la jornada, de cinco horas de duración, con una ponencia enfáticamente dirigida a los estudiantes del IMES. Advirtió que ellos no fueron los responsables de los “actos abominables” del terrorismo de Estado, por lo cual quería “transferirles la idea que no deben recoger la mochila de aquellos que mal utilizando el uniforme de la República violentaron los derechos de la República”.
“No tienen por qué hacerse solidarios con actos que violentan las reglas fundamentales de vuestras convicciones democráticas”, les pidió.
La metáfora de la mochila que utilizó Caetano ya había sido usada por García el año pasado en el lanzamiento de la iniciativa del Ejército. El ministro volvió a apelar a ella el martes para explicar que en el pasado reciente hubo militares que no honraron el uniforme, no honraron el legado artiguista y no honraron las Instrucciones del año XIII. “Pero quienes cometieron delitos y crímenes no definen a esta institución, por más que la hayan integrado”, señaló.
Bajo esa perspectiva, dijo sentirse “orgulloso” de ser actualmente el ministro de Defensa Nacional de Fuerzas Armadas constitucionalistas y democráticas, y de ser “el responsable político” de un equipo que desarrolla esta revisión histórica dentro del Ejército.
García agregó que su pensamiento tiene también anclaje en la sociedad, a partir de lo que miden ciertas encuestas sobre imagen y confianza de la ciudadanía en instituciones estatales. “Hoy las Fuerzas Armadas están en los primeros lugares de aceptación del público. Eso es una constatación objetiva. Los estudios dicen que las Fuerzas Armadas son las instituciones más respetadas del Uruguay”, valoró, y destacó la labor militar durante el Covid-19. “Cuando haya que reconocer a aquellos que estuvieron en primera línea de batalla contra la pandemia habrá muchos uruguayos para reconocer, pero esta barra que está acá tendrá que estar en ese primer grupo, porque hoy estamos donde estamos por el trabajo que las 24 horas del día han llevado miles de mujeres y hombres de las Fuerzas Armadas”.