Álvaro Dastugue. Foto: Nicolás Der Agopián

Es un fenómeno regional que ayudó a la victoria de Bolsonaro y que responde a la “intromisión” de la ideología de género en los principios del mundo judeocristiano, opina el diputado Álvaro Dastugue

Hay un “despertar” del mundo evangélico en la política uruguaya

9min 7 1
Nº1994 - al de Noviembre de 2018
entrevista de Federico Castillo

Casi que se apura a responder antes de que se le termine de formular la pregunta, como si la estuviera viendo venir y saliera a atropellarla de una vez: “Absolutamente me alegró” la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, dice el diputado blanco y pastor evangélico Álvaro Dastugue. El apoyo de los fieles de las Iglesias evangélicas fue clave para el triunfo del brasileño, y el legislador, pastor de la Iglesia Misión Vida y mano derecha de la precandidata Verónica Alonso, no oculta su entusiasmo ante la posibilidad de que el fenómeno se replique en Uruguay. Dijo que el mundo evangélico estaba “dormido” en Uruguay pero que se está despertando al ver “pisoteados” los principios y valores de la familia por la nueva agenda de derechos y la “intromisión” de la ideología de género en los centros educativos. Asegura que eso fue lo que ocurrió en Brasil, donde además el presidente electo logró encarnar un discurso anticorrupción que prendió en la población. “No me cabe la menor duda de que se va a dar algo parecido en Uruguay”, profetizó el pastor.

Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

—¿Cómo tomó la decisión de dirigentes con perfil técnico, como Ignacio Estrada, de abandonar la estructura de la agrupación de Verónica Alonso por el peso que tienen los pastores evangélicos?

—Para mí Estrada es una excelente persona, un tipo bien intencionado. Creo que tendría algunas pretensiones dentro del grupo de Verónica y entendió que le iba a ser difícil conseguirlas y decidió tomar otro camino.

—Su decisión de irse coincidió con la publicación por parte de Búsqueda de que cuatro de las cinco autoridades de la agrupación de Alonso estaban vinculadas a la Iglesia Misión Vida. Evidenció que hay un mayor protagonismo de los pastores.

—No sé si más protagonismo. Lo que sí es que soy un legislador, con un grupo político armado, que considero tiene un poder electoral importante, por lo tanto Estrada no debería compararse conmigo ni pelear conmigo. Deberíamos ser un complemento. Él no lo entendió así y tomó una decisión política que ya veremos cómo sigue.

—De afuera se ve así: a Alonso se le van los interlocutores más técnicos y políticos que tenía y le queda el respaldo de los pastores.

—No creo que sea así. Puedo nombrarte una cantidad de nombres políticos que se han sumado a Alonso, con un caudal electoral mucho más grande que el de Estrada y que toda la vida estuvieron en el partido. Te puedo decir una cantidad de dirigentes que se han sumado con mucho más arraigo político que Estrada, como ediles, alcaldes, concejales.

"En Uruguay no existe una laicidad positiva, la pluralidad de todas las religiones en sí. Ha sido notorio lo que pasó con la quita del respaldo del Ministerio de Turismo al Congreso por la Vida y la Familia, lo que pasó con la presidencia de Gerardo Amarilla en el Parlamento".

—Usted ha dicho que hay una suerte de persecución contra los colectivos religiosos en general y contra los evangélicos en particular. ¿Por qué cree eso? ¿Quién los persigue?

—Lo que creo es que en Uruguay no existe una laicidad positiva, la pluralidad de todas las religiones en sí. Ha sido notorio lo que pasó con la quita del respaldo del Ministerio de Turismo al Congreso por la Vida y la Familia, lo que pasó con la presidencia de Gerardo Amarilla en el Parlamento. O sea, cada vez que pasa algo, alguien salta, alguien dice algo, alguien está en contra. Por lo tanto, creo que lo que existe en Uruguay es una laicidad negativa que vinculo a un laicismo, que es diferente a la laicidad. Laicismo para mí es la persecución a las religiones. Yo creo que lo que lo integra a la laicidad positiva es la confesión pública de tu fe. Eso acá no existe. Eso es atacado. Como le pasó a Amarilla por decir que Dios está arriba de todo. O porque el Ministerio de Turismo declara de interés un congreso y al enterarse que era cristiano le quita el respaldo.

—Lo que se argumentó en ese caso es que se iba a promover un discurso de odio hacia la mujer, hacia los homosexuales.

