Les informo a los más jóvenes (y no necesito recordárselo a los demás) que Henny Trylesinsky (conocida como Henny Trayles) fue una actriz rioplatense (nacida en Alemania, desde donde llegó con sus padres cuando solo tenía un año) con una destacada trayectoria tanto en Uruguay como en Argentina, donde falleció en el 2022.
De los múltiples personajes que encarnó, se destacó su calidad de humorista, con numerosos roles en un célebre programa televisivo que se llamó Telecataplum, en el que también actuaban Espalter, D’Angelo, Frade, Pelusa Vera y tantos otros talentos.
Uno de sus recordados sketches, que se repetía cada semana con un libreto distinto, era un diálogo con uno de sus compañeros de elenco en el que encarnaba a una señora extranjera con marcado acento alemán, una inmigrante protestadora e inconforme que criticaba todo lo que pasaba en el país. Siempre terminaba con la misma muletilla pesimista: “A este país se lo van a comer los bichos”.
He recordado en estos días a Henny Trayles y su personaje con la famosa frase cuando empiezo a pensar que, de pronto, la señora aquella tenía razón.
Estamos acosados desde hace un par de meses por unas bandadas de mosquitos (entre los cuales están los peligrosos que transmiten el dengue). A comienzos del verano hubo también una invasión de cascarudos en las playas que ennegrecieron las blancas arenas por un buen rato.
Hace un par de semanas descubrimos unos bichos asquerosos, que los científicos nos enseñaron que se llaman “cucarachas de agua” o “chinches acuáticas”, que sobrevolaron la ciudad metiéndose por las ventanas, incluso las de los pisos más altos. No son venenosas, pero pican y duele.
Sin ir más lejos, el lunes de esta semana el Ministerio de Salud Pública tuvo que cerrar el acceso del público a su sede porque una colonia de murciélagos había invadido el local, desconociéndose su origen.
No hay noche que no sobrevuelen alrededor de los focos de luz callejeros miles de mariposas nocturnas de los más diversos tamaños, habiendo algunas que se confunden con los gorriones…
Claro, la culpa es del cambio climático, como dice doña Carolina, cada vez que se le inunda la ciudad y los desagües no se tragan todo lo que deberían.
Como sea, nos hemos vuelto un país tropical, no solo por las cumbias, las plenas y los reggaetones, que lentamente han reemplazado al tango, la milonga y el pericón, sino porque la humedad, los chaparrones y las tormentas nos traen los bichos, conocidos y desconocidos, que van a acabar tragándose al país.
Hemos sabido también que hay investigaciones avanzadas sobre algunos otros fenómenos recientes, los que podrían ser atribuidos a otros animalejos desconocidos o poco frecuentes.
El hundimiento de un gran tramo de la vereda de la rambla de Pocitos ha causado seria preocupación en la intendencia capitalina. En principio se atribuyó la causa de este extraño (y gigante) pozo al desgaste provocado en la base de la rambla, que sería de arena, que habría cedido a las presiones de las olas en las crecidas del mar. Sin embargo, científicos de la Intendencia de Montevideo han detectado la presencia de un microorganismo, el Bacillus orsis cavazanjus, que habría carcomido la sólida base de cemento sobre la que se afirma la vereda de la rambla.
El doctor Braulio Elretor Cido, experto en la fauna y la flora montevideanas (con un posgrado en bichos peligrosos en la Udelar), ha dicho a la prensa que este bacilo sería originario de Canelones, desde donde las aguas que bajan turbias lo habrían arrastrado hasta Montevideo.
“Esto viene de allá, seguro”, expresó el experto, y agregó: “Ellos no lo tienen más y nos la ligamos nosotros. Aquí hay que averiguar si no lo mandaron a propósito para complicarle la vida a Carolina, que está de licencia y en plena campaña”.
Aparentemente, el enorme pozo que apareció en la noche del lunes pasado en Carrasco en la calle Couture, que se atribuyó en este caso a un defecto en el sistema del saneamiento, se estima que también proviene de otro bicho extraño, el destructor de caños conocido como Ignotus orsis delendahormigonus, un microorganismo que carcome el pavimento y produce enormes agujeros en las calles de Montevideo.
“Este también se generó en Canelones”, dijo el Dr. Elretor Cido. “Ellos lo inventaron allá, lo probaron para asegurarse que funcionaba y lo mandaron para acá, vaya a saber con qué intención”, concluyó, muy fastidiado.
Pero estos dos nuevos bichos destructores no son los únicos que han aparecido en la zona. En el departamento canario, desde donde se dice que provienen estos animalejos, también se han registrado fenómenos extraños, atribuibles a nuevos organismos vivos (algunos incluso muy vivos). En efecto, frente a la sede de la Intendencia de Canelones (IC) se ha producido un movimiento de tierra que ha creado una grieta muy peligrosa en la acera y en la calzada.
Científicos del departamento de investigaciones de la IC han encontrado rastros de una bacteria denominada Tealcanzius cossius ytepassus, la que se supone que surgió en algún laboratorio municipal en Montevideo, pero por un accidente involuntario se escapó de allí y se propagó frente al edificio de la comuna, produciendo un involuntario movimiento del piso.
Los investigadores canarios estiman que no puede tratarse de un hecho fortuito y le atribuyen intencionalidad al episodio.
“No puede ser que se les escape la bacteria en 18 y Ejido y aparezca de milagro enfrente a la intendencia, moviéndole el piso al edificio en el que estuvo hasta hace unos días Yamandú Orsi”, expresó la Lic. Emeteria Notehagás Lasota, integrante del panel de científicos que estudiaron el caso. “Esto es un mensaje de una señora que yo sé quién es”, agregó, negándose a revelar la identidad de esa persona.
En fin, como sea, como decía Henny, si seguimos así, “nos van a comer los bichos”. Algo habrá que hacer para evitarlo…