—Justo hoy 30, al cierre y despedida de la temporada nos hacen esto. ¿Y fumigación de qué? Los regadores están prendidos a todo trapo y así no hay pesticida que rinda. Además hay gente trabajando en el campo. ¿No tienen miedo de que se envenenen o el pesticida solo ataca a los socios?
—Es lo que nos indicaron que teníamos que informar —se excusan los guardias.
—Esto es una burla a los socios y una alcaldada.
Acto seguido, un señor mayor se acerca al automóvil y le informa al ocupante: “mire que en tal dirección se está votando”.
Y para allá sale raudo el automovilista. Votaron 241 asociados. Una cifra récord dado el contexto. Según señala el último ex presidente del Cantegril (ver “Cartas al Director”), hubo hasta una rara cuadrilla municipal que transitoriamente entorpeció la llegada al lugar de votación.
Si tales elecciones son válidas o no, es uno de los temas que han tensionado el ambiente en el Cantegril Country Club, en una discusión de alta temperatura pero que cae en su nivel.
Seguramente —y lamentablemente, según muchos— esto puede tener derivaciones no deseadas: la intervención del Estado y, si es así, “el adiós al club”.
Por un lado hay quienes dicen que ese es precisamente el objetivo del presidente del CCC, el arquitecto Daniel Weiss, quien ha hecho gala de sus contactos al más alto nivel oficial. Pero, por otro lado, es un hecho que los opositores recurren a su vez a sus amigos “del poder”.
También la Comisión Electoral —integrada por opositores— ha recurrido al Ministerio de Educación y Cultura en busca de garantías y para que valide el acto eleccionario del día 30. “No tenemos otra alternativa que pedir a las autoridades, pues la mayoría que hoy gobierna el club no lo quiere aceptar”, dicen sus miembros. “Hasta han recurrido a la Policía para impedir que la Comisión Electoral cumpla con su tarea, encomendada por una asamblea legal, legítima y soberana”, sostienen.
“Lo alarmante —agregan— es que la Policía ha actuado a la orden de una de las partes, el arquitecto Weiss, contra otros directivos tan legítimos como él, pero en un asunto interno, de interpretación de estatutos, frente a lo cual la Policía ha intervenido y de hecho ha resuelto quién es el que interpreta bien los estatutos”. Pero, por supuesto, hay dos versiones y el propio Weiss da la suya (ver sus declaraciones en esta página).
Busqueda llamó a la Jefatura de Policía de Maldonado en donde se dijo que, en realidad, la intervención policial fue para llamar a la calma y para que se retiraran dos personas que estaban repartiendo listas, lo que estaría en contra de los estatutos. Esas dos personas, ambos mayores de 70 años, eran miembros de la Comisión Electoral que, de acuerdo con el calendario electoral, concurrieron a la sede del club para recepcionar las listas que se presentaran para competir en el acto eleccionario. No se les dejó entrar al club y, efectivamente, fueron “aconsejadas” a no generar problemas y a retirarse. También se consultó a la Dirección Nacional de Policía, donde se dijo que no tenían información ni conocimiento de lo que pasaba en Maldonado.
Parecería que, como dicen, de un lado y de otro se está jugando con fuego.
Sobre el tema eleccionario en el CCC y las diversas idas y venidas de estas últimas dos semanas, y ante una consulta específica a la Asesoría Jurídica del Ministerio de Turismo y Deporte, esta entendió que “en realidad se trata de una persona jurídica que no estaría cumpliendo correctamente lo que sus estatutos indican en materia de elecciones, integración de sus autoridades, uso de las instalaciones sociales, etc. La superintendencia del funcionamiento de las personas jurídicas —en esos temas— la tiene el Ministerio de Educación y Cultura, el cual, además, podría llegar aun a intervenir la entidad en caso de que lo entienda necesario para restablecer su correcto funcionamiento”.
Cómo se llegó a esto.
El 19 de diciembre tuvo lugar la última reunión del 2014 de la Comisión Directiva del CCC. Se desarrolló en un clima cordial y se resolvió fijar el día 10 de enero para realizar la asamblea anual, y las elecciones el viernes 30 de enero. Hubo alguna diferencia por cuanto algunos miembros de la minoría discreparon con la fecha para las elecciones porque era muy al final y muchos socios ya se estarían yendo. En años anteriores, las elecciones fueron antes: 28 de enero en 2012 (año en que fue electo Weiss), 24 de enero en 2009 y 21 de enero en 2006. Ese margen efectivamente facilitaba la concurrencia de los extranjeros, quizás servía para evitar roces como los de ahora y nadie andaba enarbolando estatutos, aun en los casos en que hubo lucha electoral. Ahora, según lo ven los que no están de un lado ni del otro, tampoco la fecha del viernes 30 era tan mala. Pero todo se desarrolló en un clima de armonía, la cual primó para fijar la próxima reunión para el 3 de enero, pero en torno a un asado, también con personal superior de la institución.
Parece que lo que iba a ser una fiesta se transformó en el punto de partida de los líos y desencuentros. Por cuestiones no muy claras, y algunas más profundas que merecen una investigación más a fondo —en proceso—, la sesión y asado de camaradería derivó en la suspensión del gerente del Golf, quien no asistió al asado. La suspensión indignó a la gran mayoría de los golfistas.
