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    Uno de los mayores aportes de Cabildo Abierto al gobierno es decirle “que no” en ocasiones y ser “contrapeso” en la coalición

    Propuestas como la revisión del sistema tributario, de las exoneraciones fiscales y de la ley forestal son una manera de decirle al oficialismo “señores, se nos va el gobierno, miremos también a largo plazo”, dice Eduardo Ache

    Eduardo Ache aclara que no habla en nombre de Cabildo Abierto. Que sus opiniones son personales. Ni siquiera le gusta que le digan “asesor” de su líder, Guido Manini Ríos. Dice, sí, que el senador lo escucha y le tiene confianza. Y que a veces incorpora algunas de sus ideas, que luego cristalizan en proyectos de ley o propuestas que presenta el partido ante el Parlamento o el Poder Ejecutivo. Persona de confianza o asesor, Ache acompaña a Manini Ríos en reuniones clave, como la que mantuvieron con la ministra Azucena Arbeleche a comienzos de julio.

    Antes de acercarse a Cabildo Abierto, Ache tuvo una extensa carrera política en el Partido Colorado, fue senador y candidato a vicepresidente de Jorge Pacheco Areco en 1994. Presidió Ancap durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti y fue ministro de Industria de Luis Alberto Lacalle.

    En una entrevista con Búsqueda, Ache defiende la estrategia desplegada por Cabildo Abierto como socio de la coalición que ganó las elecciones en 2019. Asegura que, pese a las críticas de algunos actores políticos, el partido “ha sido leal” y “confiable”, tanto cuando tuvo que dar sus votos “como cuando le ha tocado discrepar”.

    El economista insiste precisamente en la parte de discrepar. “Decir que no, no es ser desleal ni buscar un perfil, sino defender posiciones diferentes y ayudar a prevenir problemas futuros”, explica. Y pone como ejemplo que cabildantes y colorados impidieron que en la Ley de Urgente Consideración se aprobara una desmonopolización de los combustibles, lo que hoy sería, en su opinión, un gran problema de cara al posible referéndum para derogar 135 artículos.

    Ache también reivindica las propuestas que presentó Cabildo Abierto para revisar el sistema tributario, las exoneraciones fiscales y también la ley forestal vigente. “El equipo económico hoy, que es lo que pasa siempre con todos los que administran, está tapando las bombas de todos los días. Nosotros, además de los temas del día, estamos planteando: señores, se nos va el gobierno, miremos también a largo plazo”, concluye.

    —Cabildo Abierto ha presentado varias propuestas en el área económica como la revisión del IRPF o las exoneraciones tributarias. ¿Por qué las realizaron?

    —El país está atravesando un cambio político importante con la llegada al gobierno de una coalición integrada por cinco partidos. La integramos, y es nuestra obligación aportar propuestas y soluciones. La difícil situación económica al empezar es conocida, por lo que coincidimos todos en el gobierno en la necesidad de racionalizar el gasto, pero también aportamos ideas de cómo generar más ingresos, haciendo más eficiente nuestro sistema tributario, pues no podemos pasarnos solo actuando sobre los gastos. Por suerte la tecnología, con sus algoritmos y los grandes avances que ha hecho el país en el sistema de facturación electrónica permiten hoy focalizar los instrumentos del Estado, siendo más precisos y eficientes, haciendo posible soluciones que antes eran impensadas. La reciente propuesta del director de Planeamiento y Presupuesto (Isaac Alfie) sobre el subsidio al gas es un claro ejemplo. El IVA personalizado es otro.

