Más allá de esos factores, ese empresario valoró que “la mejor medida” para “poder percibir lo que está pasando hoy” es que “Paraguay va camino a alcanzar el grado inversor”.
Mostrando una gráfica con la evolución de ese indicador en los últimos años, basándose en los informes de las calificadoras de riesgo, Artagaveytia recalcó a los empresarios presentes en la charla que “desde 2006 hasta ahora Paraguay ha venido ascendiendo escalón por escalón y sin sufrir ningún traspié, y estamos a un pasito de llegar al grado de inversor”.
“¿Cuánto falta?, faltarán seis meses, un año o dos años, pero la realidad es que el país está a un paso de alcanzar ese objetivo, lo cual es algo muy importante”, consideró.
Consultado por Búsqueda sobre el perfil de los inversionistas, el director de Everdem dijo que “los empresarios que van a título personal conocen y están vinculados a la producción agropecuaria, pero también se da hoy que participan sociedades o fondos de inversión que están constituidas por entidades o personas que no son del agro y que sí están representadas por un directorio que conoce ese negocio”.
Hace casi 20 años hubo una inversión en tierras por los valores “irrisorios” que se pagaban y el interés en hacer colocaciones en ese tipo de bienes, pero “hoy el que va a Paraguay está interesado en obtener una rentabilidad productiva”, diferenció.
Recordó que en 2000, cuando recién llegó a Paraguay, se plantaban 1,2 millones de hectáreas, y hoy se plantan 3,6 millones, lo que significa que “se multiplicó por tres” esa producción.
Otro cultivo que se desarrolló fue el arroz, que “tiene una historia más reciente, es algo de ahora”. Hace 10 años “prácticamente no se plantaba, había 10.000 o 20.000 hectáreas hoy se plantan 140.000 hectáreas; arroceras”, destacó. Ese cultivo crece a un promedio de 20.000 hectáreas anuales en el campo paraguayo.
“Las zonas potencialmente arroceras están ubicadas de forma estratégica sobre los ríos Paraná al sur y Paraguay al oeste”, dijo el empresario y contó que ese cultivo puede crecer hasta 1,2 millones de hectáreas.
“Eso implica que el potencial de crecimiento de las plantaciones arroceras es de nueve veces”, calculó.
Artagaveytia señaló que “el crecimiento se ha dado de la mano de muchos productores uruguayos (Búsqueda Nº 1.933) y también brasileños, que aportaron mucho conocimiento”. Eso “fue ayudado por el costo de la energía, (que es) tremendamente competitivo”, valoró.
Otro sector analizado en la ocasión fue la forestación, y fue presentado como un “rubro novedoso”, considerando que “hace 20 años se forestaban unas 6.000 hectáreas, hace 10 años seguía en esa extensión, pero a partir de ese momento empezó a aumentar para llegar a 150.000 hectáreas en la actualidad”, repasó.
Y aseguró que en Paraguay “ya hay comentarios de la posible instalación de una primera planta de pulpa de celulosa”.
A modo de argumento, ese empresario indicó que el suelo guaraní tiene un potencial de crecimiento que va de 2,5 millones de hectáreas a casi 5 millones en forestación.
En cuanto a la actividad que por lo general eligieron los uruguayos para apostar, Artagaveytia se refirió a la evolución del rodeo paraguayo, que contaba con 9 millones de cabezas de vacunos hace 20 años, luego pasó a 11 millones en 2009 y en la actualidad tiene 14 millones de vacunos.
“Una ganadería que se ve jaqueada por los cultivos de soja, de arroz y la forestación, pero que al mismo tiempo se moderniza siendo más eficiente, con condiciones espectaculares para seguir creciendo”, analizó.
Para ese empresario el objetivo es ir siguiendo la experiencia de las colonias menonitas, “con sus éxitos y sus fracasos”, por parte de los inversores uruguayos que apostaron a un desarrollo mayor de la producción de carne en el Chaco paraguayo.
“Cuando llegaron los menonitas, que eran agricultores provenientes de Rusia y de Ucrania, lograron plantar unas 20.000 hectáreas de cultivos y casi se mueren de hambre y calor en el Chaco, así que dejaron de hacer agricultura y se convirtieron en ganaderos”, contó.
Hace 18 años los menonitas tenían 4.000 hectáreas de produción agrícola, hace 10 años pasaron a cultivar hasta 6.000 hectáreas, luego siguió en aumento el área de siembra al dar un salto y plantarse de 60.000 hectáreas a 90.000 hectáreas. Y este año hay 112.000 hectáreas plantadas en el Chaco.
