En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Lo que había que resistir al llegar a Durazno era la tentación de comparar. Todos comparaban. Que si había más gente, que si había más autos, más o menos camionetas 4x4, que si eran más los dirigentes políticos, que si hacía más calor. La referencia con el enero de 2018, cuando los autoconvocados de Un solo Uruguay se concentraron por primera vez para mandarle un mensaje al gobierno, era inevitable. Y en efecto hubo cambios de un año a otro. Lo primero que se pudo advertir fue una convocatoria sensiblemente menor. Si en el 2018 la organización calculó que participaron más de 30.000 personas, esta vez la cifra difícilmente haya superado las 10.000. Pero también hubo menos efervescencia. El público asistió con otra actitud. No fue tan protagonista. Hubo menos reivindicaciones encendidas entre la gente, menos protesta. Y eso acaso lo puede explicar el contexto. En el 2018 había una necesidad de hacer una demostración de fuerza ante un gobierno que, decían los productores rurales, los había ninguneado, ignorado. Esta vez el mensaje fue menos urgente.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Lo que sí se notó es la inminencia del año electoral. Si bien los organizadores del encuentro han intentado por todos los medios desligarse de lo político, en el predio rural de Santa Bernardina, se dejaron ver muchos dirigentes de la oposición. Estuvieron varios precandidatos de diferentes partidos. Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga, Verónica Alonso, Carlos Iafigliola, del Partido Nacional; Ernesto Talvi, del Partido Colorado; Pablo Mieres, del Partido Independiente. Todos con un discurso que casi no tuvo variaciones. Estaban allí para “escuchar”, para ver lo que tenía para decir el campo, el “país real”, con un impostado perfil bajo que se contraponía con las cámaras y la prensa que buscaba de forma permanente su opinión mientras se iba desarrollando el evento.
Todo empezó sobre las 16.30, con la entonación del Himno Nacional y las banderas uruguayas flameando. Luego habló el primer orador de la tarde. Fue el periodista Gerardo Sotelo. Más diferencias. El año anterior, uno de los voceros había sido el periodista Serrano Abella, hombre identificado con el interior del país, casi una leyenda entre los productores rurales con su programa La hora del campo, en La voz de Melo. Esta vez se buscó que el mensaje llegara con otro interlocutor más “urbano” a Montevideo, y por eso se decidieron por Sotelo, dijeron a Búsqueda fuentes de la organización. Aquella vez Abella leyó lo que tenía para decir en unos papeles mojados por una lluvia repentina. Sotelo lo hizo mirando una tablet. El periodista de Radio Carve y Canal 10 centró su discurso en la amenaza de una grieta entre los que piensan diferente. Una grieta que, denunció, ha sido impulsada desde el propio gobierno. Dijo que el oficialismo “perdió el monopolio de los reclamos sociales”. Pidió un año electoral con debate de ideas y tolerancia. Y aconsejó no creer en todo lo que dicen los periodistas y no creer en todo lo que dicen los políticos. Antes de la proclama final, hubo un pequeño espacio para más oradores. Habló un niño. Pedro Julián Velázquez. Dijo que su madre trabajaba más de 12 horas por día y a pesar de eso vivían sin agua potable y que a veces apenas les daba para comer. Lamentó que ni los niños ni los productores rurales estén en la agenda del gobierno. “Yo no quiero ser un delincuente, solo quiero ser un militar con estudios”.
Una docena de reclamos
La lectura de la proclama estuvo a cargo de Julián Cabrera, un productor ganadero de Florida. Habló largamente. Vestido de gaucho y con una voz intensa, Cabrera dijo que “todo aquello que se gritó hace un año que iba a pasar, pasó. E inclusive fue peor de lo que se pronosticó. Se perdió un año”, lamentó, en el que Uruguay “no fue escuchado ni atendido”. El reclamo fue más profundo, más general y largoplacista que el del año anterior. Pidió “sincerar” los datos oficiales que se publican sobre la pobreza, el desempleo, inflación. Habló de la construcción de un “relato”. “Nos dicen que vamos bien”, ironizó. Y dijo que debían plantear propuestas porque “nada ha cambiado”. El productor listó medidas necesarias para “empezar a bajar el gasto del Estado y reactivar la economía”. Entre ellas: profundizar en la redistribución del presupuesto en áreas prioritarias; reducir cargos políticos en directorios y empresas públicas; que no haya ingreso de empleados públicos ni contratados por al menos cinco años a no ser en la atención directa en áreas sensibles como educación, seguridad y salud; eliminar o unificar dependencias del Estado que han quedado obsoletas o sin función; liberar la importación de combustibles. Hubo un punteo especial para los legisladores. Muchos de ellos escuchaban desde el público. Se pidió transparentar los gastos en viáticos; revisar sus sueldos y partidas extra. Y terminar con los privilegios de los legisladores al cese de sus funciones. Hubo un aplauso sostenido al escuchar este último punto. “Que entiendan los políticos que vamos a estar escuchando y mirando atentamente lo que dicen y hacen. No nos vamos a ir. No nos vamos a esconder ni nos vamos a callar”, cerró el productor de Florida.