“Yo soy mucho más inteligente que toda la dea junta” (sic), le escribió el narco uruguayo a un agente de la DEA que lo contactó para que se entregara, y le advirtió después: “Mirá que nadie es inmortal. Hijo de puta”; cuando cayó detenido declaró que parte de sus ganancias las había “reinvertido” y tenía unas 10 toneladas de cocaína para seguir traficando