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    Tres de cada diez alumnos uruguayos están en “virtual exclusión académica”, según parámetros internacionales que establece PISA

    Uruguay es el cuarto país —entre los 65 que participaron de la prueba internacional— con mayor repetición en estudiantes de 15 años

    De cada 10 estudiantes uruguayos de 15 años que hicieron las pruebas del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA), tres están en una “virtual exclusión académica” con niveles de desempeño por debajo del umbral de competencias mínimas en las tres áreas de evaluación (Lectura, Ciencias y Matemática). Además, casi 60% de los estudiantes que hicieron la prueba tienen al menos una de las áreas por debajo del umbral de competencia.

    Asimismo, más del 40% de los estudiantes evaluados no estaban en el grado correspondiente a su edad, sino que presentaban algún tipo de rezago debido a repetición de años anteriores, ubicando al país como el cuarto con mayor repetición entre los 65 que participaron en la prueba.

    Esos son algunos de los datos que se desprenden del informe “Uruguay en PISA 2009”, elaborado por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que fue editado en 2011 y cuya distribución se dio en los primeros meses de este año, cuando está por comenzar un nuevo ciclo de evaluación de PISA.

    PISA es una prueba global que se desarrolla cada tres años en países de todos los continentes. Uruguay la integra desde el ciclo 2003. En 2009 participaron 5.900 jóvenes de 15 años de centros privados y públicos.

    Los números preliminares y el resumen ejecutivo de los resultados de PISA 2009 fueron presentados en diciembre de 2010, provocando una fuerte polémica política y educativa en base a la relevancia de los datos y la fidelidad del reflejo que estos hacían del estado de situación de la educación uruguaya.

    Déficit crítico.

    Las pruebas PISA en Lectura, Matemática y Ciencias establecen 6 niveles de desempeño. El nivel uno es el más bajo y el seis el máximo.

    En las tres áreas el nivel dos ha sido definido como el “umbral de competencias”, esto es “el nivel en el que los jóvenes comienzan a demostrar las habilidades en el área que les permitirán seguir aprendiendo para incorporarse y participar de manera efectiva y productiva en la sociedad actual”.

    En el resumen ejecutivo del 2010 se informó que el 42% de los estudiantes se ubicaron por debajo de ese nivel en Lectura y en Ciencias, mientras que en Matemática fue el 48% de los jóvenes.

    En el informe completo se ofrecen otros detalles. Al analizar las tres áreas en conjunto, “los resultados del 2009 indican que casi seis de cada diez estudiantes uruguayos de 15 años tuvieron en al menos una de las áreas un desempeño por debajo del umbral de competencias, donde de estos seis, tres de ellos cuentan con un déficit de competencias crítico: se ubican por debajo del nivel mínimo de competencias simultáneamente en Lectura, Matemática y Ciencias”.

    “Estos alumnos se encuentran en una situación de virtual exclusión académica en tres de las áreas centrales del conocimiento que se espera sean adquiridas, esencialmente, a través de la educación formal; aspecto que compromete seriamente sus trayectorias escolares en el futuro cercano y sus posibilidades de lograr una inserción ocupacional”, prosigue el informe.

    El grupo de estudiantes que no alcanza un mínimo de competencias en ninguna de las áreas “ha crecido moderada pero sostenidamente desde 2003 con un crecimiento de 10 puntos porcentuales” al 2009, algo que para los analistas que hicieron el informe “debe llamar a la reflexión sobre la estabilidad y acentuación de fuertes carencias educativas para una parte importante de los estudiantes”.

    Si se comparan estos datos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) las diferencias “son notorias”: la proporción de estudiantes en niveles por debajo del umbral es menos de la mitad que la uruguaya (18,8%).

    Uruguay tiene el 9,9% de su alumnado en los niveles superiores (del cuatro al seis), frente al 28,3% de la OCDE.

    Sumergidos.

