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    martes 11 de junio de 2024

    Uruguay tiene que seguir produciendo carne en campo natural, con más ganado de feedlot va “para atrás”

    “Lo grandioso de la producción de carne en Uruguay es que produce un alimento usando un ecosistema natural, que es el campo natural”, es decir que “convive con una biodiversidad, de especies vegetales, de fauna y de microorganismos e insectos”, dijo Agro de Búsqueda, el profesor asociado de Agronomía de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos), Valentín Picasso.

    Advirtió que por el contrario, “cuando en vez de hacer eso” se hace “un sistema basado en alta concentración de insumos, produciendo granos y dándoselo (a los vacunos) en un feedlot”, se “pierden todos esos beneficios que tiene el producir a campo natural”.

    Ahí es cuando “se empieza a producir como países del primer mundo, que son muy contaminantes en su sistema de producción de carne”, sostuvo.

    Consultado sobre la estrategia de Uruguay en cuanto a posicionarse en el mundo con una diferenciación en su ganadería, libre de deforestación y escaso impacto ambiental, Picasso señaló que “si Uruguay quiere posicionarse como un país exportador de carne natural, con bajo impacto ambiental y favoreciendo la biodiversidad, tiene que seguir trabajando en base al campo natural”.

    “Hay muchos proyectos, información y desarrollo tecnológico de varias instituciones que muestran que producir en campo natural no solo tiene menor impacto ambiental, sino que se puede aumentar mucho la producción de carne, manejando bien el pasto, el pastoreo, la altura del forraje” y otros factores, comentó.

    Y afirmó que “si cada vez hay más ganado de feedlot”, entonces “estamos yendo para atrás”.

    La participación de vacunos terminados en corrales de engorde intensivo en el total de la faena local pasó de 8,4% en 2013 a 16% en 2022, por lo que en 10 años se duplicó, al pasar de 163.319 cabezas a 373.161 reses, según datos del anuario estadístico del Instituto Nacional de Carnes (Inac).

    “A nivel mundial la carne que se valoriza es la producida a pasto, no es la de corral, (y) se puede ver en los supermercados de algunos países, donde la carne más cara es la que tiene el sello grass fed (a pasto) y lo que los consumidores piden cada vez más es productos de menor impacto ambiental”, enfatizó.

    Planteó que “incluso en el futuro claramente se van a consumir más proteínas vegetales que animales, y las proteínas animales que se tienen que consumir son las producidas a pasto”.

    “Aun cuando la gente dejara de consumir carne, en un futuro lejano, el ganado es muy importante para mantener el ecosistema de campo natural, porque no se puede tener ese ecosistema de pastizal si no hay pastoreo”, argumentó.

    El profesor universitario dijo que “todos los sistemas de producción de cualquier producto agropecuario, sea carne, sea leche, sea madera, están hechos con diferentes propuestas tecnológicas, y el impacto ambiental de cada sistema de producción depende de qué tipo de tecnología se use. Entonces, en los sistemas de producción de carne se puede producir carne basada en campo natural, con pastoreo de pasturas naturales, con pasturas sembradas, se puede hacer en base a producir grano y alimentar el ganado con ese grano en un feedlot”.

    Esos sistemas “tienen diferentes impactos ambientales porque, por ejemplo, la cantidad de combustible que se necesita para obtener 1 kilo de carne en un sistema de campo natural es cero”; mientras que “en un sistema de feedlot requiere que plantes el maíz o el sorgo, que lo coseches, que lo transportes”, y eso significa “un montón de combustible”. Además, “en un sistema de campo natural no se usan fertilizantes y en un sistema que produce agricultura se utiliza mucho fertilizante, muchos pesticidas, muchos agroquímicos”, diferenció.

    Se basó además en las posibilidades de medir las diferentes variables que hacen al impacto ambiental, cuánto combustible fósil se usó, cuántos pesticidas se usaron, cuánto nitrógeno, fósforo o nutrientes ese sistema usó, y cuánto puede estar exportando a las aguas por contaminación o cuánto es el balance de carbono. “Los sistemas basados en campo natural tienen un muy bajo impacto ambiental”, comparó el agrónomo uruguayo.

    Resiliencia, estabilidad y diversidad.

    Picasso, quien además es profesor adjunto en la Universidad de la República de Uruguay (Udelar) y tiene un doctorado en Agricultura Sostenible de la Universidad Estatal de Iowa, realizó una presentación titulada Promoviendo resiliencia mediante sistemas diversos, perennes y circulares, en el marco del XII Congreso Internacional de Sistemas Silvopastoriles.

