• Cotizaciones
    domingo 23 de junio de 2024

    Promotores y opositores de la reforma educativa escenifican enfrentamientos que diluyen la discusión en “gritos de barras”

    Es viernes, ya entrada la tarde, y hace frío. Robert Silva está de pie, rodeado de gente, en una plaza pública de Maldonado. Saluda y sonríe a los asistentes de las primeras filas de un centenar de sillas de plástico colocadas en hileras frente a una mesa reservada a las autoridades de la enseñanza. Al empezar el acto ingresan por un lateral del escenario decenas de jóvenes vestidos de negro, que se sientan en el suelo, de espaladas a los cuatro representantes del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

    Los manifestantes, movilizados bajo la consigna “La educación está de luto”, en contra de la llamada transformación educativa y la gestión del Codicen que encabeza Silva, llevan carteles, banderas del PIT-CNT, pancartas y un ataúd de cartón que expresa: “Que en paz descanse la educación pública”.

    En este clima confrontativo entre organizaciones sociales y vecinos tienden a desarrollarse los últimos “Cara a cara con la comunidad” —el de Maldonado fue el vigésimo desde que se aceleraron los plazos de la reforma— organizados por la ANEP, como parte de sus recorridas “informativas” y “de intercambio” para debatir en torno al proyecto educativo en diversos barrios y localidades del país.

    Sin embargo, el intercambio suele diluirse en agresiones verbales y “gritos de barras contra barras”, cuando no también en cánticos de estilo futbolero como ocurrió el jueves 13 en la Escuela 274 Experimental de Malvín, donde el titular del Codicen recibió, entre otros calificativos, los de “chorro”, “parásito”, “sorete”, “cínico”, “ladrón”, “facha” y “botón”. También hubo agresiones más graves, como cuando a principios de setiembre un hombre rompió el vidrio del vehículo que transportaba a Silva a la salida de otro “cara a cara” en el Cerro.

    Sin llegar a tanto, en Maldonado otra vez primaron las provocaciones y los cruces de agravios, de un lado y del otro. Los gritos de “¡fuera!”, “¡callate!” y “¡mentiroso!” dirigidos casi todos a Silva —protagonista central de estos intercambios— resonaron en la plaza San Fernando como ruido de fondo.

    Ruido de fondo

    Pasan cuarenta y cinco minutos de la hora anunciada del acto en la plaza de Maldonado. Silva se frota las manos, toma el micrófono y suelta un monólogo de media hora cargado de datos que repite de memoria sobre el estado de la educación —como que apenas cuatro de cada 10 estudiantes terminan la enseñanza media o que el 52% de quienes se inscriben a estudios de formación docente terminan abandonando los cursos—, apoyado en imágenes proyectadas sobre una pantalla.

    Así, el jerarca va detallando uno a uno los puntos principales de la transformación prometida por el gobierno, que incluye cambios en los contenidos, en la creación de nuevas materias, espacios curriculares y talleres opcionales, y explica la conversión del ciclo básico de liceo y UTU —que ahora pasará a ser 7°, 8° y 9°—, lo que la ANEP pretende aplicar en todo el sistema educativo, público y privado, a partir de marzo 2023.

    Su discurso recibe el aplauso cerrado de la mayoría de los afines a la reforma, que básicamente ocupan la platea de las sillas blancas. La oratoria es apenas interrumpida por los manifestantes cuando Silva dice que las maestras y profesores participaron de la redacción del proyecto convocados por las direcciones de primaria, secundaria y UTU y destaca el compromiso de integrantes de las Asamblea Técnico Docente (ATD). Entonces, recibe los primeros abucheos y silbidos de gremialistas que le retrucan que está mintiendo.

    Varios asistentes desaprueban a los manifestantes con la mirada o los mandan callar diciendo que quieren oír la exposición. Silva prosigue con su relato elevando la voz. La consejera política Dora Graziano (Cabildo Abierto) pide la palabra para repasar datos generales y calmar ánimos, mientras la directora de Educación Primaria, Graciela Fabeyro, y el presidente del Consejo de Formación en Educación (CFE), Víctor Pizzichillo, permanecen callados, pese a las alusiones críticas y cuestionamientos de los estudiantes de formación docente.

