En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Veinte años atrás, desde Corea del Sur surgió una película que desafiaba convenciones y dejaba al público atónito con su historia y sus revelaciones. Recordar a Oldboy, que regresa hoy, jueves 23, a los cines nacionales en celebración de su aniversario, es abrirle la puerta a un grupo de imágenes inolvidables, concebidas y ejecutadas con maestría por su director, Park Chan-wook. Un pulpo vivo que se pierde en una garganta, un martillo que se hunde en una frente y una película de suspenso que se adentra en la retina hasta nuevo aviso.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Oldboy se estrenó en su país en 2003. A Uruguay llegó en abril de 2006 como parte del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay organizado por Cinemateca. En mayo de ese año pasó a tener exhibiciones regulares en Cinemateca 18.
Como parte fundamental de la ola del nuevo cine coreano, la intensidad de su premisa y su espíritu provocador la convirtieron en un hito de la cinematografía internacional de esa época. En 2014, una encuesta realizada por el Archivo de Cine Coreano reveló que ocupaba el segundo lugar entre las mejores películas del país, afirmando su estatus de clásico moderno para ese público.
Visto por cerca de 3,2 millones de espectadores en Corea del Sur en el año de su lanzamiento, fue un éxito local inmediato. En mayo de 2004, fue invitada a competir dentro de la selección oficial del Festival de Cine de Cannes. En esa edición, Quentin Tarantino era presidente del jurado. El director de Pulp Fiction se moría de ganas de premiar la película, pero no logró los votos suficientes y la Palma de Oro fue para Fahrenheit 9/11, documental de Michael Moore. De todas formas, Tarantino y los suyos le entregaron el Gran Premio del Jurado, la segunda mayor distinción del festival. El reconocimiento fue clave para la carrera de Park Chan-wook, pero también para otros directores coreanos que se vieron beneficiados por la atención sobre el cine de ese país.
Fue también en Cannes donde Park Chan-wook, ante la curiosidad de la prensa occidental, anunció la intención detrás de su arte. “La jugada maestra de mis películas es que se lanzan sin miedo más allá de los límites del cine comercial”, dijo. Hijo de la generación de cinéfilos fanáticos del video, como su colega y amigo Bong Joon-ho, director de Parásitos, Park Chan-wook no se ató a las tradiciones y en su cine aparece una resistencia juguetona ante los excesos de Hollywood o las constricciones del cine europeo.
Influenciado por cineastas como Alfred Hitchcock y Brian De Palma, el cineasta utilizó una amplia variedad de técnicas cinematográficas, como la cámara lenta, los planos secuencia y los efectos especiales, para crear imágenes en torno a un sentimiento que motiva a la película: la venganza.
En Oldboy, Min-Sik Choi es Oh Dae-su, un trabajador de oficina promedio que es secuestrado una noche y encerrado dentro de un departamento durante 15 años. En ningún momento conoce la razón de su encarcelamiento. Durante su encierro, se le informa que su esposa fue asesinada y que su hija está desaparecida. Gracias a una combinación de fuerza de voluntad, adaptación y locura, Oh Dae-su encuentra en la venganza un nuevo propósito para su vida y para mantener, en parte, lo que queda de su cordura. El protagonista es, eventualmente, liberado, y el relato se convierte en una búsqueda de pistas para resolver el misterio de su cautiverio. Con la ayuda de Mi-do, una joven que conoce durante su odisea, empieza una carrera contra el tiempo para descifrar el enigma.
Esta es una experiencia cinematográfica intensa y desafiante. Park Chan-wook usa elementos visuales y narrativos para que el público se sumerja en la psique de los personajes, a medida que diferentes secretos y sorpresas de la trama se van revelando. Es un espectáculo de destrucción en el que se subraya la intención del director de perturbar la aparente estabilidad de la vida cotidiana.
Comienza con una escena impactante: una mano sostiene una corbata tensa. La imagen se aleja y se inclina hacia arriba y muestra la silueta contra el sol y un cielo azul de Oh Dae-su. La escena se corta abruptamente con un flashback en el que vemos al personaje arrestado por estar borracho en la vía pública. Oldboy es también una película que puede enmarcarse en el cine negro, y los elementos de este género se hacen evidentes desde el comienzo. Se ven las calles mojadas de la ciudad y se siente una angustiante perspectiva en altura que crea una atmósfera oscura y amenazante. La narrativa de la película también es compleja y clásicamente del noir, con historias enmarcadas y flashbacks.
Dae-su, en un inicio lejos de ser un héroe, se transforma física y emocionalmente durante esos 15 años de encierro, que para el espectador suceden en un santiamén. Su metamorfosis incluye, durante su aislamiento, ejercicios físicos brutales y una actitud emocional distante hacia todo su entorno. Desde la celda que simula una habitación de motel hasta su expresión vacía que carga después de años de aislamiento, el protagonista encarna un arquetipo del héroe del cine negro endurecido. Sin embargo, se va alejando de él poco a poco, a medida que la violencia a su alrededor se incrementa.
Esa violencia gráfica es otro de los elementos mejor trabajados en la película. Se destaca en escenas como una en la que el protagonista enfrenta a una muchedumbre armado solo con un martillo, en una toma filmada sin interrupciones que marcó para siempre las coreografías en el cine y la televisión de acción.
Desde la iluminación de tonos bajos hasta la utilización de planos largos y tomas sostenidas, la película crea un tono general de fatalismo y alienación. La historia, junto con estos elementos estilísticos, se adentra en el dolor que tiene descubrir ciertos misterios del pasado y revela cómo las acciones más pequeñas pueden tener consecuencias trascendentales. La unión de trama y estilo delante de cámaras que Park Chan-wook logra se expandirá más allá de su obra y abrirá el camino para una nueva ola de cine surcoreano que continúa hasta el día de hoy.
Su reestreno en salas de cine en Uruguay, donde llega en una nueva versión remasterizada en celebración de su 20º aniversario, permite el reencuentro con un suspenso innovador, una obra de impacto y una de las películas que, con su violencia y tensión, marcó la primera década del siglo XXI.