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    martes 11 de junio de 2024

    Una primavera con relaciones de precios adversas y clima favorable para aumentar la productividad

    Varalla enfatizó sobre el gran impacto económico de sustituir una hectárea de campo natural por una de pasturas

    En los últimos tres meses la industria frigorífica propuso valores por el ganado gordo que estuvieron por debajo de las relaciones históricas con el precio de la tonelada de carne bovina exportada, y por otro lado el ganado de reposición presentó precios superiores a las relaciones históricas en el negocio de la invernada, señaló el consultor Diego Varalla, director de Apeo.

    En el marco de la inauguración de la planta de raciones de Erro, en Tacuarembó (ver nota aparte), el ingeniero agrónomo dijo a Agro de Búsqueda que el contexto es “complejo”, por el escenario de precios, pero que “la producción es determinante para la generación de los márgenes”.

    Destacó que luego de la sequía la capacidad de carga de las pasturas sembradas fue “exuberante”. Señaló que las pasturas que corresponde cerrar para pasar a agricultura, para iniciar los barbechos, crecieron con las lluvias de noviembre; así como los campos naturales, que empezaron a tener una tasa de producción “realmente muy grande”, algo que “presiona mucho el precio de la reposición”.

    Por otra parte, destacó que para la categoría de terneros la exportación de ganado en pie volvió a operar este año. Según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en 2023 se exportaron 298.505 cabezas, 272% más que en 2022.

    En cuanto al negocio del recriador-invernador, comentó que tiene que pagar caro por la reposición y tiene que vender barato su producto de venta. “El margen de una vaca de invernada es de US$ 50, cuando el promedio histórico es de US$ 150. Eso hace que las relaciones de precios estén complicadas”, afirmó.

    En tal sentido, sostuvo que la producción “es la variable clave en la ganadería uruguaya”, y que los números demuestran que los precios “siempre tienden al equilibrio”. Sostuvo que en el mediano o largo plazo la ganadería muestra una “transferencia casi perfecta” en relación a los precios de la tonelada de carne exportada-novillo gordo-ternero.

    Intensificación

    En Tacuarembó, que es una zona con fuerte incidencia del campo natural, “buscamos mostrar el proceso de intensificación de la cría”, dijo Varalla, que comparó la productividad de la ganadería cuando Uruguay marcaba el 55% o 58% con la actual. En el Taller de diagnósticos de gestación vacuna de INIA la preñez promedio fue del 71% y en el año anterior fue del 80%.

    Varalla destacó el crecimiento de la tasa de preñez en Uruguay, además de la mejora de la eficiencia de la recría de la ternera y el entore. “Antes se entoraba con 36 meses, hoy con 24 y muchas empresas criadoras proponen un entore de 15 meses. Eso redunda en una mejora del resultado económico”, dijo.

    Pero puntualizó que “para lograr esos indicadores hay que invertir en subdivisiones, agua, cosechar más pasto, hacer suplementación estratégica para mejorar la recría, bajar la edad de entore”. Aseguró que “todas esas tecnologías en el escenario actual se pagan; es mejor hacer y obtener el resultado biológico que no hacerlo”.

    El director de Apeo sostuvo que el proceso de intensificación “no debería detenerse”. Aunque admitió que “esto lleva inversión” y que las empresas vienen de un año de sequía, cuando tuvieron que malvender sus ganados y la caja se redujo.

    Evolución productiva

    En las empresas ganaderas que asesora Apeo se observa una evolución de la producción de carne por hectárea, que responde al proceso de intensificación. Esos sistemas cuentan con 40% de pasturas intensivas y 60% de campo natural.

    Varalla destacó que la producción en el ejercicio 2022-2023 “no mermó tanto”, ya que se produjeron 192 kilos de carne por hectárea, cuando en los dos años anteriores se produjeron 210 kilos por hectárea.

    Explicó que se usó el suplemento de manera muy estratégica, ya que los gastos en suplemento no fueron los mismos que en la seca de 2008-2009. Además, “el deterioro de pasturas se logró emparchar bastante rápido con intersiembras de raigrás, avena. La base forrajera se rearmó relativamente rápido para pasar este año, aunque van a quedar coletazos en la calidad forrajera para el año que viene. Pero el resultado económico fue relativamente bueno en la ganadería, las pérdidas se dieron por el área agrícola”, indicó.

