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    Uruguay comienza el año con señales de acercamiento a Israel

    El embajador Yoed Magen sostuvo que su gobierno valora el “cambio significativo” que instrumentó Lacalle Pou; Bustillo viajará en febrero a ese país y firmará diversos acuerdos de cooperación

    Era la segunda noche de la operación Guardián de las Murallas, un despliegue militar israelí en respuesta a los ataques con misiles enviados desde la Franja de Gaza. El número de víctimas, muchos civiles, aumentaba en los dos lados de la frontera y el impacto del contraataque comenzaba a despertar voces críticas de parte de la comunidad internacional. El presidente Luis Lacalle Pou llamó ese día de mayo del 2021 al embajador de Israel en Montevideo, Yoed Magen, para “conocer de primera mano” lo que estaba sucediendo.

    El diplomático destacó el gesto presidencial durante una conversación con Búsqueda en la que expresó la satisfacción de su gobierno con algunos cambios impulsados por Lacalle Pou en la política exterior uruguaya respecto al conflicto en Medio Oriente. Aun cuando ese viraje sea visto desde la distancia por parte del servicio exterior local.

    Si en los dos primeros años de la administración actual Uruguay dio señales favorables a Israel, el 2022 comenzará con otro movimiento diplomático en un sentido similar. El canciller Francisco Bustillo llevará adelante una misión oficial a ese país, entre el 27 de febrero y el 1º de marzo, en la que firmará acuerdos de cooperación y mantendrá reuniones para discutir cómo profundizar el comercio, informó Magen.

    El cambio después del “error”

    Con el cierre del año y después de no presentarse a la reelección por un período más, Uruguay culminó su participación en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU). Desde la Cancillería dijeron a Búsqueda que la decisión de no intentar la renovación en el consejo se debió a que había otros países de la región interesados en ocupar ese espacio y que Uruguay cree en las bondades de la “rotación” en esos ámbitos.

    Ante la consulta acerca de si la decisión respondió, al menos en parte, a que Uruguay enfrentó críticas de la comunidad judía local y provocó malestar en el gobierno de Israel por sus votaciones en ese consejo y en otros ámbitos de la ONU, en la Cancillería negaron que esa fuera la motivación.

    Las posiciones de Uruguay en la ONU respecto del conflicto, muchas de las cuales se mantenían estables desde antes de que el Frente Amplio asumiera el gobierno en 2005, provocaron gran controversia en 2020. Es que en la comunidad judía esperaban que el cambio de administración y la llegada de Lacalle Pou a la presidencia ambientaran una mayor afinidad en el terreno internacional.

    Esas expectativas comenzaron a cumplirse recién a mediados del 2020, después de una pequeña crisis desatada por una votación. En la sede de la ONU en Ginebra, Suiza, Uruguay apoyó una resolución sobre la mala “situación de la mujer palestina” como consecuencia del conflicto con Israel. Expresaba una “grave preocupación por las continuas violaciones sistemáticas de los derechos humanos del pueblo palestino por parte de Israel, la potencia ocupante, y sus efectos en las mujeres y las niñas”. La resolución tuvo 43 votos a favor, tres en contra y ocho abstenciones.

    Para desactivar las críticas de la colectividad judía en Uruguay y de legisladores oficialistas, el gobierno cesó al director general para Asuntos Políticos, Pablo Sader. Poco después, el ministro Bustillo explicó al Parlamento, ante un pedido de informes del diputado Pablo Caggiani (Movimiento de Participación Popular), que el voto afirmativo a esa resolución “se produjo por un error involuntario de un funcionario de una larga y distinguida trayectoria en el servicio exterior”. La confianza en Sader por parte de las autoridades de la Cancillería se mantuvo, al punto que semanas atrás fue propuesto como nuevo embajador ante la Unión Europea, un cargo de relevancia en la diplomacia local.

    Lacalle Pou decidió asegurarse de que ningún “error involuntario” volviera a ocurrir. A partir de ese momento, todas las votaciones sensibles vinculadas a temas de política exterior, en particular aquellas sobre el conflicto Israel-Palestina, debían contar con su aval.

    A fines del 2020, Uruguay empezó a cambiar sus votaciones en la ONU. El país se abstuvo de apoyar tres resoluciones que cuestionan la actividad de Israel en “territorios ocupados” y a las que había respaldado, año a año, desde antes de que el Frente Amplio asumiera el gobierno (Búsqueda Nº 2.099).

    Los cambios de posición continuaron al año siguiente en las diversas instancias donde se trataron resoluciones sobre el conflicto. En las últimas 16 votaciones desarrolladas en 2021, Uruguay pasó de voto afirmativo a abstención en 12 ocasiones, según fuentes de la Cancillería.

    La nueva posición sobre el conflicto tiene la huella del presidente y no es un cambio impulsado desde el servicio exterior, coincidieron varios informantes.

    Cuando Búsqueda consultó al ministerio acerca de las votaciones, algunas de las cuales ocurrieron en diciembre, desde el área de comunicación remitieron a una declaración divulgada en marzo del 2021. En aquel momento Uruguay había cambiado de posición ante varias resoluciones adoptadas en el Consejo de Derechos Humanos.

