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    Crónicas de campañas, de Aldo Garay, por TV Ciudad

    Era 1984, se acercaba noviembre y en las calles se vivía una efervescencia especial por las primeras elecciones nacionales después de 12 años de dictadura. Comenzaba una transición marcada por las restricciones impuestas por los militares: Liber Seregni estaba inhabilitado como candidato, Wilson Ferreira Aldunate encerrado en un cuartel de Trinidad y los presos políticos en las cárceles. Fue una campaña difícil para los candidatos que sin ser líderes tuvieron que asumir como tales, y para los publicistas y responsables de llevarla adelante.

    Con esa elección comienza Crónicas de campañas, un ciclo documental centrado sobre todo en quienes piensan las estrategias de comunicación, en aquellos que están detrás de los líderes, muchas veces sin que se los conozca. Además del gran trabajo de edición, el ciclo es valioso porque rescata el archivo de las campañas electorales posdictadura, desde 1984 a 2014, de las que quedan pocos registros porque los canales de televisión casi no los tienen. Quien aportó su archivo personal fue Julio Pelossi, a cargo de la campaña de 1984 del Partido Nacional. También hay imágenes de otros archivos particulares y de la película Elecciones generales (1985), dirigida por César de Ferrari.

    El ciclo, cuyos capítulos se emiten los domingos a las 21 por TV Ciudad, está dirigido por Aldo Garay, uno de los documentalistas uruguayos de mayor reconocimiento y trayectoria, con obras como El hombre nuevo, Un tal Eduardo o El círculo. Los capítulos de Crónicas de campañas, cada uno dedicado a una elección, también pueden verse por Youtube. Hasta ahora se emitieron, además del de 1984, el correspondiente al referéndum contra la ley de caducidad de 1989 y el de las elecciones nacionales de ese mismo año.

    La de 1984 fue una elección desafiante para los creativos, sobre todo por las ausencias. “Yo hacía una campaña por Zumarán, pero estaba pensando en Wilson”, dice Pelossi en el primer capítulo. Para suplir aquella falta, apelaron al juego con la W y los brazos en alto de Wilson cuando lo apresaron en el puerto a su regreso. Además tuvieron uno de los jingles más pegadizos, que surgió del nombre de la Lista ACF, asignada por los militares en 1982 para las elecciones internas de los partidos políticos. Esas letras fueron un regalo involuntario de la dictadura porque dieron pie para el eslogan “Adelante con Fe”, que evocaba la “Fe” de Ferreira, y para el estribillo del jingle, creado por Roberto da Silva, músico y compositor de varios otros jingles políticos.

    Para el Frente Amplio tampoco la elección de 1984 fue sencilla. A falta de Seregni, el candidato fue Juan José Crottogini, un médico frenteamplista de la vieja guardia muy respetado pero sin ningún carisma. Sus discursos eran aburridos y no le gustaba la cámara. El escritor y publicista Milton Fornaro fue el jefe de aquella campaña, y cuenta que fue difícil tener a Crottogini como candidato, por eso tuvieron que apelar a la simbología del Frente Amplio, a los colores de la bandera, a los cantantes como Zitarrosa o Los Olimareños, a los testimonios de figuras como Germán Araújo, que hablaba mientras sonaba de fondo el Himno de la alegría de Beethoven. El Frente Amplio tuvo también su jingle famoso: Vamos de Frente.

    “Nosotros vendemos un detergente o una idea o una institución o un político. Con un inconveniente: el detergente no habla, el candidato sí”, dice Fornaro. “La emoción es el alma del negocio”, dirá en otro capítulo el publicista Atilio Pérez da Cunha (Macunaíma), encargado de la campaña de Hugo Batalla en 1989.

    Con los acordes iniciales de Vuela a mi galaxia, del grupo Psiglo, estos primeros capítulos recrean la estética de los 80, con algunos avisos muy rudimentarios, como los de Jorge Pacheco Areco. Las imágenes de archivo surgen en un televisor antiguo con botonera y se intercalan canciones de la época, como Las noticias nacionales de Los Traidores. Los testimonios y las imágenes cuentan la historia detrás de “El cambio en paz” de Sanguinetti o de “Para volver a vivir”, de Jorge Batlle en 1989, o cómo surgió el Profesor Paradoja interpretado por Horacio Buscaglia o el nacimiento de Pinchinatti, el personaje de Ricardo Espalter que caricaturizaba a los candidatos reales.

    Censura y presiones

    La campaña por el referéndum para derogar la ley de caducidad fue escabrosa porque comprometía la imagen de los políticos frente a un tema doloroso, como es la violación a los derechos humanos, y porque los militares aún ejercían presión.

    El jefe de campaña por el voto amarillo, que apoyaba la ley, fue Juan Carlos Ferrero, quien optó por apelar a “la paz”, como lo había hecho Sanguinetti en 1984. La suya fue una campaña sin estridencias y se apoyó en música clásica para transmitir emoción y seriedad. La cara política más visible fue la de Enrique Tarigo, adusto, racional, implacable. Aparecieron también otros colorados y el grueso de los líderes blancos, Zumarán, Gonzalo Aguirre, Luis Alberto Lacalle. La excepción fue Carlos Julio Pereyra, que apoyaba la derogación.

    La campaña por el voto verde optó por sacarle el miedo a la gente, mostraba bailes, sonrisas y esperanza al ritmo de La bamba. Los responsables fueron Esteban Valenti, Selva Andreoli y Walter Cacho Bagnasco. Las caras visibles no venían de la política, sino de víctimas de la dictadura: Matilde Rodríguez Larreta, viuda de Guitérrez Ruiz; Elisa Dellepiane, viuda de Zelmar Michellini; y Ester Gatti, madre de María Emilia Islas, desaparecida en Argentina junto a su esposo, Jorge Zaffaroni, y la hija de ambos, Mariana.

    Los días previos al referéndum hubo un cambio de estrategia en los impulsores del voto verde. Filmaron un spot muy sobrio con Sara Méndez, que pedía que la gente votara verde para que ella pudiera encontrar a su hijo Simón, secuestrado por los militares cuando tenía dos semanas.

    Ese video, que se ve en el capítulo, lo pasó solo una vez Canal 4. Después “alguien” llamó para que lo bajaran. Según Álvaro Ahunchain, quien participó en la campaña por el voto amarillo, no fue nadie del gobierno de Sanguinetti, sino de los canales. Según Bagnasco, fue “un colega” que avisó: “Si lo siguen pasando, el domingo perdemos la elección”. Todos saben quién fue el responsable, pero nadie lo dice.

    El otro hecho grave lo relata Ferrero, el jefe de campaña por el voto amarillo. Él recuerda que un día lo llamó Sanguinetti para que tuviera una reunión con generales del Ejército. Ellos le mostraron su desagrado por la campaña que estaba llevando adelante porque no reivindicaba el honor de las Fuerzas Armadas. Ferrero les terminó diciendo “háganlo ustedes”. Una presión que quedó oculta en su momento, pero que explica el clima turbio que se vivía.

    Crónicas de campañas llega en el momento justo, cuando nuevamente empieza la saturación de jingles, discursos y avisos. El ciclo recuerda que, en este caso, es mejor el ruido que el silencio. Y que todo es un relato para la historia.

    Vida Cultural
    2019-05-30T00:00:00

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