    Para las autoridades del Codicen se trata solo de “un puñado de intolerantes” que buscan provocar líos y “embarrar la cancha”. Del otro lado, en cambio, dicen oponerse a la reforma por razones de fondo y de forma, por entender que fue diseñada “de espaldas” a los gremios y las ATD; de ahí la decisión de los jóvenes manifestantes fernandinos en el “cara a cara” del viernes, de colocarse de espaldas a la mesa.

    Desde la oposición política y sindical sostienen incluso que el presidente del Codicen está metido en una “campaña electoral anticipada” con estas recorridas por el país para presentarse en 2024 como candidato del Partido Colorado.

    Consultado por Búsqueda durante una entrevista publicada en mayo, Silva negó esa posibilidad, que a su vez sobrevuela en su entorno político y técnico. “No estoy trabajando por una eventual candidatura. Eso no está en el horizonte”, aseguró. Al mismo tiempo dijo sentirse apto para desempeñarse en el rol político que le toque, aludiendo a su perfil “articulador” y “ejecutivo”. Respuestas similares ha ensayado ante los periodistas que le preguntan por su futuro político.

    En filas nacionalistas también advierten desde hace tiempo cierta “ansiedad” de sus socios colorados en promover la figura política de Silva para encauzar su renovación como un posible candidato del partido en la carrera presidencial. Ese clamor suele escucharse en los encuentros “cara a cara”, según fuentes coloradas.

    Silva insiste en que ahora su prioridad es la reforma educativa. “Hay que poner toda la energía allí”, dijo.

    Como director de un ente público, el artículo 77 de la Constitución de la República lo inhibe de “formar parte de comisiones o clubes políticos, de suscribir manifiestos de partido, autorizar el uso de su nombre y, en general, ejecutar cualquier otro acto público o privado de carácter político, salvo el voto”.

    Para participar en elecciones internas o nacionales Silva debería abandonar el cargo un año antes, sobre el segundo semestre de 2023; por lo que no podrá seguir al frente del Codicen en el “año clave” de aplicación de la reforma.

    Quienes trabajan con Silva codo a codo en la transformación educativa no son ajenos a la incertidumbre de su futuro. La directora de Política Educativa del Codicen —principal corresponsable de la reforma—, Adriana Aristimuño, espera que complete su gestión en el Consejo, pero no lo da por seguro.

    “Me gustaría que Robert (Silva) siguiera hasta el final del mandato. Pero confieso que es un pensamiento muy egoísta, porque entiendo que tiene mucha proyección”, dijo Aristimuño a Búsqueda.

    “Es una decisión de él que vamos a respetar”, añadió la jerarca, que comparte partido y sector (Ciudadanos) con Silva.

    De barrio en barrio

    Los encuentros “cara a cara” ya generaron varios cruces entre defensores y opositores de la reforma. El episodio más tenso fue el que tuvo lugar en la Casa Cultural del Cerro, donde decenas de manifestantes insultaron a las autoridades del Codicen y uno de ellos rompió un vidrio de la camioneta que transportaba a Silva, el 1° de setiembre.

    La convocatoria a manifestarse, impulsada por el Centro de Estudiantes de Magisterio (CEM), instaba a sus miembros a concentrarse en las puertas del centro, en un afiche que incluyó los mismos mensajes grafiteados a mediados de agosto en la fachada de la casa particular del presidente del Codicen: “Robo Silva” y “Ctrl+C Ctrl+V” —los comandos de teclado de computadora para copiar y pegar—, alusivos a la denuncia por plagio registrado en un documento del CFE sobre la reforma educativa.

    Silva fue recibido por una multitud que coreaba consignas ofensivas, acompañados de bombos, bocinas y golpes en las puertas y paredes de entrada del local del Cerro.