El incremento de carga ganadera en la región chaqueña en los últimos años revela que la pecuaria creció en área y en cantidad de cabezas de vacunos por hectárea, de 0,32 unidades ganaderas hace 10 años a 0,45 en 2019.
Hoy hay 11 millones de hectáreas “aprovechables” y un stock de 6,5 millones de vacunos en la zona, según Everdem.
La produción y los impuestos.
“Convertimos los campos en estancias, creamos valor agregado, que ronda el 20% del valor generado, somos especialistas en la producción de carne y administramos el negocio ganadero de esas estancias”, dijo el responsable de la unidad de gestión y producción de Everdem, Alejandro Brancato.
Acotó que la firma entrega a sus clientes datos financieros, productivos y económicos de manera mensual sobre la actividad de esos predios.
En 2012 la empresa inició la tarea de administración de estancias y el asesoramiento de otras, como el caso de un establecimiento que es propiedad del grupo inversor argentino Cresca y que comprende unas 20.000 hectáreas.
Hay un potencial de clientes que tienen tierras en el Chaco a los que la empresa les brinda un servicio integral, que involucra el monitoreo de los campos, la mesura judicial, alambrado permietral, el pago de cuentas, algún desarrollo de pasturas y construcción de casas.
Brancato planteó que “hay unas 100.000 hectáreas potenciales de convertirse en estancias con ese valor agregado mínimo del 20%”.
“Hay unas 40 propiedades en comunicación permanente y 306.000 hectáreas que se distribuyen en: 100.000 en administración, otras 100.000 prontas para convertirse en estancias y 100.000 más en la órbita de la empresa”, detalló.
Un dato considerado valioso para los productores ganaderos de la zona chaqueña es que en verano llueve y favorece el crecimiento de las pasturas que estarán disponibles para el resto del año, ya que el invierno muestra un contraste por la falta de lluvias.
La producción ganadera a cargo de los empresarios uruguayos comprende el ciclo completo de producción en algunas zonas y en otras la invernada para el engorde del ganado.
Otro de los capítulos de la charla abarcó la política tributaria que rige en Paraguay y los cambios recientes incoporados en ese ámbito.
“No solo tenemos impuestos bajos, si no que son simples, modernos y que ayudan mucho a los inversores”, señaló el consultor y especialista paraguayo en tributación, Rafael Heisecke.
Comentó que en su país hay impuestos a las rentas y ganancias, al consumo y al patrimonio, que “a diferencia de otros países se aplica mediante un impuesto inmobiliario municipal que se paga por una propiedad”.
El consultor resumió la carga tributaria paraguaya en un “triple 10”: un 10% a la renta empresarial, 10% renta personal y 10% de impuesto al consumo. “En el caso de los impuestos laborales y sociales el costo es de 35%, en comparación con Argentina que tiene 106%, Uruguay 42% y Brasil de 68%”, comparó.
En la actualidad el gobierno paraguayo creó un nuevo sistema tributario con el objetivo de aumentar la recaudación fiscal, basado en mantener bajas las tasas nominales, reducir las deducciones impositivas y originar un impuesto a los no residentes. Respecto a ese punto, Heisecke comentó el caso de la empresa Netflix, que presta un servicio en el mercado paraguayo pero que no está aportando al fisco mediante el pago de impuestos.
En busca de agua
Entre otros aspectos que causan atractivo para la inversión en el chaco paraguayo, se encuentra la ubicación de un acuífero llamado Yrenda, que está ubicado en la zona este de esa parte del territorio guaraní.
Esa fuente natural cuenta con “muy buena calidad de agua y un buen caudal”. Sobre ese lugar pasa la ruta Transchaco y pasará la futura ruta Biooceánica, que la empezaron a construir, al igual que un puente que comunica con Brasil, detalló Artagaveytia.
Resaltó que eso permitió el desarrollo de nuevos proyectos de riego en el lugar, lo que se evidencia en que en 2010 había un pivot en el Chaco, en 2019 se llegó a 30 pivots y este año hay proyectados unos 20 más para la distribución del agua en los predios.
Con esa capacidad de riego e infraestructura, entre otros factores, el potencial de crecimiento de la producción es “tremendo”, aseguró.
Otro factor a considerar es que hay nuevas colonias de menonitas en esas zonas, lo que favorece el impulso del desarrollo de los negocios y la inversión agropecuaria.
El empresario uruguayo advirtió que son “nuevos polos de desarrollo que acercan los servicios” a la población del lugar.
“Y la película recién empieza, porque el potencial y las condiciones están”, auguró Artagaveytia con entusiasmo.