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    martes 18 de junio de 2024

    Uruguay jugará la UEFA Nations League a partir de 2026

    La Copa Intercontinental está intensamente asociada a la gloria del fútbol uruguayo. Creada en 1960, la competición entre el campeón de América y el campeón de Europa consagró tres veces a Nacional, tres veces a Peñarol y dejó festejos inmortalizados en videos, canciones, relatos y banderas. Era la gran final mundial del fútbol de clubes, organizada por las asociaciones sudamericana (Conmebol) y europea (UEFA) con la autorización de la FIFA. Pero en 2005 la FIFA impuso su propio evento, el Mundial de Clubes, para abrir la cancha a equipos de Asia, África, América del Norte, Centroamérica y Oceanía, seducida por el negocio de un minitorneo global.

    La Copa Intercontinental, sin embargo, aún permanece en la memoria colectiva y refleja el poder que puede alcanzar la alianza entre los dos continentes más importantes del fútbol. Una sociedad que nació en los propios orígenes del deporte y que desde 2020 resurgió a partir de la amistad entre el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, y el de la UEFA, el esloveno Aleksander Ceferin.

    Ese año ambas federaciones firmaron un memorándum de entendimiento para colaborar en temas de educación, entrenamiento, desarrollo técnico, arbitraje, marketing, asuntos legales y responsabilidad social. La verdadera base del acuerdo es la organización conjunta de competiciones masculinas, femeninas y juveniles. En 2021 el memorándum se amplió hasta 2028 con una premisa: “La firme intención de realizar una serie de eventos futbolísticos”.

    El primero de estos eventos fue la Finalissima, partido que enfrenta a la selección campeona de la Copa América con la ganadora de la Eurocopa. El logo de este torneo incluye cintas que representan “los fuertes vínculos entre la Conmebol y la UEFA” y su compromiso con el desarrollo del fútbol más allá de sus zonas geográficas. “Existe una larga tradición de cooperación entre la UEFA y la Conmebol y es un gran orgullo que relancemos una competición de selecciones nacionales tan prestigiosa para deleite de los amantes del fútbol de todo el mundo”, afirmó Ceferin.

    La Finalissima se disputó en junio de 2022 en Londres y fue triunfo de Argentina sobre Francia. Fue la nueva versión de la Copa Artemio Franchi, que existió en 1985 y 1993. Volverá a jugarse en 2025, luego de que se determinen en 2024 los próximos campeones de la Copa América y la Eurocopa.

    El segundo paso fue una nueva Copa Intercontinental, aunque solo para clubes Sub-20. Se inauguró en agosto de 2022 con Uruguay a la cabeza: el Estadio Centenario acogió la final en la que el Benfica de Portugal venció 1-0 a Peñarol, ambos triunfadores previamente de la Liga Juvenil de la UEFA y la Copa Libertadores Sub-20. Este partido se realizará anualmente y en 2023 tuvo como triunfador a Boca Juniors de Argentina sobre el AZ Alkmaar de los Países Bajos.

    Tanto la Finalissima como la Intercontinental Sub-20 buscan allanar el camino para el desafío mayor que la Conmebol y la UEFA idearon en 2020: que las selecciones sudamericanas se sumen a la Nations League de Europa para rivalizar en un campeonato que, en términos de calidad, estaría en el mismo escalón que la Copa Mundial. En los hechos, Uruguay podría enfrentarse todos los años a Argentina, Brasil, Francia, Inglaterra, Italia, Alemania, Portugal o España, entre otros.

    En 2021 el vicepresidente de la UEFA, el polaco Zbigniew Boniek, dijo al medio Meczyki de su país que a partir del 2024 los sudamericanos iban a incorporarse a la Nations League. Fuentes de la Conmebol señalaron a Búsqueda que para ese plazo no hubo acuerdo y que ambas federaciones fijaron empezar la iniciativa entre 2026 y 2030. El mes pasado el tema fue conversado en el ámbito de la Conmebol por las federaciones nacionales de cada país sudamericano y uno de los ejes de discusión fue en cuáles de las cuatro categorías de la Nations League ingresarán las 10 selecciones sudamericanas: entre otras cosas qué fechas del ranking FIFA se tomarán en cuenta para decidirlo.

    La Nations League fue creada por la UEFA en 2018 para otorgar a sus seleccionados una competencia oficial y de mayor nivel en las ventanas para partidos de selecciones establecidas en el calendario futbolístico, denominadas fechas FIFA: marzo, junio, setiembre, octubre y noviembre. Al menos dos de esas ventanas suelen ser amistosos.

    El torneo lo integran las 55 selecciones afiliadas a la UEFA, con una fase regular dividida en cuatro ligas (A, B, C y D), donde cada equipo queda ubicado según su desempeño en la temporada anterior. Los ganadores de los cuatro grupos de la liga A obtienen el pase para la fase final, que determina el campeón. Por su parte, los ganadores de los grupos de las ligas B, C y D ascienden de categoría con un sistema de descenso que varía según la liga. La cuarta edición está pactada entre setiembre de 2024 y junio de 2025.

    Una de las razones para que Sudamérica no haya ingresado a la Nations League en 2024 es que la Conmebol todavía no logró definir con la UEFA cuáles serán los amistosos para la fecha FIFA de marzo del año que viene. El periodista deportivo Rodrigo Romano anunció meses atrás que ambas asociaciones firmaron un convenio para desarrollar amistosos de manera conjunta.

    Este convenio es el último preámbulo para la Nations League mixta. Pretende aumentar la exigencia de los amistosos y alivianar la logística en su organización. En 2022 Domínguez indicó que “organizar amistosos entre selecciones tiene sus dificultades”. El problema radica en que todas las federaciones miembro de la FIFA son libres de organizar estos encuentros amistosos de forma independiente y en la mayoría de las ocasiones —como ocurre por lo general con la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF)— las federaciones nacionales contratan los servicios de particulares: agentes privados oficiales autorizados por la FIFA que hacen de intermediarios entre asociaciones. La empresa argentina World Eleven, por ejemplo, es una de las que ha actuado para la selección uruguaya.

    La experiencia y la capacidad de estos intermediarios varía y no siempre van de la mano los intereses deportivos con los económicos. Además, traslados largos, gastos imprevistos, negociaciones de último momento por los derechos de televisación, precios de las entradas y alquiler de estadios suelen ajetrear hasta último momento la organización del amistoso.

    Deportes
    2023-12-13T20:32:00