    De todos modos, en ganadería hubo mucha variabilidad en el valor del kilo producido, porque los precios fueron de menos a más. “Bajaron 25% en el correr del año, en función de las estrategias de venta varió mucho el precio implícito, pero casi todas las empresas terminamos con valores positivos en el resultado ganadero, con US$ 150 por hectárea”, dijo.

    Enfatizó que las pasturas son “sumamente importantes”. Describió que “por hectárea de pastura estamos produciendo 380 kilos de carne, generando un margen bruto promedio en los últimos 10 años de US$ 400, a lo que hay que restarle la estructura, que son unos US$ 90; por lo tanto el margen neto es de unos US$ 300 por hectárea de pasturas”.

    Agregó que en estos tres años esas 30 empresas tuvieron un margen bruto ganadero determinado por la producción de carne y no por el valor del kilo producido ni por los costos.

    Y la variable que determinó más producción de carne fueron las pasturas intensivas sembradas, porque “tenemos una respuesta 90 o 100 kilos de carne en el campo natural y cerca de 400 kilos de carne en la pasturas. Estamos hablando de US$ 300 netos de margen contra US$ 60 en el campo natural”, explicó. Por lo tanto, sustituir una hectárea de campo natural por una de pasturas “genera un impacto económico muy fuerte”.

    Proyección

    En el primer trimestre del ejercicio 2023-2024 estas empresas produjeron 25% más de carne que el promedio de los últimos años en igual período. “Teníamos proyectada una primavera normal, pero no fue normal, habrá mayor tasa de ganancia. Como el invierno ya fue bueno, estaríamos pasando de 210 kilos de carne a 235 kilos de carne por hectárea este año”, informó. Agregó que para el conjunto de empresas de Apeo se propuso el desafío de producir entre 250 y 260 kilos de carne por hectárea, con base pastoril, prácticamente sin uso de suplemento. La excepción son los terneros que pesan menos de 140 kilos, que se encierran con ración con fibras, para que lleguen al peso de los demás.

    Nueva planta de raciones de Erro

    Erro Nutrición Animal inauguró formalmente su nueva planta de raciones en Tacuarembó, que tiene una capacidad de producción de 150 a 200 toneladas por día, con el objetivo de atender la demanda de la zona norte del país, dijo a Agro de Búsqueda el gerente de Erro Nutrición Animal, Ignacio Peñagaricano.

    Afirmó que se trata de una planta con una peleteadora de “última generación”, de origen europeo, que permite la elaboración de productos de “alta calidad” como las raciones de cría y recría, que son las que tienen mayor demanda, pero también raciones con fibra, con sal y sales minerales, entre otras. Los mismos productos que se fabrican en Dolores se hacen en la planta de Tacuarembó.

    Agregó que el objetivo es cubrir la demanda del norte. Con esta nueva planta se cubre un radio de acción de unos 200 kilómetros, que incluye regiones de los departamentos de Tacuarembó, Rivera, Artigas, Cerro Largo, Salto y Paysandú, y además se abastece las sucursales de Río Branco y Treinta y Tres.

    Erro Nutrición Animal tiene planes de trabajar con agricultores de la zona para abastecer esta nueva planta, por lo que la idea es consolidar proveedores de materia prima de la región, para lograr los objetivos de producción.

    La planta de raciones de Erro en Tacuarembó se puso en marcha en marzo de 2023, en el contexto de sequía, “lo que nos ayudó a atender gran parte de la demanda del norte del país, que era de las zonas más complicadas”, acotó Peñagaricano.

    El ejecutivo recordó que Corporación de Maquinaria y Erro tienen presencia en Tacuarembó desde hace 12 años. “Con nutrición animal llegamos a comercializar un volumen que nos demandaba gran parte de la producción de la planta de Dolores (Soriano), que está a 400 kilómetros, lo que nos generaba algunas dificultades logísticas, por eso se planificó esta planta de producción”.

    Agro
    2023-12-26T19:29:00