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Desde hace algunos años el Banco Central (BCU), como supervisor del sistema financiero, realiza pruebas de tensión (stress test) para medir la capacidad de resistencia patrimonial de las instituciones ante escenarios complicados hipotéticos, casi improbables por su magnitud. Sin embargo, la crisis provocada por la pandemia del Covid-19 le dio más sentido a estos análisis.
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Un reporte al cierre del año pasado difundido el martes 28 por la Superintendencia de Instituciones Financieras del BCU presentó los resultados. El testeo “demostró que las instituciones se encuentran en condiciones de soportar cambios macroeconómicos adversos e incluso de crisis”, indica. Precisa que el capital regulatorio exigido a los bancos significaba, a noviembre de 2019, el 17,8% de los activos ponderados por riesgo; una vez aplicadas las pruebas de tensión en los dos escenarios —“adverso” y de “crisis”—, “los valores indican que el sistema superaría sin grandes problemas” ambas situaciones hipotéticas: esa ratio bajaría a 16,9% y a 12,3% en cada caso.
El escenario adverso contempla una caída de 3,64% del Producto Bruto Interno —un guarismo que no está lejos de lo que proyectan tanto el gobierno y varios analistas privados (ver página 20)—, un salto del tipo de cambio de 22,24%, niveles de inflación de 9,5%, tasas de interés internacionales en torno a 2,9% y un aumento del “riesgo país” a 511 puntos básicos. En la hipótesis de crisis, la economía se contrae 8%, el precio del dólar sube 35%, la inflación es de 12%, las tasas internacionales superan el 4% y “riesgo país” se ubica en 1.000 puntos (hoy está por debajo de 300).
La pandemia del coronavirus está haciendo más verosímiles estos escenarios empleados por el BCU en sus stress test para medir la resistencia patrimonial de los bancos. Es que, por la enfermedad y su impacto en la economía, se debilitará el entorno operativo del negocio bancario en Uruguay, afectando la calidad de sus activos y la rentabilidad, según la calificadora de riesgo Moody´s. Ante eso, el lunes 27 pasó de “estable” a “negativa” la perspectiva para el sistema bancario uruguayo.
Una perspectiva “negativa” indica que es más probable que, más adelante, reduzca la calificación otorgada a las instituciones financieras que evalúa: los bancos estatales República e Hipotecario y los privados Santander, Itaú y Citibank. Moody´s también califica a la off-shore Patagonia y al círculo de ahorro previo Consorcio del Uruguay.
Ayer miércoles 29 el BCU amplió la vigencia de la rebaja de los encajes bancarios que puso en aplicación este mes buscando que se preste más dinero en este contexto de crisis por la pandemia; en lugar de tres meses, regirá hasta fin de junio de 2021.
Calificaciones
Standard & Poor‘s —S&P— actualizó en los últimos días sus calificaciones para otros dos bancos locales: Banque Heritage (“uy.BBB+”, con perspectiva “positiva”) y BBVA (“uyAAA” y tendencia “estable”).
Sobre Heritage, la agencia explicó que espera que la entidad “logrará ejecutar su nuevo plan de negocios en los próximos dos años sin incurrir en riesgos adicionales de crédito y/u operaciones, mientras mantiene la reciente mejora en sus niveles de capitalización”.
En el caso de BBVA Uruguay, S&P fundamentó su calificación señalando que la filial tiene una “buena posición competitiva” en el sistema. También ponderó que el banco cuenta con una base de capital “satisfactoria” que le “proporciona suficiente margen para soportar el impacto del Covid-19 en el país”. Sobre ese último punto, en su informe, fechado el martes 28, señala la expectativa de que la calidad de los activos de la institución siga “siendo manejable a pesar del esperado deterioro a mediano plazo” asociado a la crisis por el nuevo coronavirus.