    ¿Qué significa estar por debajo del umbral de competencias? En el caso de la prueba de lectura, del 42% que se ubicó debajo del umbral un 18% ni siquiera alcanzó el nivel uno.

    “Ello implica —explica el informe— que no lograron siquiera reconocer el tema principal en un texto sobre un tema que les es familiar, ubicar fragmentos independientes de información explícita en textos cortos con sintaxis simple y hacer conexiones de bajo nivel de complejidad”.

    Si se comparan los resultados en Lectura en los tres ciclos (2003, 2006 y 2009) se advierte “sobre una tendencia a la baja de la calidad educativa entendida aquí en términos de desempeños”.

    En Matemática, del 42% un 24,1 se situó en el nivel uno; “esto significa que sólo puede realizar tareas matemáticas en contextos muy familiares”.

    El 22,9% se ubicó por debajo de ese nivel, siendo incapaces de resolver las actividades más fáciles de la prueba. “Hasta el momento no hay actividades (...) que permitan describir lo que estos estudiantes son capaces de hacer con sus conocimientos en el área”, sostiene el texto.

    En Ciencias, en tanto, un 42% no supera el nivel uno. Estos jóvenes “sólo pueden mostrar comprensión de la ciencia a un nivel muy básico en un número limitado de situaciones familiares y son capaces de presentar explicaciones científicas que son obvias y deducibles”.

    En esta prueba, además, el porcentaje de respuestas omitidas (entendidas por las preguntas que no contestan los estudiantes y siguen contestando otras) “es el doble, y en algunos casos más, que el que se observa en el promedio de los países de la OCDE”.

    Estos resultados se reflejan en el puntaje promedio de cada prueba. En Lectura, Uruguay obtuvo 426 puntos, 75 menos que el promedio OCDE y 130 puntos menos que el lugar con mejor desempeño: Shanghai (China).

    En Ciencias y Matemática Uruguay alcanzó los 427 puntos. La OCDE los 501 y 496 respectivamente. Shanghai obtuvo 575 puntos en Ciencias y 600 en Matemática.

    Repetición, dispersión y contextos.

    El informe también estudia el desempeño estudiantil según varias variables. En la estratificación según el grado se encuentra una “particularidad” en el sistema educativo uruguayo en comparación con la mayoría de los otros países, y es “el elevado porcentaje de alumnos en situación de rezago escolar”.

    “Esta situación obedece al elevado índice de repetición durante el ciclo primario y los primeros años de la educación media. De hecho, Uruguay se posicionó como el cuarto país, entre el conjunto de los que participaron en el ciclo PISA 2009, con mayor incidencia de experiencias de repetición a los 15 años”, sostiene el informe.

    Si el estudiante inicia su escolarización en la edad normativa y tuvo una trayectoria sin interrupciones (no repitió ni abandonó), con 15 años estaría cursando cuarto año o en algunos casos quinto. “En Uruguay, sólo el 56% de estudiantes de 15 años experimentan este tipo de trayectoria (...) o, a la inversa, más del 40% de estos jóvenes tienen rezago escolar”.

    Casi una quinta parte de los 5.900 estudiantes que rindieron PISA “presentaba diferencias de dos grados o más con la trayectoria normativa”.

    Los estudios también confirman que existe una correlación entre el nivel de rezago y el desempeño en la prueba: cuanto más rezagados están, peor fue el desempeño en términos generales.

    Otro aspecto analizado es el nivel de dispersión de las notas, o el rango entre los mejores resultados y los peores. Esto permite analizar el grado de heterogeneidad y de “inequidad” del sistema educativo de un país: a mayor rango, más desigual.

    El rango denominado “brecha de desigualdad educativa” se situó en Uruguay en 327 puntos, ubicándose entre los cuatro países latinos con mayores niveles de dispersión. Mientras países como China, Corea o Finlandia no sobrepasan los 280 puntos de dispersión.

    “En general los países que logran alto rendimiento también suelen presentar bajo nivel de dispersión educativa. Al parecer no hay una tensión entre la calidad y la equidad sino por el contrario: altos niveles de desempeño condicen con altos niveles de equidad educativa”.

