El productor lechero “tiene la particularidad de ser siempre muy esperanzador” en cuanto a “pensar que la situación va a mejorar”, por lo que en los últimos años realizó “algunas inversiones y tomó préstamos”, pero como “la crisis se hizo tan larga llega un momento en el que debe decidir hasta dónde llegar”, comentó el veterinario Pablo Olague, que asesora a varios tambos en San José.
Dijo que “este es el peor año de la crisis” por lo que ha visto con sus clientes, que deben tomar una decisión respecto a seguir o no en actividad.
Eso le pasó “principalmente al tambero chico y mediano que tenía algún empleado y entre 60 y 80 vacas en ordeñe”, señaló.
Hay casos de productores que dejaron el sector y otros de porte más grande que habían apostado a arrendar campos para aumentar su producción y ahora deben retroceder en esa estrategia.
Basándose en lo que fue su experiencia en contacto con los tamberos, Olague opinó que “el otoño-invierno de 2019 fue dramático para muchos productores que se vieron obligados a tomar la decisión de cerrar el tambo”.
Otro aspecto a considerar en esta situación es la mala racha en la que entran los tamberos y de la cual les cuesta salir. “El productor que empieza a andar mal suele tomar malas decisiones y tiende a achicar gastos donde no debe”, comentó. Eso indicó en el entendido de que en ciertas ocasiones el tambero recorta las inversiones en fertilizantes y en productos veterinarios, lo que con el tiempo le significará problemas en las pasturas y en la sanidad del rodeo.
Para “seguir subsistiendo deben vender sus vacas para obtener capital”, dijo Olague.
Una situación que alertó a integrantes del Poder Ejecutivo es el dato de la cantidad de vacas lecheras preñadas que fueron enviadas a faena en los frigoríficos en los últimos meses, que aumentó en comparación a años anteriores, reconoció a Búsqueda el presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre. Acotó que históricamente, incluso en momentos de buenos precios para el productor de leche, también se enviaban vacas a faena.
A diferencia de lo que sucedió en esos casos, De Izaguirre contó que en su tambo decidió desprenderse de vacas falladas para reponer en su rodeo la cantidad de vaquillonas, como una apuesta a mejorar la producción.
Eso sucede a contracorriente de lo que pasa con los tamberos que para sortear los problemas financieros venden vacas lecheras, que en algunos casos se trata de animales preñados que son faenados en los frigoríficos.
Algunos datos que relevan la situación actual del sector son que la producción de leche remitida a las plantas industriales llegó a casi 1.200 millones de litros, lo que representó una baja de 7% este año, en comparación a 2018, según datos del Inale.
El precio recibido por el tambero pasó de $ 10,69 por litro, en julio, a $ 10,96, en agosto. Considerando la evolución del tipo de cambio, ese precio se mantuvo en US$ 0,30 por litro en prácticamente todo el año, muestran los registros del Inale.
Relación directa. De acuerdo a las consultas realizadas por Búsqueda, hay un impacto negativo del cierre de tambos que se manifiesta a través de una menor actividad en industrias lácteas en cuencas lecheras del interior, principalmente en San José, Colonia, Paysandú y Florida.
Y en la capital maragata “bajaron las cortinas cientos de comercios” que dependían de la producción de leche, dijeron los empresarios del lugar.
Como no hay datos oficiales al respecto, el Centro Comercial e Industrial de San José, la Asociación Rural de ese departamento y otras instituciones resolvieron crear un observatorio económico para recopilar información, a modo de encuesta.
Más allá de lo que puedan mostrar los resultados de ese trabajo, el directivo de la gremial ruralista, Andrés Camy, dijo que en la zona maragata de Mal Abrigo dejaron la actividad lechera varios establecimientos que tenían décadas de tradición, debido a la pérdida de rentabilidad y el endeudamiento acumulado en los últimos años.
La alternativa de arrendar el predio no corre para gran parte de los tamberos, ya que se caracterizan por desarrollar esa producción en tierras arrendadas o a las que accedieron por algún otro tipo de contrato, comentó Camy.
