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Aún ganando Mauricio Macri el balotaje del próximo 22 de noviembre en Argentina, y partiendo de la base de que este cambiará las políticas restrictivas aplicadas durante el período kirchnerista para la producción y exportación de carnes, este país no supondrá una amenaza para Uruguay en el corto y mediano plazo, debido a la inexistencia de novillos formados aptos para faena, y al tiempo que demandaría “remover un entramado de medidas” aplicadas durante los últimos nueve años, que “va a llevar bastante tiempo limpiar”, dijo a Campo el especialista argentino Darío Colombatto.
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Este técnico, ingeniero agrónomo, Phd en Nutrición Animal, profesor de la Universidad de Buenos Aires, investigador del Conicet y consultor privado en nutrición animal en Argentina y varios países de Latinoamérica, visitó Uruguay días atrás invitado por la firma Agronegocios del Plata (ADP) para participar en una jornada realizada en la ciudad de Dolores, junto a otros destacados técnicos.
En diálogo con Campo, Colombatto, quien también es productor agropecuario en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, dijo que en Argentina, “se ha pecado de sobreoptimismo” en relación con la capacidad de crecimiento de la ganadería a partir de una eventual desregulación dependiendo del resultado electoral. Según opinó, llevará un tiempo antes de que el país tenga saldos exportables de carne con posibilidades de “mover la aguja” en el mercado internacional, y dijo que para ello deberán ser levantadas muchas de las trabas impuestas durante la actual administración.
Se refirió en primer término, por ejemplo, a las retenciones del 15 % para la venta de carne, y dijo al respecto que si fueran eliminadas “mejoraría un poquito la situación de los frigoríficos” para competir en la exportación. En segundo lugar, mencionó el tipo de cambio oficial, que es con el cual “liquidan” los exportadores y que el nuevo gobierno debería “sincerarlo”, para darles a los frigoríficos la posibilidad de recuperar parte de la rentabilidad, frente a altos costos en pesos de personal y fletes, entre otros.
No obstante, indicó que “aunque Macri diga que el 11 de diciembre cambia, y saca las retenciones y cambia el tipo de cambio, en ese momento se podrá plantear una mejora en la competitividad de las empresas”, pero se preguntó: ¿Y dónde están los novillos? Dijo que “los novillos no están”. Señaló que los ganados se están embarcando “todos” con pesos de 320 a 330 kilos, antes de llegar a ser novillos formados, por lo que “no hay animales como para proveer, por ejemplo, a los chinos. “No hay novillos de 500 kilos”, sostuvo.
Hizo referencia, además, a los ciclos biológicos en la producción animal. Estimó que a los animales que nazcan a partir de una decisión de incrementar la producción, les faltará por lo menos dos o tres años para alcanzar la categoría de novillos, que será gradual, por lo que consideró que “para hacer un buen volumen todavía faltan algunos años”.
La cuarta razón esgrimida por Colombatto tiene que ver con la confianza de los mercados de colocación. Dijo al respecto que, si en el 2001 Argentina “ocultó” la aftosa, y en el 2006 “cerró por propia decisión” las exportaciones, en seis años se “pegaron” dos “golpes mortales” a los mercados externos que el país tenía abiertos. Para este técnico, tener la cantidad de mercados que tiene abiertos Uruguay, no es algo que se consiga rápido, como tampoco —según dijo— será fácil reconquistar compradores con los que en su momento se dejó de cumplir, tanto para la carne como para cualquier otro producto. Sin embargo, señaló que lo que puede mitigar de alguna manera ese impacto es la reconocida calidad de la carne argentina en el mundo.