De ese global, unos 109.000 alumnos fueron a clase menos de 160 días, que es el promedio de asistencia previo a 2020. Los otros dos tercios de escolares tampoco fueron mucho más días a clase que los que “perdieron un año”, comprobaron los autores del informe.
La solicitud de la información fue dirigida a la Dirección General de Educación Inicial y Primaria el 29 de diciembre de 2021 y tuvo respuesta a fines de julio de 2022. Luego hubo un pedido de aclaraciones que la dirección de ANEP contestó en setiembre pasado.
En Uruguay, tanto en marzo de 2020 como en marzo de 2021, el gobierno cerró todos los centros de educación inicial y las escuelas para reducir la transmisión del virus. El reintegro fue escalonado y durante meses se suspendió la obligatoriedad de asistencia a clase, entre otras medidas.
En ese marco, los alumnos perdieron muchos días de clase, en particular, durante el primer año de la pandemia, cuando la tasa de inasistencia escolar se disparó, específicamente, en educación inicial y primaria, como muestran los informes anuales de la ANEP y adelantó Búsqueda.

Sede de la ANEP
Apagón educativo
Los sucesivos monitores de Educación Inicial y Primaria elaborados por la ANEP reflejan problemas persistentes de ausentismo en el sistema escolar. La promoción de mayores niveles de asistencia a clases es una línea prioritaria para la directora de Primaria, Graciela Fabeyro.
La jerarca explicó que si bien el fenómeno tiene un carácter “relativamente estructural”, se agravó con la irrupción del Covid en marzo de 2020 y hasta junio de 2021, cuando el gobierno decretó la obligatoriedad para todas las escuelas, los niveles y los grados escolares.
La pandemia originó “tres situaciones particulares”, documentadas en los registros oficiales: una reducción importante del número de días lectivos en relación con los años; una caída sostenida de la exposición a la escuela, reflejada en la cantidad de días que los estudiantes asistieron presencialmente tanto a educación primaria como a inicial; y un descenso de la tasa neta de asistencia, referida a la proporción de días asistidos a clase sobre el total de días lectivos.
Las inasistencias fueron mayores en los grados escolares más bajos y, “muy especialmente”, en la educación inicial y en las escuelas de contextos socioculturales más desfavorables.
En 2021, hubo cierta recuperación del calendario escolar, comparativamente más amplio que el año anterior, aunque todavía lejos de los cursos regulares. Esto se expresó en un crecimiento del promedio de días asistidos, que de todos modos se ubicó sensiblemente por debajo de los niveles registrados en años previos a la pandemia.
Entretanto, las tasas de asistencia promedio diaria en las instituciones de educación privada fueron, con creces, mayores que en las escuelas públicas comunes, según informó la ANEP a partir de otro pedido de informes elaborado y difundido en Búsqueda.