    El tema de cómo generar más ingresos, en economías con excesivo gasto público, sobreendeudadas, y sin posibilidad de aumentar la presión fiscal, no es exclusivo de nuestro país. El mundo está recorriendo el camino de repensar sus sistemas tributarios con un doble objetivo. Por un lado obtener más ingresos a través de mayor eficiencia y no de más impuestos, y además corregir el sesgo contra el factor trabajo. Un claro ejemplo es el G20, donde se plantearon imponer un impuesto mínimo de 15% a los beneficios de las compañías multinacionales en aquellos lugares donde estas operan, poniéndole fin a la carrera de quién bajaba más los impuestos y daba más exoneraciones para que se instalen las empresas en su país. Otro es el de de Francia, donde su presidente Macron ordenó una comisión internacional, liderada por Olivier Blanchard —exjefe del FMI y actual profesor en MIT— y Jean Tirole —premio Nobel de Economía 2014— para analizar el futuro de la economía francesa luego de la pandemia. En sus conclusiones señalan claramente la necesidad de “repensar el sistema fiscal generando una mejor imposición, no más imposición”.

    —¿Hay alguna estimación de los recursos que se podrían generar en un planteo como el que está haciendo?

    —Hay varias. Debemos precisar que entendemos por sistema tributario al conjunto de impuestos, exoneraciones, incentivos, subsidios cruzados, etc. Las exoneraciones tributarias son parte del sistema, y llama la atención que no han estado en la discusión pública a pesar de su magnitud, si bien a nivel académico hace mucho tiempo se vienen analizando y cuantificando. Se estima que en nuestro país el gasto tributario alcanza más del 6% del PBI, casi el doble del de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, salvo Italia, en que es muy parecido al nuestro. Las estimaciones de ingresos genuinos a las arcas del Estado que los especialistas tributarios entienden se podrían generar por esta vía serían en el entorno de 2% del PBI, mil millones de dólares al año, porque obviamente no proponemos eliminar las exoneraciones sino racionalizarlas y focalizarlas.

    —El gobierno todavía no aceptó explícitamente ninguna de esas propuestas. ¿A qué lo atribuye?

    —¿No las aceptó? Lo que hemos visto es que los temas que planteamos son recibidos por el Poder Ejecutivo, se han analizado y luego de alguna forma cobran vida, sea en el tema pymes, discusiones tributarias, la mención a la revisión de los impuestos ciegos en el agro como mencionó el nuevo ministro de Ganadería, pensar en exoneraciones personalizadas como se ha planteado respecto al supergás (que entendemos debe ser más amplio). De hecho, leí en Búsqueda hace unas semanas que el Ministerio de Economía y Finanzas había contratado una consultoría para revisar el sistema tributario, que el BID iba a ayudar a mejorar la gestión fiscal. Bueno, ese es uno de los aspectos planteados por Cabildo Abierto y que me alegro haya sido tomado por el Poder Ejecutivo, por el Ministerio de Economía. Tengo la sensación de que el gobierno y el sistema político todo de a poco va entendiendo y aceptando las propuestas que hacemos. Discutámoslas.

    —¿Pero el gobierno les dio alguna señal de que puede tomar esas propuestas de revisión del sistema tributario?

    —Cuando le presentamos la propuesta a la ministra, ella nos pidió un plazo para profundizar y hacer los estudios que sean necesarios. O sea que no es que no nos escuchó sino que, simplemente, nos pidió un plazo para analizar este tema tributario.

    —¿Por qué cree que hay que reformular el IRPF?

    —Uruguay debe tener uno de los impuestos al trabajo más alto del mundo. Por cada peso que se lleva un trabajador en el bolsillo hay que pagarle un 80% más al Estado. Esta inequidad se agravó con la reforma tributaria del 2007 con el mal llamado Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, que más que un impuesto a la renta es un impuesto al ingreso y más específicamente al ingreso calificado. En cualquier reformulación de nuestro sistema tributario, que entendemos imperioso aggiornarlo, los recursos que se generen deberían priorizar ante todo disminuir el enorme sesgo que tiene contra el factor trabajo, que a su vez es el principal factor de costo país que tenemos.

    —¿Cómo se relacionan estos planteos con el proyecto de nueva ley forestal que presentó Cabildo Abierto, muy criticado por los socios de la coalición de gobierno?