    Sin diferenciar entre instituciones privadas y públicas, el informe analiza el “entorno sociocultural” donde se sitúa cada centro educativo y concluye que “hay una situación de profunda desigualdad educativa según el entorno sociocultural del centro”.

    Los datos revelan que siete de cada diez estudiantes que asisten a centros en entornos “muy desfavorables” no alcanzan el umbral en la prueba de Lectura; esa tendencia se invierte a uno de cada diez en centros en contextos “muy favorables”.

    Esta pauta se repite para las otras dos áreas. De hecho, la brecha es aún mayor.

    Debate y reuniones.

    Consultado sobre estos datos, el director nacional de Educación del Ministerio de Educación y Cultura, Luis Garibaldi, dijo a Búsqueda que ese grupo de estudiantes que no alcanzan el mínimo en ninguna de las áreas “son los que están en mayor grado de desvinculación” del sistema.

    “A ellos se ha apuntado con varios programas de acompañamiento, pero no es posible ni esperable pensar en cambios drásticos de esta situación. En tres años esos cambios no se van a producir, lo que hay que buscar es tener tendencias que vayan mejorando esos datos”, agregó.

    Según el jerarca, las dos metas que se trazó el gobierno en base a los resultados PISA fueron “mejorar la cantidad de alumnos que alcanzan el nivel dos y disminuir la distancia entre los mejores y los peores, que es aceptable para la región pero tiene que mejorar igual”.

    Garibaldi explicó que en cada ciclo de PISA “aumentó la matrícula de alumnos”, lo que generó “una disminución en los valores porque normalmente los que se integran provienen de sectores que antes no se mantenían dentro del sistema educativo”.

    Sobre la repetición Garibaldi entiende que tiene que generarse un “debate en todo el sistema”, porque “la repetición no termina cumpliendo con su objetivo, que es mejorar los aprendizajes”.

    “Estos estudios e información nos tienen que obligar a tener debates pedagógicos mas profundos y más serios para promover un descenso en la repetición”, añadió.

    Los resultados de PISA 2009 volvieron a tratarse el lunes 19 de marzo, cuando Andreas Schleicher, Asesor Especial de Política Educativa de la OCDE, dio una charla para unas 30 personas de la ANEP en la Torre de los Profesionales.

    Según participantes en el evento consultados por Búsqueda, el especialista disertó sobre cuáles son algunos de los factores que favorecen el éxito de los aprendizajes.

    “Algunos países mejoraron con mayor velocidad y menor costo de inversión. Un ejemplo de ellos es Finlandia, mientras Estados Unidos realizó la mayor inversión sin obtener buenos resultados”, señaló.

    “La educación más cara no siempre es la mejor”, sostuvo, y puso en duda que haya una relación directa entre mayor inversión y mayores aprendizajes.

    También puso el ejemplo de Corea, que “profesionalizó” a sus docentes con planificaciones en conjunto y cursos de perfeccionamiento. “Para sostener esto —dijo— debió reducir costos por otro lado: aumentó el número de alumnos por salón”, que llega a los 50 niños por aula.

    El especialista destacó que en sus observaciones “los sistemas que logran alto desempeño dan más importancia a la profesionalización de los docentes y a pagar mejores sueldos que al número de niños por grupo”.

    Sobre Uruguay dijo que la mayoría de los jóvenes “reproducen contenidos” pero no se desempeñan tan bien “cuando deben emplear su creatividad”.

    “Los países que no han tenido éxito aún son, en general, aquellos que enfatizan lo académico por sobre lo manual o práctico; que establecen y mantienen el convencimiento de que el fracaso está dado por la relación de dependencia entre éxito y condicionamiento social; tienen una mala distribución de los recursos humanos capacitados y una muy mala burocracia administrativa, además de no intervenir en la formación de educadores como profesionales”, sentenció.

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    2012-05-03T00:00:00

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