Pese al repunte en el precio internacional de los lácteos, principalmente de la leche en polvo, que es el producto más exportado por las industrias lácteas de Uruguay, la lechería local se mantiene en una situación de “crisis”.
Pese al repunte en el precio internacional de los lácteos, principalmente de la leche en polvo, que es el producto más exportado por las industrias lácteas de Uruguay, la lechería local se mantiene en una situación de “crisis”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAsí lo señalaron el presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, y el gerente general de ese organismo, Gabriel Bagnato, al comparecer ante la Comisión de Ganadería del Senado el miércoles 22.

Al comparar 2014 con 2016, Bagnato señaló que “hay un 18% menos de trabajadores en la industria láctea y un 21% de trabajadores zafrales, lo que también es reflejo de una situación crítica”.
Consultado sobre este tema, el nuevo presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANLP), Wilson Cabrera, manifestó a Campo su preocupación por los “coletazos de la crisis” en el sector, especialmente por la pérdida de tamberos y el impacto social y económico en las zonas de producción lechera. La mayoría de los establecimientos dedicados a esa actividad se encuentran en los departamentos de San José, Florida, Colonia y Canelones.
Valiéndose de su experencia como dirigente ruralista y en los años recientes integrando el Directorio de la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole), ese tambero de Florida pretende contar con el apoyo de más tamberos para “convencer al gobierno” de la necesidad de “ajustar los costos internos”. Eso dijo en alusión al precio de los combustibles y las tarifas de los servicios públicos, como la energía eléctrica y otros.
Cabrera asumió la titularidad de la ANLP el martes 4, ya ocupó ese cargo entre 2003 y 2007, y hasta el 1º de marzo fue vicepresidente de Conaprole.
En los primeros meses de este año varias industrias suspendieron parcialmente sus actividades y decidieron enviar trabajadores al seguro de paro.
Luego del cierre de las industrias Ecolat y Schreiber Foods, registrado en 2015, que derivó en la pérdida de 600 empleos, en el Inale se advierte el riesgo de que otras empresas sigan el mismo camino. Es el caso de la planta industrial de la firma francesa Lactalis en Salto y de la Cooperativa Lechera de Melo (Coleme). Igualmente, la Cooperativa Láctea de Carmelo (Calcar) envió 12 trabajadores al seguro de paro, indicó Bagnato.
Dijo que “Coleme llegó a un acuerdo, pero mandó a 26 personas al seguro de paro” y otras que quedaron para realizar tareas vinculadas al tratamiento del stock de queso “seguramente también pasarán al seguro de paro”.
“Lactalis estaba analizando cerrar la planta de Salto y mandar a 40 personas al seguro de paro y solo tener esa planta para stock” de productos, comentó.
El gerente general de Inale advirtió que “hay muchas industrias que están complicadas, por inversiones que han hecho, y tienen dificultades para seguir esa competencia por la leche y pagar los precios que el mercado marca”.
“En el caso de Cona-prole, ha ido manteniendo su mano de obra porque ha aumentado su producción, pero ahora también va cerrando alguna planta por temporadas para evitar despidos”, destacó.
Acotó que también hay otras industrias menores que vivieron situaciones complejas porque están con menos leche y esto genera una mayor competencia.
Sobre la empresa láctea de Paysandú, Pili, De Izaguirre señaló que “es muy moderna en cuanto a los quesos, ha hecho una inversión fuerte pero hoy está sin leche”.
“Es una planta que se preparó para manejar 400.000 litros de leche para quesos, pero hoy está trabajando con poco más de 100.000 litros”, dijo.
Al analizar la dependencia que tiene la lechería local de las exportaciones, Bagnato explicó que “Nueva Zelanda y Uruguay son los únicos países que están tan expuestos al mercado internacional y que en el mercado interno no tienen un búfer para poder enfrentar esta situación de crisis tan grande”.
En cuanto a la evolución de los precios en el mercado internacional de lácteos, el gerente de Inale planteó que en la línea de equilibrio para que el sector lácteo uruguayo fuera rentable, el precio de la leche en polvo debería estar entre U$S 3.300 y U$S 3.500 la tonelada.
En el segundo semestre del año pasado los precios internacionales empezaron a recuperarse, pero en las últimas dos licitaciones de Fonterra nuevamente marcaron valores de la leche en polvo por debajo de los U$S 3.000 por tonelada, U$S 2.700 y luego U$S 2.800, repasó. Y reconoció: “Esa recuperación que estábamos viendo en el mercado de lácteos en realidad no se está concretando”.
Más allá de la influencia que pueda tener ese indicador como una referencia de precios, las exportaciones de lácteos uruguayos este año se concentran en Brasil, con una participación de casi el 60% del monto total correspondiente a enero y febrero. En ese sentido, De Izaguirre destacó la importancia de un arancel externo común en el marco del Mercosur para el ingreso de los lácteos uruguayos al mercado brasileño. “Muchas veces se nos habla del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, o se golpea mucho a este último, pero para la lechería el Mercosur es muy importante”, consideró.
Otro factor de preocupación expuesto por Inale a los legisladores fue el endeudamiento en las industrias lecheras, por inversiones y con proveedores, debido al impacto en la baja de precios entre 2014 y 2016.