Tras analizar durante casi dos meses el voluminoso expediente del caso y dedicarle dos sesiones extraordinarias con más de ocho horas de deliberación, entre rostros serios y en un ambiente frío como la noche del martes 31, el Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República (Udelar) rechazó el pedido de destitución del profesor Martín Sambarino, matemático grado 5 de la Facultad de Ciencias, denunciado por acoso sexual hace tres años por una exalumna.
Si bien no resultó aprobada la destitución del docente, porque esa moción no alcanzó los dos tercios de respaldo requeridos (fue acompañada por siete de los 20 consejeros; tres votos del orden estudiantil, dos de los egresados, uno del orden docente y la delegada por la Facultad de Arquitectura), una mayoría del máximo órgano de decisión universitaria consideró que hubo “una conducta inapropiada” por parte de Sambarino (18 votos en 20). Y otra mayoría (16 en 20) entendió que el comportamiento del docente fue “grave” y “pasible de sanción”.
A partir de esta decisión del CDC el expediente vuelve a la Facultad de Ciencias —el servicio al que pertenece Sambarino y que de forma unánime había pedido su expulsión— para que decida si aplica una sanción interna, que en tal caso implicaría la suspensión del profesor por unos meses.
En la sesión del martes, la decana de Ciencias, Mónica Marín, se desmarcó de su posición inicial, favorable a destituir a Sambarino, y dijo que hoy “en lo personal” no comparte que haya existido acoso sexual.
Sambarino fue denunciado ante la Comisión de Prevención y Actuación ante el Acoso y la Discriminación (CPAAD) de la Udelar en 2019 por la exalumna Adriana da Luz, hoy doctora en matemáticas, por “conductas inadecuadas sexualmente” durante la relación docente-estudiante, como informó Búsqueda en setiembre de ese año. Una segunda denuncia fue presentada por otra doctora en Matemática ante las autoridades de la Udelar, mientras que varias exalumnas narraron públicamente prácticas inadecuadas y “naturalizadas” entre docentes y estudiantes, que facilitaban repetidas situaciones de acoso y abuso de poder.
La CPAAD recomendó el inicio de un sumario, que fue instruido por la Dirección General Jurídica de la Udelar. Tras dos años de investigación, en setiembre de 2021 el sumario consideró “probada la existencia de acoso sexual” por parte del docente. Sambarino cometió una “falta administrativa grave” por “un comportamiento inadecuado” a la función docente y “su conducta debe ser sancionada”, concluyó.
En cambio, en marzo de este año, la Oficina Nacional del Servicio Civil (CNSC) —organismo al que le corresponde pronunciarse ante pedidos de destitución de funcionarios públicos, aunque no es vinculante— consideró que “de la prueba de obrados no surge acreditado acoso sexual”.
Tras la votación del CDC en la sesión extraordinaria del martes, la Facultad de Ciencias no podrá destituir al matemático grado 5.
“La más parsimoniosa”
A diferencia de la primera sesión extraordinaria sobre el caso, desarrollada el viernes 13 en régimen de comisión general —cerrada al público—, la reunión del martes fue abierta, excepto durante un cuarto intermedio para acordar las mociones finales a consideración de los 20 consejeros con derecho a voto.
Horas antes de la sesión, Sambarino difundió una carta abierta en la que criticó la posición de los delegados docentes en el CDC, que insistieron públicamente en que el profesor cometió acoso. Para este docente, sus colegas incurrieron en “una manipulación de la información vergonzosa”.
A su vez, la abogada Ana May Zubiría, integrante del equipo de la defensa de Sambarino que presenció la sesión, dijo ese día a Montevideo Portal que el proceso de sumario estuvo “plagado de irregularidades y filtraciones” y reclamó celeridad al CDC para fijar postura.
“Filtraciones” fue uno de los conceptos más repetidos por los consejeros durante la reunión, junto con “presiones”, “conductas inadecuadas”, “asimetría de vínculos”, “comunidad matemática”, “sumario”, “acoso”, “destitución”, “responsabilidad institucional”, “demoras” y “señales”.
