Uruguay debe formar docentes para “educar las emociones” desde la niñez porque previene la deserción y conductas de riesgo social

entrevista de Juan Pablo Mosteiro 

En segundo año de escuela una maestra la ubicó frente a sus compañeros de clase y, mientras le revolvía el pelo, dijo en tono docente: “Carmen es muy buena, pero la cabeza no le da”. Pudo haber terminado creyendo eso, que no valía. No lo hizo. “Voy a la cantera (de basura) y encuentro comida, y sé muy bien cuánto vale el kilo de plástico, las botellas de vidrio, el hierro…”, pensaba la entonces alumna Carmen Albana Sanz, y entonces se convencía de que no era tonta.

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