    El acto, en el que también participó Graciano y el consejero nacionalista Juan Gabito, se realizó con el hostigamiento permanente y los cánticos de unos y otros. “Eso está muy mal, habla mal del país”, afirmó Silva esa noche a Telemundo.

    En esa línea, el ministro de Educación, Pablo da Silveira, escribió en Twitter: “Todos los republicanos somos hoy Robert Silva. La cultura de la descalificación y del insulto conduce al patoterismo y a la agresión física”.

    Parecida escenografía se repitió el jueves 13 en el salón de actos de la Escuela Experimental de Malvín. “Seguí presentando números, parásito”, le gritó a Silva un manifestante. La frase, que se escuchó en toda la sala, motivó que Silva replicara desde el estrado, llamando a “los del fondo” a quedarse en el salón sin “distorsionar, gritar, humillar y ser atrevidos”.

    “Si van a quedarse acá, escuchen y después digan lo que ustedes consideren su verdad, pero no tengan una actitud totalitaria”, dijo, entre aplausos de un sector. Luego consideró “preocupante” que algunos de ellos fueran a ser docentes.

    En ese ambiente, el “cara a cara” quedó otra vez dividido en bloques. Por un lado, parte del público siguió atacando a los consejeros políticos del Codicen y el proceso de la reforma. Por otro lado, se dirigieron elogios a las autoridades públicas y críticas a los sindicatos y sus formas de protesta.

    “Son la misma mierda que el Frente Amplio”, se descolgó a los gritos otra persona. Este insulto llevó a un asistente a recriminarles a los manifestantes por desvirtuar ese espacio de participación para los vecinos y padres de alumnos de esa y otras escuelas que tenían curiosidad por conocer más detalles del cambio proyectado en la educación de sus hijos.

    En medio de estos enfrentamientos quedaron unos cuantos participantes que, en tono calmo, preguntaron sin ocultar sus críticas en varios temas que, a su juicio, no son atendidos. Citaron problemas edilicios y “recortes” de grupos en algunos centros, y demandaron equipos multidisciplinarios para atender a los alumnos vulnerables.

    Desde Familias Organizadas de la Escuela Experimental de Malvín se planteó que la “hostilidad” reflejada en la sala evidenciaba la falta de espacios de discusión que reclaman diversos colectivos. Una maestra dijo haber asistido para escuchar, informarse y despejar dudas, y no pudo hacerlo debido a “los gritos de las barras, de unos contra otros”, que impidieron, una vez más, un intercambio productivo.

    El “cara a cara” en Maldonado transcurrió con menos incidentes, pese a registrarse momentos tensos. Las inquietudes más repetidas se refirieron a los recortes presupuestales, al cambio de materias y programas y a las condiciones de los docentes para comenzar a implementar la reforma.

    Silva respondió que el presupuesto es “suficiente” y repasó cifras. Luego dijo que los programas estarán listos el próximo lunes 24 para ser sometidos a las ATD, que a fines de noviembre o principios de diciembre se espera que estén aprobados para ser divulgados y aplicarlos en la educación básica integrada y en formación docente. Reafirmó que la elección de horas será entre diciembre y febrero y también aseguró que no habrá “recorte de horas” en las disciplinas artísticas.

    Ante la crítica sobre los préstamos internacionales que recibe el sistema educativo, dijo que las administraciones del Frente Amplio “firmaron los mismos préstamos” y enrostró que entonces “no se decía que estaban gobernados por el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial”. Allí se encendió la tribuna por última vez.

    “¡Bien, Robert!”, gritó un hombre desde la platea de las sillas, entre aplausos de simpatizantes que luego le pidieron al titular del Codicen tomarse juntos una selfie. Entretanto, los jóvenes de negro se fueron de la plaza con sus carteles y cánticos también coreados en el Cerro y Malvín: “Robert Silva botón / vos sí que estás pintado / no sabés nada de educación”.

    Contratapa
    2022-10-19T19:38:00