Esa indignación se trasladó a la asamblea del 10 enero, en torno a la que hay muchas versiones, sobre todo de cómo y por qué degeneró la reunión. Búsqueda, como única forma de acercarse lo más posible a los hechos, solicitó la versión grabada de esa asamblea, la que pidió a voceros de la oposición (que dijeron tener todas las puertas cerradas en el club y acceso a nada), a funcionarios que casi huyeron despavoridos y al presidente Weiss, quien no envió la grabación pero dio su versión en una suerte de carta circular, que se publica en esta misma sección.
Búsqueda, sin ánimo de presionar a nadie, espera recibir esa grabación así como la de la sesión en que se suspendió al directivo y ex presidente del CCC, Fernando Scelza, uno de los líderes de la lista 11 (opositora) y que iba a ser una de las cabezas de esa agrupación.
Respecto a la asamblea, además de designarse la Comisión Electoral fue cambiada la fecha de las elecciones para el 24 de enero, decisión que según la interpretación del asesor jurídico del club por casi 20 años, Dr. Pablo Baeza, la asamblea no estaba autorizada a tomar, por cuanto ese punto no estaba en el orden del día. También Baeza, en un informe que le pidió la Comisión Directiva, sostiene que decisiones tomadas anteriormente por la CD, en contravención de los estatutos, no restan autoridad a la Comisión Electoral para cumplir con su obligación en pleno uso de todas sus facultades.
El informe del asesor jurídico no gustó al presidente, quien le quitó la confianza al Dr. Baeza, pero solo para el tema electoral, según comunicaciones del propio Weiss a las que Búsqueda tuvo acceso. Para el tema electoral, la mayoría contrató al estudio Guyer & Regules.
Lo concreto es que la oposición y la Comisión Electoral entraron en una serie de idas y venidas, aceptación de cambios de fechas y pedidos de asambleas, los que utilizó la mayoría de la CD para postergar en dos oportunidades la realización de las elecciones, alejando todas las chances de una razonable participación de los socios extranjeros. Weiss, en su respuesta a Búsqueda, realzó a los que llama “los uruguayos locales de Maldonado”, que hoy gobiernan el club.
Más idas y venidas, una asamblea que se realizará en la fecha que le conviene a la mayoría y no cuando la reclamó en uso de sus facultades la Comisión Electoral, y una cierta forma de proscripción real y de hecho hacia los opositores, a los que se ha vetado el uso de los servicios del club, pautan un ambiente muy enrarecido. En esta materia hay, por ejemplo, una orden de Weiss a una funcionaria, de fecha 16 de enero, que dice: “Toda comunicación escrita, por mail, verbal o por medio que fuera, que Ud. desde este instante en adelante, reciba del Sr. Edgardo Michanie (es el presidente de la Comisión Electoral) o de cualquier otro socio del Cantegril Country Club en referencia a cualquier tema relacionado a las próximas elecciones a celebrarse en nuestra institución, deberá reenviarla y recomunicarla Ud. únicamente a la Sra. Secretaria de la Comisión Directiva la Sra. Mónica Sastre antes nombrada Y SIN COPIAR A MÁS NADIE. Será luego esta la que determinará cómo comunicará lo recibido y de qué manera. (...) Queda Ud. absolutamente impedida a realizar reenvíos de ninguna especie a ningún socio del Cantegril Country Club SIN LA PREVIA AUTORIZACION DE LA COMISIÓN DIRECTIVA. Por tanto tenga a bien reenviar EN FORMA INMEDIATA, sin copiar a nadie más, lo que Ud. haya recibido hace instantes allí en la Cancha de Golf a la Sra. Secretaria”.
Para contribuir más a la confusión del panorama se han sumado suspensiones de distintos tipos —prácticamente de socios, todos los cuales integran el grupo opositor—, ha habido sesiones de la Directiva filmadas con un enfoque particular de las cámaras y se ha llegado a controlar y en casos vetar el ingreso a la sala de la Directiva a directivos o sus asesores por parte de hombres de seguridad —“patovicas”— con listas de “habilitados” para subir (hay actas de escribano consignando el hecho). Weiss dijo a Búsqueda que no ha habido contratación de personal de seguridad “para el día a día”.
Y por si faltaran elementos de disidencia, ahora se ha sumado la Comisión Fiscal, en una especie de arbitraje o interpretación del proceso eleccionario y de todo lo ocurrido, en una función que para los opositores escapa a sus cometidos específicos y a las funciones de cualquier Comisión Fiscal o de cualquier Tribunal de Cuentas, máxime cuando funciona una Comisión Electoral legítima y legalmente electa como, de hecho, es aceptado por todos.
Integrantes de la lista 11 entienden que la Comisión Fiscal sí debería ver muy detenidamente los gastos de contrataciones de juristas, grabaciones, “patovicas”, avisos en diarios y lo que se perdió por el cierre del día 30. “Esa es la tarea específica de la Comisión Fiscal”, dicen.
También es posible que se salga de madre el tema de las suspensiones y pase a otros tribunales. Son casos, como el del ex presidente Fernando Scelza, que para el grupo gobernante resultan claros (ver versión de Weiss), en tanto para los otros fueron decisiones tomadas sin las mínimas garantías, porque se votaron sin cumplirse con las mayorías requeridas y sin dar ningún tipo de respuesta a los reclamos de los involucrados, en cuanto a que se les proveyeran todos los elementos para proceder a su defensa. Uno de los principales damnificados afirmó que acudirá a la Justicia por entender que se trata, además, de actos claramente reñidos con la libertad de expresión y la libre discusión protegida por la Constitución de la República.
Un viejo socio comentó a Búsqueda: “aquí estamos, esperando la carroza”.