• Cotizaciones
    miércoles 12 de junio de 2024

    Sombra de Ombú, obras de Fermín Hontou en Sala Nicolás Loureiro de El Galpón

    Desde las entrañas

    “Casi con una actitud taoísta o, mejor dicho, con la fluidez de un monje calígrafo shaolin, Ombú iba componiendo sus dibujos con un trazo continuo, con líneas sugestivas orgánicas y a la vez firmes, ayudado por la destreza de su mano izquierda, que le daba impronta y seguridad”. Estas palabras del dibujante y caricaturista Tunda Prada aparecen en el catálogo de la muestra Sombra de Ombú, que con obras de su colega y amigo Fermín Hontou (1956-2022) se exhibe hasta el sábado 10 en la Sala Nicolás Loureiro del Teatro El Galpón.

    Ilustrador, dibujante, caricaturista y docente, Hontou dejó una obra variada, que firmaba como Ombú, conocida sobre todo por sus 40 años de trayectoria en los medios de prensa. Pero por fuera de sus publicaciones, también dejó una serie de bocetos inconclusos que Tunda rescató, junto con la familia de Ombú, para integrarlos a esta muestra. “El dibujo de Ombú tiene sabiduría compositiva y por este motivo cobra valor cualquier boceto que nos haya dejado”, escribió. Tunda y Ombú mantuvieron una amistad de años, que se inició en la revista El Dedo en 1982, en plena dictadura. Ambos también fueron dibujantes en Guambia, y en 1993 abrieron juntos un taller de caricaturas e historietas. De allí surgieron talentosos dibujantes.

    “El humor expresado en esa deformación característica del dibujo de Ombú se ve envuelto en una poesía que, personalmente, fue motivo de admiración hacia su trabajo. La angustia del poeta, la idea de no dejar nada librado a la banalidad son elementos que acompañan cada trazo”, son otros de los conceptos de Tunda.

    Esa enigmática poesía, en la que se mezcla el humor, a veces el grotesco, y siempre la mirada crítica del caricaturista, aparece, por ejemplo, en sus dibujos en tinta china, como el delicadísimo Esgrima verbal, que muestra una figura esquelética pronta para el enfrentamiento, o en Gaviota vista de lejos (Haiku N° 1), con un sorprendente juego de perspectivas. Hay poesía en Títere: el hombre azul o en sus escenas de Noche de ronda, dibujos que nacieron de sus observaciones en el Bar La Ronda de Ciudad Vieja, que en 2017 obtuvo el Premio Montevideo de Artes Visuales. Hay obras coloridas en las que aparecen rostros deformes, como Landscape Face From Momontevideo, hay collage y hay erotismo.

    Ombú a veces dibujaba en los boliches con su bloc de hojas A4 o se sentaba a discutir con pasión y sin eufemismos. Ese es otro de los vacíos que dejó en sus amigos y conocidos, porque su talento iba unido a una personalidad difícil pero querible, taciturna y a la vez sociable, que hacía reír y reflexionar. Como su obra.

    “Espero con esta muestra que tanto interesados como distraídos conozcan un poco más de la obra de Ombú desde sus entrañas, y no simplemente por encima de la piel”, finaliza Tunda en su prólogo. No queda más que ir para disfrutar y recordarlo.

    Vida Cultural
    2023-05-31T19:45:00