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Una niña corre por el enmoquetado piso del Centro de Convenciones de Punta del Este. Afuera hay viento y algo de lluvia que se deja ver por los enormes ventanales del edificio. La niña que va de un lado a otro apenas logra romper el silencio y la monotonía que dominan los pasillos semivacíos e impecables, inmaculados, de este lugar. Las cosas están ocurriendo dentro de los distintos salones que albergan al Congreso Regional Sudamericano por la Vida y la Familia. Ahí está el ruido. Por momentos se oyen cantos religiosos. Alabanzas. Afuera, en los pasillos, hay una niña que corre, gente de la organización, un periodista, unas pocas personas con caras que revelan cierto hastío detrás de stands con literatura evangélica y política, y muchos —muchos— guardias de seguridad. Los guardias, vestidos de negro y con una curiosa e improbable actitud entre paranoica y gentil, estaban por todos lados. Si el periodista se levantaba de algunos de los sillones y resolvía caminar para estirar las piernas por los corredores, allá iban detrás de él sin mucho disimulo; si el periodista se paraba a ojear los libros a la venta —Llamados a gobernar. Los cristianos tenemos mucho que aportar, Familia ¡Hay esperanza!, Parlamento y Fe, ¿Qué espera una mujer de un hombre, algunos de los títulos—, allá se ubicaban a pocos metros, mirando de reojo sus próximos movimientos; si el periodista, que tenía una acreditación de prensa colgada de su cuello, quería entrar a alguno de los salones, ahí tenía la mano restrictiva casi a la altura del pecho y un gentil y paranoico “¿Adónde va?”.
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Es sábado 24 y se está cerrando un congreso que comenzó el jueves 22. Es la primera vez que Uruguay es anfitrión de un evento de estas características, con fuerte presencia de legisladores evangelistas de toda la región. Hay tres diputados uruguayos, los tres del Partido Nacional: Álvaro Dastugue, Gerardo Amarilla y Benjamín Irazábal, que durante tres jornadas participaron y expusieron en asuntos como los que describen los nombres de algunas de las ponencias. La ideología de género y su objetivo final, La laicidad amenazada, El futuro de nuestros países gobernados por la nueva agenda de derechos, Experiencias a favor de la Vida y la Familia, Con mis hijos no te metas. Delineando estrategias de acción en lo social, en lo político, en lo legal, en lo educativo, Legislación y nuevos derechos, el ejemplo de Uruguay. El congreso estuvo antecedido de polémica. Primero, porque luego de presiones de grupos LGBTI y de dirigentes oficialistas, el Ministerio de Turismo resolvió retirarle el grado de interés turístico, y segundo, porque ni bien empezó, se denunciaron atentados en templos y sedes religiosas con pintadas del estilo: “Fuego a tu congreso” y “Donde vayan los iremos a buscar”.
Hay tres diputados uruguayos, los tres del Partido Nacional: Álvaro Dastugue, Gerardo Amarilla y Benjamín Irazábal, que durante tres jornadas participaron y expusieron en asuntos como los que describen los nombres de algunas de las ponencias.
Acaso todo esto colaboró con lo hermético de la actividad. Solo hubo rondas de prensa. No hubo acceso libre a las distintas charlas. “Siempre fuimos más abiertos. Ahora nos cuidamos un poco. Hay temor a que nos saquen de contexto”, explicó a Búsqueda uno de los encargados de atender a la prensa.
En esa rueda con periodistas, el mexicano Aaron Lara, impulsor de estos encuentros a escala regional, dijo estar “sorprendido” y “anonadado” por esos recientes actos vandálicos. “Desde México vemos al Uruguay como un país civilizado”, declaró. Y también descargó contra la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, quien “jamás respondió” cuando le preguntó las razones del cambio de postura sobre el “interés turístico” del evento, y contra la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, que una semana antes había calificado como “plagas” a los neopentecostales y su avance en la política, según una conversación privada publicada por El País. “Fue una declaración bastante violenta de Muñoz. Incitando a la violencia”, dijo Lara, que ató los dichos de la ministra con los actos de vandalismo.
Los tres diputados uruguayos valoraron los días de congreso. “Muy intensos, muy ricos teóricamente y con muchos insumos para trabajar parlamentariamente en Uruguay”, resumió Dastugue. Para Irazábal fue una oportunidad para plantar posturas. “Algunas minorías han hecho escuchar su voz y han logrado cambios legislativos; queremos que se escuche nuestra voz y lograr modificaciones legislativas”, dijo. Amarilla valoró los “aportes académicos” y reflexionó que “hay una agenda internacional que se ha impuesto en otros países” y que en Uruguay tiene “contradicciones”. Argumentó que “no bajaron” las muertes maternas por la ley del aborto y que “no se terminó con el narcotráfico” con la ley de marihuana.
El “buenismo ideológico” y lo “cool” del aborto
El argentino Agustín Laje, autor del bestsellerEl libro negro de la nueva izquierda: ideología de género o subversión cultural devenido en una suerte de referente y estrella de los grupos profamilia, fue la figura más promocionada del congreso. Y participó en varias ruedas de prensa para explicar su postura en contra de la ideología de género. “A los jóvenes hoy se les ha vendido el buenismo ideológico, es un buenismo según el cual ellos pueden ser buenas personas con tan solo cambiar la o y la a por la e. Entonces van a estar hablando lenguaje inclusivo y entonces van a incluir a la gente y van a ser muy buenas personas”, reflexionó. “Van a ser muy buenas personas si piden por baños trans. Van a ser muy buenas personas si van a marchas por el aborto aunque no sepan siquiera qué es el aborto y no puedan enunciar frente a una cámara qué significa abortar, pero están ahí porque les han dicho que es muy cool tener un pañuelo verde en el cuello”, agregó.
Es la primera vez que Uruguay es anfitrión de un evento de estas características, con fuerte presencia de legisladores evangelistas de toda la región.
Dijo que estos jóvenes se suman a militancias de izquierda pero terminan siendo “funcionales” a “un sistema que acumula capital a costa de una militancia que se ha convertido en mercancía”. “Y estos jóvenes van a tocar fondo en algún momento, porque si es la rebeldía el motor de su praxis política, es un motor al que le queda muy poco combustible porque en la medida en que parte de la rebeldía está compuesta por la farándula, apoyada por Hollywood y sostenida por los medios hegemónicos, pasa a ser establishment”.
Para Laje, hay una “nueva juventud” que está naciendo en América Latina. “Y que ha encontrado en la incorrección política una forma genuina de canalizar sus impulsos rebeldes” y que “no necesita de los grandes medios” para hacer valer su opinión. Solo le basta YouTube y una buena conexión a Internet.