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Si bien para los productores forestales de mayor tamaño la demanda de madera está garantizada por las dos plantas de celulosa instaladas en Uruguay —Montes del Plata y UPM—, para el gerente general de Grupo Forestal, Alberto Rodríguez, es clave que se mantengan abiertos los mercados externos para poder colocar sus productos.
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Así como en la ganadería es importante tener la posibilidad de exportar el ganado en pie, en el sector silvícola es un aspecto “fundamental” tener socios comerciales fuera del país para poder vender, y de esa manera “tener una referencia de valor para la industria local”, dijo Rodríguez a Campo.
Grupo Forestal, que posee junto a su socio Foresur alrededor de 35.000 hectáreas de bosques de eucaliptos, además de colocar madera en el mercado local, vende a Portugal. Eso no implica que el mercado interno no pague los precios que corresponden, aclaró Rodríguez, pero insistió en que, de todas maneras, es necesario tener esa posibilidad de salida.
Actualmente, hay una coyuntura favorable para exportar madera a Europa u otros destinos, debido a la caída del precio del petróleo que abarata los costos de transporte. La semana pasada el precio del barril del petróleo intermedio de Texas se ubicó en el entorno de U$S 55.
Los desafíos del sector
Disponer de materia prima para la elaboración de celulosa es el principal desafío que tiene el sector forestal, según señala la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) en su anuario 2014. Contar con madera sólida y agregar valor a esta materia prima, son otros de los puntos que la silvicultura deberá encarar en los próximos años para seguir creciendo, indica esta dependencia del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
El técnico del organismo, Humberto Tommasino, con la colaboración del ingeniero Waldemar Annunziatto, recomienda en el informe incluido en el anuario que, para avanzar en este sentido, se deberá aumentar la oferta de madera. Señala que el objetivo es tener plantadas 1,3 millones de hectáreas para 2030, lo que implica un crecimiento promedio de 20.000 hectáreas anuales.
Garantizar el acceso de los aserraderos medianos a la materia prima es otra de las líneas que se recomienda seguir. Para lograr este objetivo, indica, debe existir un fomento de la asociación entre industriales de mediano tamaño con pequeños y medianos productores ganaderos. Mejorar el sistema de información de la superficie forestada y que todos los proyectos que haya para realizar esta actividad sean declarados ante la Dirección Forestal es otras de las indicaciones señaladas para que el sector siga creciendo.
Otra de las recomendaciones realizadas por Tommasino en el informe de la Opypa es la de promover nuevas especies para la construcción y fabricación de muebles. Entre las especies mencionadas están: fresnos, robles, plátanos, paraísos y eucalipto colorado.
Por último, plantea como un elemento necesario capacitar la mano de obra existente, así como la creación de nuevas carreras técnicas y semitécnicas que satisfagan las necesidades del sector privado en todas sus fases.
Producción “insuficiente”
Desde 1987, cuando se promulgó la ley forestal, hasta 2013, el Producto Bruto Interno (PBI) del sector silvícola creció a una tasa anual del 5%. En ese período, en tanto, la incidencia de esta actividad económica en el PBI total pasó de 4,1% a 7,3%. La cantidad de hectáreas plantadas, a su vez, asciende actualmente a casi un millón, cuando al momento de empezar a regir la ley la cantidad de bosques abarcaban un área de apenas 32.000 hectáreas, evalúa la Opypa.
Del total forestado, existe una fuerte predominancia del eucalipto, que representa el 74% del total, mientras que el resto corresponde a distintas especies de pino. La oferta promedio anual de madera para celulosa en el período 2010/2030 es de 10 millones de metros cúbicos, al tiempo que la destinada a madera sólida es de 4,3 millones de metros cúbicos. La cantidad de oferta de madera para celulosa, advierte la Opypa, es “insuficiente” para satisfacer la demanda de materia prima que exigiría una tercera planta. No obstante, existen zonas que permitirían la expansión del sector y hay todavía 2,6 millones de hectáreas con prioridad forestal que aún permanecen sin bosques.
La mayor cantidad de madera producida es destinada a la industria para la elaboración de celulosa, que está liderada por Montes del Plata y UPM y para los productores que abastecen a estas empresas no se proyectan “problemas” en el mediano plazo, estima Opypa. Sin embargo, agrega, el pronóstico es más “complejo” para los productores forestales que se dedican a la madera sólida, porque en los últimos años han bajado los precios internacionales del pino y porque ha caído su rendimiento respecto al eucalipto. El escenario es complejo principalmente para las pequeñas empresas, que, entre otras cosas, tienen problemas de “falta de transparencia en las operaciones comerciales y de precios de referencia para pautar las compras y ventas de madera en el sector”.
Mano de obra
En 2012, la fase silvícola ocupaba a 12.000 trabajadores. La calificación de la mano de obra en esta actividad es significativamente mayor que en otros sectores vinculados al campo. En 2009, el 45% de la mano de obra en el sector forestal era calificada. En otros rubros, como ganadería, agricultura, lechería y granja, la calificada era de 24%.
Obtener mano de obra calificada y semicalificada, no obstante, es una de las principales limitantes para los aserraderos y la elaboración de tableros en caso de las empresas medianas y grandes.