Advirtió que una de las salidas momentáneas que encuentran los productores de leche es la venta de vacas a frigoríficos, lo que supone una decisión “extrema” por la pérdida de animales que no solo producen leche, sino que se trata de vientres para la reproducción del rodeo.
Hay un “vínculo muy estrecho” entre los tambos y la actividad en la capital del departamento, lo que “es distinto a lo que sucede en otros lugares, como puede ser en Flores y Trinidad”, comparó el contador Juan Manuel Machado, directivo del Centro Comercial e Industrial maragato.
Afirmó que en San José hay una “relación directa” entre el comercio y el tambo. Mientras, en otros departamentos hay una mayor diversificación de producciones.
En función de las ventas comerciales en la capital maragata uno puede tener idea de la situación en la que están los productores lecheros, enfatizó.
Machado consideró que hay algunas características “bastante similares en el entramado” de los establecimientos destinados a la lechería y los comercios, que también se conforman en su mayoría de emprendimientos de pequeña y mediana escala.
A la menor demanda de productos por el impacto de la crisis de la lechería se le sumó a los comercios un incremento de costos, en servicios de seguridad, en tarifas públicas, en combustibles y en mano de obra, se lamentó.
Notorio. Si bien existe lechería en todos los departamentos, es “notorio” los “elevados grados de concentración” en algunos casos. San José, Colonia y Florida acumulan el mayor número de tambos: 2.353 (63.8%), con una superficie de 454.891 hectáreas, lo que representa 60,3% de la superficie total, señala un reporte de la Diea de 2018.
Indica que hay 3.688 productores, una superficie lechera de 754.591 hectáreas, de las cuales 271.455 (36%) están en propiedad, 331.959 (44%) son arrendadas y 150.740 (20%) son explotadas bajo otras formas de tenencia.
Hasta el año pasado el total de vacunos de leche era de 793.829 cabezas para una producción lechera de 2.173 millones de litros anuales.
En 2018 el número de remitentes de leche a las industrias era de 2.662, según un reporte de Diea. Esa cantidad comprende a los que tienen como principal actividad a la lechería comercial y no incluye a los queseros artesanales.
A agosto de 2019 había 2.348 productores de leche remitentes registrados en el Fondo de Financiamiento y Desarrollo Sustentable de la Actividad Lechera, lo que demuestra una continuidad en la tendencia a la disminución de predios lecheros.
Florida. Otra de las cuencas lecheras es el departamento de Florida, donde también hay un peso importante de la ganadería para producir carne, entre otros rubros.
En ese departamento se producen alrededor de 1,5 millones de litros de leche diarios, por lo que si hay una disminución en el precio que recibe el productor y se cierran tambos, eso golpea a la economía floridense.
“Hay un desfinanciamiento muy grande que viene afectando a los proveedores de servicios y a los vendedores de insumos”, dijo el presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Florida, Fabián Hernández.
Aludiendo a una encuesta del observatorio económico departamental, realizada este año, ese tambero destacó que el 50% de los productores lecheros tienen la intención de cerrar el tambo.
Al ser consultado sobre las medidas de apoyo adoptadas por el Poder Ejecutivo para el sector, como la reducción del costo de las tarifas de energía eléctrica o la disponibilidad de fondos de financiamiento, Hernández reconoció que fueron “buenas”, pero que “son más bien paliativas y solamente sirven para alargar la agonía de los productores”.
Días pasados el Banco República comunicó que la empresa República Microfinanzas otorgará préstamos a tasas fijas y bonificadas a los pequeños productores de leche, que remiten menos de 100.000 litros anuales. Esa alternativa para los tamberos chicos complementa a otra herramienta financiera creada recientemente, que es el Fondo de Garantía Lechero, que apunta a los productores medianos y grandes.
El titular de la gremial tambera floridense advirtió que esas medidas son “bienvenidas”, pero que para algunos tamberos “llegaron un poco tarde”.
La ubicación de los predios lecheros está “muy distribuida” en el departamento pero algunas localidades como Cardal, Mendoza, Sarandí Grande y 25 de Mayo concentran más tamberos, comentó.
Recuadro de la nota
? El último ordeñe del Vasco
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