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La interrogante quedó planteada en setiembre, luego de que en un operativo en una casa del Cerro de Montevideo se incautaran prensas que los investigadores policiales rápidamente asociaron a la producción de cocaína. El hallazgo hizo ruido en la Policía Nacional: sumado a un aumento en la incautación de pasta base de cocaína en 2020, se maneja la hipótesis de que Uruguay, tradicionalmente consumidor de pasta base, se esté convirtiendo lentamente en un engranaje de procesamiento para su exportación como cocaína. La otra línea de investigación es que, tal como advierten recientes informes de Interpol y de Naciones Unidas, la pandemia y su correspondiente crisis económica haya causado un incremento —a corto, mediano y principalmente largo plazo— en el consumo de sustancias ilícitas de bajo costo como la pasta base.
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De una u otra forma, la preocupación ha sido abordada por el gobierno, que el lunes 8 con la firma de Luis Lacalle Pou cerró un acuerdo sobre narcotráfico con Paraguay que venía en análisis desde el período pasado. El memorándum de entendimiento se canalizó a través de la Cancillería y es entre la Junta Nacional de Drogas de Uruguay y la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay, aunque tiene aportes de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior, afirmaron a Búsqueda fuentes oficiales. Amplía un acuerdo previo de 1991 (Ley Nº 16.355) con el objetivo de “perfeccionar la asistencia mutua en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional”.
El memorándum procura establecer “canales directos de comunicación” para el intercambio de información referente a personas o grupos de personas que operan en el tráfico de drogas internacional que afecte a ambos países, ya sea por vía terrestre, fluvial o aérea. También prevé coordinar acciones contra el narcotráfico; el intercambio de expertos para actualizar las técnicas y las estructuras de organización en la lucha contra el tráfico ilícito de estupefacientes y las sustancias psicotrópicas; la colaboración recíproca para la obtención de información de inteligencia criminal; la asistencia mutua de capacitación; y realizar actividades conjuntas sobre el uso indebido de estupefacientes y precursores químicos.
Este último punto sobre los precursores químicos fue un aporte de la Dirección General de Represión contra el Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) de la Policía Nacional, a partir de la hipótesis de que el crecimiento de incautaciones de pasta base en Uruguay en 2020 esté relacionado con un surgimiento de cocinas clandestinas de cocaína en el país.
El proceso de producción de cocaína requiere primero la extracción de la cocaína de la hoja de coca para obtener la pasta base, luego la purificación de la pasta base para la obtención de cocaína base y finalmente la obtención de clorhidrato de cocaína, el producto final que se exporta como cocaína en polvo. Estos últimos dos pasos requieren el uso de precursores químicos, sustancias químicas de uso cotidiano legal para fines industriales, farmacéuticos y científicos, pero que también pueden utilizarse para la fabricación ilegal de droga. Sustancias como el amoníaco licuado, el hidróxido de potasio o el éter etílico se utilizan, por ejemplo, en la elaboración de la cocaína base y el clorhidrato de cocaína.
Los investigadores suponen que países productores de coca, como Bolivia o Perú o países fabricantes de cocaína en polvo como Paraguay, quizás tengan complicaciones para obtener precursores químicos y por eso la droga sea ingresada a Uruguay en mayor cantidad como pasta base para la culminación del proceso de producción y su conversión final.
Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS
Además del operativo de setiembre en el Cerro, un episodio ocurrido en febrero, días antes del comienzo del nuevo gobierno, también encendió las alarmas en la DGRTID. En Artigas se produjo la histórica incautación de unos 350 kilogramos de pasta base, por la cual la Fiscalía imputó a 12 personas. Funcionarios de la dirección tomaron conocimiento de que diversos campos del departamento eran utilizados como pistas de aterrizaje clandestinas para descargar la droga. La cantidad de paquetes sorprendió a las autoridades de entonces, que públicamente admitieron la posibilidad de que parte de la droga fuera para consumo interno y la otra parte para completar su etapa de producción en laboratorios y luego ser introducida en Europa.
De acuerdo a las fuentes, desde el Ministerio del Interior observan “con muy buenos ojos” el acuerdo con Paraguay, desde donde es habitual que partan cargamentos de pasta base hacia Uruguay, ingresados principalmente por tierra desde Argentina y Brasil a través de automóviles de alta gama y camiones de carga, sin conocimiento de las empresas de transporte pero con la complicidad del chofer.
Años atrás el énfasis sobre Paraguay también estaba puesto en la comercialización de marihuana hacia Uruguay, elemento que perdió prioridad a partir de la ley de regulación de la marihuana, que entre sus resultados indirectos provocó la transformación del país de destinatario de esa droga a productor ilegal para su venta al exterior.