    Ese evento se realizó entre el miércoles 18 y el viernes 20, en el edificio Mercosur, con la presencia de unos 250 participantes de varios países.

    “Me gusta arrancar siempre con esta foto de un campo natural de Treinta y Tres, que es donde aprendí que es muy importante la diversidad”, dijo.

    Explicó que “cuando se habla de agrosistemas hay dos cosas que tenemos que identificar, las propiedades que podemos llamar funcionales: los objetivos, las funciones y los resultados de esos agrosistemas”. Y “una de esas propiedades funcionales es la productividad, si se busca “tener sistemas, ya sea de producción de carne, de leche o de madera, que sean productivos, y la productividad se mide en kilos por hectárea”, señaló.

    En su presentación Picasso mostró una gráfica con dos sistemas, uno con una línea verde de mayor productividad y otro en rojo de menor productividad, ya sea por las prácticas de manejo que utiliza, por los insumos, por la tecnología, entre otros factores.

    Hay otras propiedades, como “la estabilidad, que tiene que ver con cuánto varía esa producción a lo largo del tiempo”, indicó. Y en la gráfica se observó que el sistema en rojo “tiene fluctuaciones”, ya que “baja, sube y baja” nuevamente, al no ser “muy estable”; en cambio el sistema en verde “se mantiene más estable en el tiempo”.

    “La estabilidad es una propiedad funcional de los agrosistemas que es importante, sobre todo frente a la variabilidad del clima y también a la fluctuación de los mercados y los precios”, destacó.

    Agregó que hay una tercera “propiedad importante que es la resiliencia, que tiene que ver con cómo responde nuestro sistema a una crisis”, a una sequía, a una inundación, a una caída de precios o una suba de precios”.

    El sistema en rojo “tiene una caída mayor y le cuesta mucho más tiempo recuperarse” que el otro sistema, que “cae menos y se recupera más rápido”, dijo. Sobre el concepto de resiliencia se refirió a cómo respondemos a una crisis, cuánto cae y cuán rápido se recupera un sistema.

    “Hay propiedades que son más estructurales”, que se vinculan a “cómo está organizado ese agroecosistema”. La primera es la “diversidad”, “cuánto es el número y la heterogeneidad, o el número y la distribución de especies que hay en ese agroecosistema. Por ejemplo, en un pastizal natural hay muchas especies vegetales, pero además hay un montón de especies animales y microorganismos”, afirmó.

    A modo de ejemplo, el profesor de la Udelar lo comparó con un “monocultivo de soja, que tiene una sola especie principal de vegetal”.

    “Hay montones de estudios científicos que demuestran que a mayor diversidad los ecosistemas en general son más productivos, controlan mejor las plagas, enfermedades y malezas”, sostuvo. Además, consideró que “tienen mayor resiliencia a esa crisis climática”, por lo que “la diversidad es una característica estructural importante”.

    Una segunda característica “estructural es la perennidad, que es cuánto de cobertura continua del suelo tenemos en ese agrosistema”, según Picasso. Dijo que “un sistema que tiene un cultivo anual cubre el suelo por poco tiempo, un sistema que tiene una pastura perenne o bosque es un sistema que cubre el suelo durante todo el año, pero además tiene las raíces activamente absorbiendo nutrientes todo el año”.

    “Los sistemas perennes tienen un montón de ventajas ecológicas, como una menor erosión del suelo, porque tiene cobertura, mayor calidad del agua, ya que al tener menor erosión los residuos quedan ahí en el en el sistema y no se lavan en las aguas”, valoró.

    Consideró que además tienen “mayor materia orgánica”, porque aparece “muy alto carbono continuamente, mayor retención de nutrientes, mayor hábitat para polinizadores, también para aves y otros elementos de la diversidad animal y mayor estabilidad”.

    Un tercer componente de los agrosistemas es “la circularidad del sistema”, es decir “que tenga ciclos cerrados de nutrientes, que tenga leguminosas que tienen la capacidad de fijar el nitrógeno en el aire y al suelo, entonces tiene fertilización natural o ganado integrado” a los sistemas, algo que tiene “un montón de ventajas en el reciclaje de los nutrientes”, afirmó.

    Enfatizó que “los sistemas que son más diversos, más perennes y más circulares van a ser más productivos, más resilientes y más estables”.

    Agro
    2023-10-25T15:58:00