    —El tema forestal pareciera ser un tema tabú en Uruguay. Acá nadie discute lo que ha significado en estos 30 años el sector forestal y lo que va a seguir significando. Nadie discute el éxito de un país que apostó a un sector donde había 60 o 70.000 hectáreas y hoy hay un millón de hectáreas plantadas. Acá los incentivos no pueden ser permanentes, no existe jurisprudencia ni literatura que diga que los incentivos de un sector exitoso y maduro debe mantenerlos de por vida. Cuando el G7 o el G20 están reconsiderando la base tributaria en el mundo, ¿están rompiendo el Estado de derecho?, ¿están cambiando las reglas de juego?, ¿o están aggiornando las reglas de juego a una nueva realidad? Entonces, que no corran con el cuco de que están cambiando las reglas de juego. Acá se plantea una discusión razonable. Para dar un ejemplo, los únicos dos sectores que no pagan Imeba en área agropecuaria son el cannabis, uno que es nuevito, y el sector forestal. El planteo es: señores, analicemos, mejoremos y adaptemos. Corrijamos las distorsiones que hay. Lo que hizo Cabildo fue animarse a poner un tema arriba de la mesa, quizás a alguno le molesta que lo haga, y creo que es sano y es bueno que se discutan estos temas. Si hacés abstracción de la política, nadie puede discutir que estas cosas de las que estoy hablando hay que aggiornarlas, pero parece que como lo dijo Cabildo, molesta.

    — ¿En Cabildo tienen una mirada menos liberal en lo económico que la que predomina en el Ministerio de Economía y Finanzas?

    —El equipo económico hoy, que es lo que pasa siempre con todos los que administran, está tapando las bombas de todos los días. Nosotros, además de los temas del día, estamos planteando: señores, se nos va el gobierno, miremos también a largo plazo. Creo que esta revisión del sistema tributario que estamos planteando va de la mano con racionalidad económica y tener un sistema tributario más justo. Que alguien me diga a mí que no es justo corregir si tenemos un gasto tributario excesivo. No hay ningún economista serio en el mundo que se pueda negar a esto. Acá estamos pidiendo una revisión integral para generar recursos y corregir todas estas distorsiones que, por tapar agujeros en el pasado, terminamos poniendo malas decisiones económicas y poniendo malos impuestos. Yo no les voy a caer a gobiernos anteriores, pero a mí no me van a convencer de que poner un impuesto al IRPF es solidario y progresista. No, no es justo. Ese impuesto castigó a los que no podían salir y era la única forma que teníamos de cobrar impuestos. ¿Es justo? Aquí lo que se hizo fue poner el impuesto al salario más caro del mundo.

    —En los últimos días se produjo un nuevo aumento de los combustibles. El Poder Ejecutivo atribuye parte de ese incremento a que los socios de la coalición no aceptaron la propuesta inicial de ir por la desmonopolización de los combustibles. ¿Qué opina al respecto?

    —Dudo que esa sea la visión del Poder Ejecutivo, porque sería una mirada reduccionista del tema. Nosotros no dudamos de la necesidad de abrir y poner nuestras empresas a competir. Pero si lo vamos a hacer, hagámoslo bien. Primero habría que transformar nuestras administraciones en verdaderas empresas, porque hoy no lo son, y además quitarles todos sus sobrecostos para que puedan competir en condiciones. Abrir sin hacer las reformas estructurales de Ancap, generaría costos muy grandes, tanto económicos como políticos. Hay aspectos centrales del país que necesitan discusiones con una visión estratégica e integral del país. Sin duda es imprescindible tener precios de los combustibles competitivos, y especialmente atender los combustibles que más impactan en los costos de producción como el gasoil, pero mirar solo este tema sin atender los temas estructurales sería, a nuestro entender, un craso error. Es contradictorio pretender que Ancap compita con el sector privado estando dentro del derecho público, que Ancap sea recaudadora, reguladora, con negocios a pérdida, que sea agente social y que además venda el combustible barato. Si a Ancap le cargamos todo eso, no puede ser competitivo. Este gobierno tiene la oportunidad y responsabilidad de preparar Ancap para que la apertura se haga en condiciones lógicas. No sé si lo que no se hizo en décadas, se podrá hacer en tres años, pero hay que recorrer el camino que ya no tiene retorno. Quienes pagan impuestos, por suerte no lo toleran más.

