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    martes 18 de junio de 2024

    Uruguay aspira a tener una nueva fuerza militar capaz de desplegarse al instante donde pida la ONU

    El Poder Ejecutivo trabaja para que esté lista en 2024

    Hace un año, la ciudad de Seúl recibió a todos los países que participan en las operaciones de paz de Naciones Unidas (ONU) para evaluar el trabajo de 2021 y escuchar los compromisos y prioridades de cada nación para los próximos años.

    En esa conferencia internacional participó Uruguay, que oficialmente transmitió a la ONU su interés en tener más militares involucrados en otras misiones, además del Congo, India y Pakistán y Siria e Israel. La intención fue repetida nuevamente semanas atrás, cuando el ministro de Defensa Nacional, Javier García, recibió en Montevideo al máximo responsable de las operaciones de paz de la ONU, Jean-Pierre Lacroix.

    Uruguay le aseguró a la ONU que para 2024 prevé tener a disposición una unidad militar de vanguardia, con equipamiento nuevo y entrenamiento internacional, capaz de desplegarse de inmediato en países en conflicto donde sea necesaria la protección de población civil y de infraestructura crítica o evitar que se agudicen los enfrentamientos armados entre distintos bandos.

    “Nosotros queremos tener esta capacidad a disposición. Una vez que esté pronta, Naciones Unidas planteará en qué misión Uruguay puede utilizarla y se evaluará si es conveniente. En última instancia, el lugar donde se use esta fuerza será una decisión política del gobierno y del Parlamento uruguayo”, dijo García a Búsqueda.

    Esta “capacidad” es la Quick Reaction Force o Fuerza de Rápida Respuesta (conocida como QRF por su acrónimo en inglés), una unidad militar capaz de ingresar a un país y responder de inmediato a situaciones en desarrollo, típicamente para ayudar a unidades aliadas que necesitan dicha asistencia. La QRF del Ejército uruguayo se espera que esté integrada por 210 efectivos prontos para actuar desde 2024.

    La QRF ya es usada por otros países que tienen cascos azules, aunque en Sudamérica únicamente Brasil y Perú han dado sus primeros pasos desde el año pasado con este tipo de fuerza. Se trata de una compañía muy demandada por la ONU para profundizar en la regularidad y la movilidad de sus misiones en escenarios más complejos. Fueron ideadas por Naciones Unidas ante el aumento de la inestabilidad en el entorno operativo en donde actúan sus equipos de paz.

    “El objetivo del mantenimiento de la paz no es ganar una guerra, es proteger a los civiles y contribuir a las condiciones para que se puedan adelantar los esfuerzos políticos para conseguir soluciones políticas. Pero ahora tenemos lo que llamamos un mantenimiento de la paz robusto. En nuestra protección de civiles hay amenazas de grupos armados que atacan a la población, por lo que tenemos que ser robustos. El mantenimiento de la paz tiene que ser robusto cuando hay este tipo de amenaza y a veces las tropas tienen que ser proactivas para impedir amenazas contra la población”, afirmó Lacroix, entrevistado por Búsqueda en setiembre.

    La QRF, además, se pensó para anticiparse a las amenazas que hay en los lugares en conflicto y cubrir mayores áreas geográficas, según una presentación elaborada por la ONU para un seminario online realizado en 2020. Allí se enumeraron las características esenciales de la Fuerza de Rápida Respuesta: alto nivel de preparación para concretar acciones con poco período de antelación; más capacidad de comando y control en las áreas de inteligencia y ejecución; despliegue veloz por tierra y aire; interoperabilidad con otras fuerzas de la ONU (incluyendo policías y civiles) y con las fuerzas de seguridad y defensa de los gobiernos locales; mayor capacidad de autonomía logística y carácter expedicionario; y modernidad y confiabilidad del equipamiento militar.

    Justamente, el área del equipamiento es una en la que Uruguay está trabajando para su QRF, ya que las Fuerzas Armadas disponen de poco presupuesto para inversiones y son necesarias nuevas armas y también medios como helicópteros. Parte de ese costo Uruguay estudia resolverlo vía el GPOI, un programa de asistencia en seguridad financiado por el gobierno de Estados Unidos que busca mejorar la capacidad de fuerzas internacionales para llevar a cabo operaciones de paz de las Naciones Unidas. En los últimos 10 años, por ejemplo, Estados Unidos donó más de US$ 27 millones para apoyar los despliegues de mantenimiento de la paz del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional, incluyendo equipos de construcción de ingeniería, lanchas patrulleras, sistemas de comunicación y seguridad, vehículos, herramientas, simuladores y cursos de formación.

    Una vez equipada y entrenada la QRF de Uruguay, la ONU necesita certificarla y luego dialogar con el gobierno sobre un nuevo destino. Durante su visita al país Lacroix aseguró que más allá del Congo —donde están prácticamente todos los recursos militares que trabajan en Naciones Unidas— aún no se puede adelantar en qué misión puede participar Uruguay en el futuro con una Fuerza de Respuesta Rápida. Una de las opciones es la operación en la República Centroafricana, oficialmente denominada Minusca, que existe desde 2014 y Uruguay desechó integrar en 2017 por entender que la participación obligaba a una acción de ataque y no tanto de mantenimiento de paz. Otra de las opciones es Malí (Minusma), donde Naciones Unidas opera desde 2013 para evitar el avance de rebeldes islamistas ligados a Al Qaeda.

    Información Nacional
    2022-10-06T01:04:00