—No creo que sea un mensaje de odio hacia ninguna persona. El congreso es a favor de y no en contra de nadie. Yo creo que fue porque lo organizaban un grupo de cristianos. Por eso se retiró el apoyo. Acá el mensaje es cristocéntrico y estaba direccionado en esa línea. Entiendo que hay grupos de presión que terminan gobernando dentro del Poder Ejecutivo a los que no les gustan los cristianos o que no les gusta este mensaje de este sector cristiano. Por lo tanto, presionaron a la ministra (Liliam Kechichian), como ella misma lo expresó, y decidió dar marcha atrás. Para mí eso es laicismo, no laicidad. De hecho, unos pastores fueron al despacho del intendente de Salto (Andrés Lima), oraron por él, y poco más que lo incendian en una hoguera.

—¿Y está bien que el intendente de Salto oficie un rito religioso en su despacho, en un lugar donde hace un trabajo público?

—La otra pregunta es: ¿está mal que un sacerdote ore por un intendente en su despacho? Para mí no está mal. ¿Está bien? No sé. Pero mal tampoco. Si el intendente autorizó que un pastor ore por él y le pida a Dios que le dé fuerzas, no veo que esté mal.

—¿No es inoportuno que haya sido en su despacho?

—Lo que pasa es que el intendente lo recibió en su despacho, no le va a decir : “Vamos a salir a la calle porque si no, se van a enojar conmigo”. Eso no es laicidad.

"¿Está mal que un sacerdote ore por un intendente en su despacho? Para mí no está mal. ¿Está bien? No sé. Pero mal tampoco. Si el intendente autorizó que un pastor ore por él y le pida a Dios que le dé fuerzas, no veo que esté mal".

—¿Y no es una violación a la laicidad?

—No, no. La neutralidad es que rece un evangélico por un intendente, que rece un umbandista por un intendente, que rece un judío, un islamita, esa para mí es la verdadera laicidad. De hecho, lo vemos en otros países, creo que solo Uruguay encarna esta cuestión, que tiende más al extremo del laicismo.

—En Uruguay hay una tradición de separación de la Iglesia con el Estado.

—Y yo la apoyo. Pero creo que una cosa no lleva a la otra.

—En Brasil la presencia de los evangélicos fue clave para el triunfo de Jair Bolsonaro…

—…Sin duda, sin duda, yo creo que el mundo evangélico tuvo una base electoral de casi un 30%

—¿Y cómo observa eso?

—Normal. Personas, ciudadanos, que eligen a un candidato por lo que encarna, por lo que representa. Nada más, no sé cómo decírtelo.

—En su última entrevista con Búsqueda, hace más de un año, dijo que los evangélicos en la política de Uruguay estaban algo rezagados con respecto a la región.

—Lo que dije es que consideraba que el mundo evangélico uruguayo estaba dormido en las cuestiones políticas electorales y creo que en la última elección y en este período legislativo se había despertado y se había interesado por el conjunto de leyes de la llamada agenda de derechos y cómo se involucraba en sus vidas privadas, por decirlo de alguna manera. Creo que el mundo evangélico y una parte importante del catolicismo que miraban de lejos la política, ya no la van a mirar de lejos sino que van a estar más preocupados por el acto eleccionario.

"Hay un despertar del sector judeocristiano que antes no se involucraba y no le importaba la política electoral y hoy sí. Hoy van a analizar más a quién votan y está relacionado con esos principios que consideran que fueron pisoteados".

—¿Se está despertando el mundo evangélico en la política uruguaya?

—Yo creo que sí. No netamente evangélico, también cristiano. Podemos hablar del sector judeocristiano, con quienes a los evangélicos nos une la misma raíz. Creo que hay un despertar del sector judeocristiano que antes no se involucraba y no le importaba la política electoral y hoy sí. Hoy van a analizar más a quién votan y está relacionado con esos principios que consideran que fueron pisoteados.

—¿Dice que tiene que haber un despertar religioso que está relacionado con este tipo de leyes, como la del aborto, o el matrimonio homosexual?

—No digo que tiene que haber un despertar, digo que lo hay. Que hay un proceso del mundo judeocristiano que se va a involucrar más en el sistema político que en las elecciones pasadas.

—¿Con qué fin?

—Con el fin de decidir acorde con sus principios y sus valores. Con el fin de elegir a la persona con la que más se sienta representado.

—¿Cuáles son las cuestiones que amenazan esos principios y valores?

—La nueva agenda de derechos y últimamente la ideología de género. Lo que entiendo yo que ha despertado a Brasil, que ha despertado a Paraguay y a algunos otros países como Estados Unidos ha sido la intromisión de la ideología de género en todo el conjunto legislativo.

—¿Y no se está atacando esa ideología desde otra ideología?

