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    Revólver & mujeres

    Clásicos: Chandler antes de Marlowe

    He aquí todos los cuentos que escribió Raymond Chandler y publicó en las revistas pulp. Todos. Más de 1.400 páginas de historias con detectives, mujeres sensuales y armadas, licor del bueno y del barato, detectives privados, asesinos, policías y políticos de dudosa moral. Nunca soñaron con la posteridad (Debolsillo, 2017) es Chandler antes de las novelas que lo hicieron célebre. Es Chandler antes de Philip Marlowe. Un escritor que hacía sus primeras armas en la literatura, pero ya dejaba la huella de su estilo, agudo y elegante.

    “La primera vez que vi a Larry Batzel fue a las puertas del Sardi’s. Estaba borracho en un Rolls-Royce de segunda mano y le acompañaba una rubia alta con unos ojos de los que no se olvidan. Ayudé a la chica a convencerlo de que se quitara del volante y dejara que condujera ella”, escribe Chandler en el primer párrafo de El telón. Tenemos todo servido: el gancho, el misterio, la ambientación y el humor.

    Si vamos a su primer relato, Los chantajistas no matan, publicado en 1933 en Black Mask, podemos constatar el punch en la descripción, que destila finísima ironía: el hombre tenía “una ridícula nariz grande e hinchada, nada de cejas y pelo del color del interior de una lata de sardinas”.

    O esas noches en Los Ángeles con autos que aceleran, cuerpos que caen inertes y se descubren al encender la luz, mientras una “enorme radio de madera tallada emite melodías apagadas e irreales”.

    O el muchacho que se dedicaba al cine y luego se hizo algunos amigos en los bajos fondos y eligió otro oficio, donde “tarde o temprano iba a detener una bala”.

    O una habitación con piso de linóleo sucio, sordidez y muebles de mal gusto como solo “los locales municipales pueden conseguirlo”.

    O el tipo que traicionaba a todo el mundo y para explicar su muerte, Chandler lo pone así: “Interpretaba demasiados papeles y confundió los diálogos”.

    Vida Cultural
    2018-05-31T00:00:00