Así, por ejemplo, varios consejeros lamentaron las “filtraciones” de información a la prensa, lo que está siendo investigado por la Udelar. Otros denunciaron “presiones” que dijeron sentir en el proceso de discusión, a través de cartas públicas de docentes universitarios y publicaciones anónimas en las redes sociales con el objeto de incidir en el resultado de la votación del CDC.
Por su parte, el rector Rodrigo Arim —quien no acompañó el pedido de destitución por considerar que no había “elementos suficientes” para adoptar esa medida, aunque sí para sostener la existencia de “conducta inapropiada”— insistió sobre el concepto de la “responsabilidad institucional” que manejaron otros consejeros y destacó que la Udelar discuta estos temas de manera abierta y pública.
La decana Cristina Mangarelli (Derecho) pidió la palabra para indicar que entre las opciones de resolución planteadas por el rector no había otra alternativa que “la de que no hay elementos para la destitución ni para la sanción”, ya que “no se ha demostrado falta administrativa alguna”, afirmó.
Por el orden docente, el consejero Gregory Randall dijo que en este “caso paradigmático” sí cabe una sanción porque Sambarino “mostró un patrón de conducta” que encontró inadecuado por la asimetría del vínculo profesor-alumna. Y pidió “una condena clara y contundente”, aunque excluyendo de ella la palabra “acoso”.
El vicerrector y decano Álvaro Mombrú (Química) destacó las actuaciones de la Udelar al tiempo que cuestionó las filtraciones en la prensa que exhortó investigar y estimó “verosímil” la existencia de una conducta inapropiada por parte del profesor.
La intervención más extensa fue de María Simon (Ingeniería), que leyó la definición de acoso para fundamentar que si bien “hubo un acto no deseado y rechazado” por la exalumna, “el denunciado no tomó represalias ni amenazó ni la humilló” y, “por el contrario, la promovió”. La también exministra de Educación y Cultura propuso agregar como moción una declaración de apoyo y respeto a los matemáticos. A dos metros de distancia, asentía la decana de Ciencias.
Alineado a estas posturas se ubicó Jorge Xavier (Ciencias Económicas), que no había participado en la sesión anterior por estar fuera del país. “Los elementos objetivos no justifican una destitución”, resumió.
En línea opuesta, la consejera estudiantil Mahiara Andrade leyó la posición de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) a favor de la destitución de Sambarino.
Para el decano Ariel Castro (Agronomía), aunque “hubo un comportamiento inadecuado”, no hay “evidencia suficiente para hablar de una situación sumamente grave”, por lo que opinó que “el planteo de acoso no cierra”. Su colega Enrico Irrazábal (Psicología) también habló de conducta inapropiada, negó que Sambarino fuese “un chivo expiatorio” y se remitió al contexto del caso, que explica la complejidad de los hechos.
“No existió acoso sexual, de acuerdo a la ley”, comentó José Piaggio (Veterinaria), quien también encontró “evidencias de prácticas inadecuadas” y propuso elaborar un código de ética o un marco normativo para regular estas inconductas. “Existió una falta grave, (se dieron) prácticas inadecuadas para cualquier institución educativa”, coincidió Fernando Miranda (Artes), para quien “el alegato de que (Sambarino) actuó como padre no cabe”.
El rector fundamentó que hubo “conductas impropias” al tratarse de “una relación de poder” entre un docente grado 5 y su tutorada. Dijo que este tipo de casos se están discutiendo a nivel internacional porque ya no se admiten muchas prácticas “que se normalizaron 20 años atrás”.
Según Arim, ninguna resolución que adoptara el CDC iba a ser “perfecta”, pero consideró que la decisión final es “la más parsimoniosa” a la que se podía aspirar.
Información Nacional
2022-06-02T00:38:00
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