—Según. A la ideología de género la podés atacar desde varios lados. El principal, para mí, es el anticientífico, que es el más duro y el que más entrevera o daña a los niños, que es a quienes está dirigida la ideología de género. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la otra ideología, pero sí con lo científico. Vos no podés enseñar en un centro educativo que nacés X y que la construcción social y el espacio de tiempo te va a transformar en los más de cien géneros que existen en el mundo. Eso es totalmente anticientífico. Lo más lógico es que venís al mundo siendo hombre o siendo mujer. Después que la construcción social te dé a vos tu identidad sexual o de género, es otro tanto. Pero venimos al mundo cómo venimos.

—Pero ofrecen una mirada científica parados desde un lugar que los científicos cuestionan, como la existencia de Dios.

—Por eso, está perfecto. Yo no contrapongo la ideología de género a mi ideología cristiana. La opongo a una cuestión científica: y es que nacemos hombre o nacemos mujer. Si a eso lo contrasto con mi ideología cristiana ya está, son dos ideologías. Tampoco quiero que se enseñe cristianismo en todos los centros educativos. Pero la ideología de género lo está haciendo dictatorialmente en todo el país, hoy, el Frente Amplio.

"Vos no podés enseñar en un centro educativo que nacés X y que la construcción social y el espacio de tiempo te va a transformar en los más de cien géneros que existen en el mundo. Eso es totalmente anticientífico. Lo más lógico es que venís al mundo siendo hombre o siendo mujer. Después que la construcción social te dé a vos tu identidad sexual o de género, es otro tanto. Pero venimos al mundo cómo venimos".

—¿Le alegró el triunfo de Bolsonaro en Brasil?

—Absolutamente me alegró. Tengo mucha cercanía con Brasil, viví en Rivera, mi mamá vive allá y mi hermana vive en Río de Janeiro. Conozco la realidad brasileña, más allá de toda la corrupción que saltó, con expresidentes presos, ministros presos, la corrupción más grande de la historia, conozco también la realidad de su población. Lo que más me alegró es que el Partido de los Trabajadores (PT), encabezado por Lula, ha quedado fuera del gobierno. Ese fue mi mayor festejo. Mi base de la alegría es que el PT no gobierna más Brasil.

—Lo ve más como un castigo al PT que otra cosa, entonces.

—Mi principal alegría fue esa. Después, que hay un mundo evangélico que entendió, Bolsonaro representaba sus principios y valores. Y me alegro por ellos. No tengo nada que decir de Bolsonaro porque no lo conozco.

—Pero habrá escuchado algunas de sus declaraciones polémicas, su discurso misógino, homofóbico, racista. ¿Lo escucha y qué le provoca?

—Rechazo. Si realmente el contexto y el deseo del presidente fue transmitir las cosas que se escucharon aquí creo que no está bien y no las respaldo para nada. Me gustaría saber bien si fue así. También escuché expresiones de Lula contra los homosexuales. Quisiera saber si Bolsonaro realmente realizó esas afirmaciones con el objetivo que vemos en la prensa y nos mostró la oposición o fueron sacadas de contexto o vaya a saber qué. Si fueron tal cual las conocemos, mi absoluto rechazo, no las comparto.

—Bolsonaro comenzó con una intención de voto del 7 % y terminó como presidente en ancas de un descontento popular. ¿Se puede dar algo parecido acá?

—No me cabe la menor duda de que se va a dar algo parecido en Uruguay. Bolsonaro encarnó la anticorrupción. Yo creo que en Uruguay puede pasar lo mismo, porque se ha descubierto muchísima corrupción en estos años. Y quien encarne un perfil contra la corrupción, de limpiar al sistema político uruguayo, de sacar a quienes están hoy, puede provocar el mismo fenómeno.

—¿Y es Alonso la que va a encarnar ese fenómeno?

—Creo que tiene las cualidades y los recursos para encarnar esa prédica. Es alguien que no necesita estar en el sistema político ni el dinero del sistema político. Viene con ganas de cambiar y es algo nuevo.

—Y haciendo un paralelismo con Brasil es la que tiene más apoyo del sector evangélico.

—Sí, creo que Alonso tiene un porcentaje alto de apoyo del mundo evangélico. Principalmente por los valores y principios que representa: la honestidad, el trabajo, la familia.

—Bueno, quizás todos los precandidatos pueden decir que representan lo mismo.

—Está bien, pero la pregunta es por qué el mundo evangélico apoya a Verónica Alonso.

—¿Por qué?

—Y, porque creo que es a quien se le ve más la defensa de esos principios y esos valores.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.