    “La Cancillería recuerda que las posiciones de nuestro país en los temas vinculados con los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados se fundamentan en los principios rectores de la política exterior de nuestro país, en particular, en el respeto estricto del derecho internacional y el firme compromiso con la protección de los derechos humanos”, dice el comunicado a modo de introducción. Y agrega: “Para Uruguay, la aplicación y el respeto de las normas del derecho internacional no solo constituyen un principio histórico de su política exterior, sino que representan una garantía para la convivencia pacífica y el mantenimiento de relaciones internacionales armónicas entre los Estados”.

    El texto fundamenta por qué en las votaciones de marzo Uruguay acompañó varias resoluciones críticas sobre Israel y se abstuvo en otras.

    “Es del caso recordar que la Cancillería ha realizado un exhaustivo análisis del conjunto de las resoluciones presentadas en los diversos organismos de las Naciones Unidas sobre estas cuestiones, habiendo decidido el actual gobierno el cambio de posición respecto a un número importante de ellas, en favor de un trato no discriminatorio y más equilibrado, así como evitar la proliferación de este tipo de proyectos a escala internacional”, explica.

    Aun con la nueva tendencia consolidada, uno de los votos de Uruguay el último diciembre hizo ruido en la comunidad judía uruguaya. La delegación uruguaya apoyó una resolución sobre Jersualén que refiere a un lugar sagrado para judíos y musulmanes solo por el nombre que le asignan los últimos: al-Haram al-Sharif. No aparece el término Templo del Monte, utilizado por los judíos.

    “Las Naciones Unidas nos tienen curados de espanto hace rato”, escribió en el Semanario Hebreo la periodista Ana Jerozolimski, una referente de la comunidad judía en Uruguay después de que se conociera la votación. “Aprueban resoluciones mentirosas, tienen una evidente obsesión antisraelí, y permiten a menudo que fuerzas oscuras y regímenes dictatoriales determinen el curso de los acontecimientos”. Y agregó: “Pero que Uruguay apoye resoluciones que son una absoluta distorsión de la historia nos duele en especial. Y sinceramente, nos resulta incomprensible”.

    La resolución fue apoyada en la Asamblea General de la ONU por 129 países, entre ellos Uruguay, mientras que 11 votaron en contra y hubo 31 abstenciones. Los votos a favor de esa resolución fueron menos que cuando se discutió el año anterior. Uno de los que pasó del respaldo a la abstención, por ejemplo, fue el Reino Unido, porque no compartía que el texto tuviera esa redacción “desbalanceada”, informó The Jerusalem Post.

    “Cambio significativo”

    El gobierno de Israel da mucha importancia a las posiciones que adoptan los países “amigos” en los foros internacionales. “Nosotros tratamos de hacer entender” que las votaciones en un órgano de la ONU “no son decisiones abstractas”, sino una cuestión “bilateral”, es una posición “contra nosotros”, dijo a Búsqueda el embajador Magen.

    El diplomático sostuvo que hay un sesgo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, lo que se refleja en que alrededor del 70% de unas 95 condenas que emitió estuvieron vinculadas a Israel.

    Varios países de Medio Oriente tienen mecanismos aceitados para “conseguir que se aprueben” esas resoluciones, dijo. “Lo importante”, añadió, es que los “gobiernos amigos” no “caigan en una manipulación” en ese tema.

    Israel sabe que en la ONU no cuenta con los votos suficientes para bloquear resoluciones que, en opinión de su gobierno, falsean la realidad de lo que sucede en el conflicto. Su país apuesta a conseguir una “mayoría moral”, explicó Magen. Y en ese grupo deberían estar los países democráticos como Uruguay, añadió.

    Más allá de que el viraje no fue completo, el embajador de Israel dijo que lo de Uruguay fue un “cambio significativo” que su país reconoce y valora.

    “Prioridad estratégica”

    Magen insistió durante su diálogo con Búsqueda en la importancia de que las personas, y en particular las autoridades uruguayas, conozcan “de primera mano” lo que sucede en Israel. Consideró que la cobertura informativa no es fiel a lo que pasa en el terreno.

    El viaje que realizará el canciller Bustillo en febrero, quien visitará ese país por primera vez, le permitirá, según el embajador, tener mejor información. “Es importante que se conozca Israel, la realidad que vivimos, los desafíos que tenemos”, explicó.

    Además de temas políticos, la agenda bilateral incluye conversaciones sobre comercio. Durante esa misión oficial está previsto que se firmen diversos acuerdos de cooperación, como por ejemplo en temas de manejo de aguas e innovación.

    Magen informó que está organizando una reunión de empresarios de su país, probablemente en Punta del Este, para este año, un evento para “buscar mercados” en el área tecnológica en todo el Mercosur, no solo en Uruguay. El diplomático señaló que ese es un sector de “prioridad estratégica” para Israel y que hay margen para aumentar el intercambio.

    El embajador dijo también que Israel quiere profundizar el acuerdo de libre comercio que firmó en 2010 con el Mercosur, el cual “hasta ahora no ha dado los resultados esperados”. Magen afirmó que están “trabajando con los cuatro países” y que el tema estará en la agenda de Bustillo, aunque advirtió que el proceso puede demorar.

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