Escolares durante el comienzo de clases en escuela de Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
Asistencia insuficiente y abandono intermitente
Para monitorear la asistencia a clase de los alumnos, Primaria considera dos indicadores adicionales a la asistencia promedio: la asistencia insuficiente y el abandono intermitente.
La asistencia insuficiente refiere al porcentaje de niños que asistieron a clases más de 70 días y menos de 140 durante el período curricular. El abandono intermitente, en tanto, se define como el porcentaje de niños que asistieron a clases 70 días o menos durante el año escolar y capta situaciones de deserción o abandono de la escuela.
Estos indicadores no fueron reportados en los informes de ANEP de 2020 y 2021 por tratarse de años excepcionales. Desde el Observatorio del Derecho a la Educación y Familias Organizadas de la Escuela Pública hicieron un cálculo propio y compararon esos registros con los obtenidos en la última década.
Concluyeron, por un lado, que “prácticamente la totalidad” de la matrícula de la escuela pública común (de 1° a 6°) osciló entre los indicadores de asistencia insuficiente y abandono intermitente durante 2020 y 2021.
En promedio, el porcentaje de escolares de 1° a 6° que cayó en asistencia insuficiente en 2020 rondó el 36%, mientras que en 2021 alcanzó el 84%. En tanto, la proporción que cayó en abandono intermitente en 2020 fue de 64% y en 2021, el 4%. Así, en 2020 casi el 100% de la matrícula ingresó en alguna de esas dos categorías y en 2021 lo hizo un 90%.
Por otro lado, los autores comprobaron que no existe precedente histórico medido de forma oficial de tan baja concurrencia de escolares a clase.
Entre los años 2000 y 2019, el promedio de asistencias a clases para los alumnos de educación común de 1° a 6° se ubicó próximo a los 160 días. En los tres años previos a la pandemia, el promedio fue de 156,7, 159,2 y 160,4 días según registros de 2017, 2018 y 2019, respectivamente.
En los informes de la ANEP para educación primaria se verifica que la asistencia desciende a medida que lo hace el nivel sociocultural de la escuela y existen diferencias sustanciales en el número de días asistidos en el caso de los niños matriculados en las escuelas del quintil 1, el más desfavorecido, y el quintil 5, tanto en 2020 como en 2021. También hubo un aumento de la repetición escolar en 2021 respecto a 2020 en el quintil 1, no así en el resto.
La directora de Primaria aseguró que durante la pandemia “se ha detectado una asistencia más intermitente” que llamó a revertir para “recuperar los vínculos” con la escuela que a su juicio “quedaron muy fragmentados”.
Para Fabeyro, en Uruguay se generó en estos años “una cultura o un imaginario” en la comunidad educativa que lleva a pensar: “Bueno, como faltaba el año pasado y hubo promociones igual, no hubo demasiadas dificultades…, falto”.
Sostuvo que la asistencia suficiente es solo “un parámetro” y que en realidad “lo que importa es que el alumno permanezca en el aula”.
“Cada día de clase es fundamental para darle continuidad al proceso educativo”, dijo.

Foto: Daniel Rodriguez / adhocFOTOS
Cicatrices de largo plazo
La investigación internacional también sugiere que la no asistencia a clase constituye un factor de riesgo sustantivo para la trayectoria escolar, tanto inmediata como en el mediano plazo, y que está muy asociada a la repetición de los cursos y a menores logros de aprendizaje.
Los cierres masivos de las escuelas públicas en una región que ya partía de una situación deficitaria podrían provocar una “catástrofe generacional”, según indicó Naciones Unidas.
Según la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la “bajísima” asistencia escolar tendrá importantes consecuencias en los aprendizajes en los próximos 10 años. Aunque Uruguay ha mostrado un sistema de educación a distancia “muy desarrollado”, con las plataformas digitales del Plan Ceibal, “el impacto afecta a todo el continente”, dijo a Búsqueda el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero.
La recuperación de los aprendizajes perdidos puede llevar “entre 8 y 10 años”, sostuvo este experto en educación, reelegido la semana pasada para el cuatrienio 2023-2026.
Su pronóstico es compartido por autoridades nacionales, como el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim.
“Pensar que el efecto Covid en términos educativos tiene que ver con las generaciones que ingresaron a la universidad en 2020 o 2021 es un error. Porque las generaciones afectadas por la pandemia se verán por lo menos en una década”, dijo Arim. Y puso un ejemplo: “Si un niño estuvo en primero y segundo de escuela con bajo nivel de asistencia presencial es muy probable que arrastre herencias educativas durante su trayectoria que quizás, ojalá, el sistema logre ir compensando antes de llegar a la universidad. Pero ese alumno está afectado”.
Por eso, el rector instó a estar “muy atentos” a lo que llamó “las cicatrices de largo plazo”.
En línea con el rector de la Udelar, la directora de Primaria completó: “Coincido en que llevará no menos de una década recuperar cierto estado de bienestar, de naturalidad, de vida digna, más estable, armónica y armoniosa para nuestros niños y sus familias”.