    —¿Cómo evalúa el funcionamiento de la coalición hasta el momento?

    —Mejor de lo esperado, consolidándose, más allá de las diferencias lógicas y naturales de colectivos diferentes con historias y culturas propias. Si hay algo que suma a la coalición es que haya diferencias; el principal desafío es comprender que nos necesitamos y que la suma de las partes es mayor a cada partido por separado. Que hoy estemos gobernando es la mejor prueba de ello. Es importante que se siga en este camino constructivo donde podamos hablar más de “nosotros”.

    —Hay dirigentes oficialistas que describen a Cabildo Abierto como el integrante díscolo y no confiable de la coalición. ¿Está de acuerdo?

    —El análisis de lo que ha pasado desde que empezó este gobierno me lleva a la conclusión contraria. En lo medular e importante, siempre Cabildo ha respaldado las iniciativas del Poder Ejecutivo, la mayoría de las veces por convicción, y otras por responsabilidad política de mantener la coalición unida. Podemos citar varios ejemplos donde Cabildo Abierto ha tenido una fuerte participación consolidando al gobierno, especialmente en la Ley de Urgente Consideración (LUC), el Presupuesto Nacional, las leyes que promovieron exoneraciones y ayudas especiales en el marco de la pandemia, los jornales solidarios, lo que ha sido el apoyo a los ministros en las interpelaciones. Incluso ahora saliendo fuertemente a apoyar la LUC en contra del referéndum. Pero también es importante entender que no solo con un sí se está apoyando. Muchas veces no estando de acuerdo y con respeto, planteando las diferencias, se aporta también. Decir que no, no es ser desleal ni buscar un perfil, sino defender posiciones diferentes y ayudar a prevenir problemas futuros. Quizás el decir que no en alguna oportunidad es el mayor aporte que se puede hacer a la coalición y el mayor acto de lealtad con el gobierno y con la coalición en su conjunto.

    —¿Cuándo lo ha hecho?

    —Un claro ejemplo de lo anterior fue, junto con el Partido Colorado, no acompañar la desmonopolización de los combustibles, lo que hablábamos antes. Hacerlo, sin previamente hacer las necesarias reformas estructurales que le permitan a Ancap competir nos hubiese puesto hoy frente al referéndum de la LUC en una situación inmanejable. No solo es importante fomentar la competencia, sino también la forma en que lo hacemos. Desde que se votó la LUC a hoy, no se ha podido avanzar en esas reformas estructurales que son urgentes y necesarias.

    Al contrario de lo que se ha intentado instalar por algunos actores políticos, Cabildo Abierto ha sido leal, confiable, constructivo y un pilar fundamental de la coalición, tanto cuando apoyó como cuando le ha tocado discrepar.

    —¿Este gobierno es demasiado presidencialista?

    —La coalición está funcionando bien, es nueva. Acá hay un factor que no es menor. Hay un tema que nos dolió a todos y es la muerte de Jorge Larrañaga, quien era un contrapeso fuerte en el gobierno. Y dada la personalidad del presidente, que por suerte nos ha demostrado la capacidad que tiene, los contrapesos son necesarios. Y Larrañaga hacía un contrapeso importante. Esa personalidad del presidente nos ha permitido tener este manejo de la pandemia, si hubiese sido otro no quiero saber ni cómo terminaba, pero en todos lados necesitamos contrapeso. Manini ejerce también ese papel de contrapeso en este gobierno. Repito, a veces poder decir que no es importante, pero que se tome los no como una visión distinta, no como un palo en la rueda.

    • Recuadro de la entrevista

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    Información Nacional
    2021-08-04T22:07:00