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    Carámbula planteó “revisar” seguro de paro en frigoríficos, y adelantó declarar “emergencia agropecuaria” y crear unidad climática

    El subsecretario de Ganadería dijo que “no hay forma de poder sostener que el Estado pueda seguir invirtiendo en la posemergencia”

    Redactor Agro de Búsqueda

    Con “todos los mercados y los precios” que tiene la carne, “¿por qué nos pasa esto” de tener “falta de materia prima” y “miles de trabajadores de frigoríficos en el seguro de paro”, entre otras dificultades?, planteó el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Matías Carámbula, en entrevista con Agro de Búsqueda.

    Acotó que con esa interrogante habría arrancado el discurso del gobierno en el acto de clausura de la reciente Rural del Prado.

    El jerarca, además, sostuvo que es necesario “revisar y actualizar” el esquema de seguro de desempleo en la industria frigorífica, además de hacer una “revisión integral” de la cadena cárnica.

    Respecto al clima y el impacto del Niño, Carámbula anunció la creación de una “unidad de emergencia climática y gestión del riesgo” que sea institucionalizada, y en estos días se declarará anticipadamente la “emergencia agropecuaria”. Con eso, el MGAP habilitará “tres herramientas financieras” de asistencia al agro: microcréditos de ese ministerio a pequeños productores, una línea específica de Microfinanzas del Banco República y el Sistema de Garantías, y “dejar abierto” el Fondo Agropecuario de Emergencias.

    Adelantó que la “estrategia es universalizar los seguros” porque “no hay forma de sostener el apoyo del Estado en la posemergencia”. “Hasta acá llegamos”, avisó.

    —Sobre la eventual concreción de los pronósticos del fenómeno climático del Niño, ¿qué tan grave se prevé el escenario, en cuanto a las pérdidas que podrían darse, y en qué subsectores?

    —El gobierno convocó a un gabinete de emergencia, que lo coordina Presidencia con el Sistema Nacional de Emergencias, y participan varios ministerios. Es un ámbito de información y sobre todo de definir las diferentes acciones que está armando el gobierno para un escenario sobre el que hay bastante consenso, que el exceso de precipitaciones, concentrada en algunos momentos, octubre, noviembre, el otoño también, principio del otoño, fin del verano, será bastante más alto del promedio normal.

    La magnitud, según el lugar, no está tan clara, pero sí hay acuerdos, en base a toda la información científica de Inumet (Instituto Uruguayo de Meteorología) y del INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) Gras, en que los eventos vinculados al Niño van a estar presentes.

    —Siempre hablando en términos de probabilidades, ¿en qué zonas serían y en qué rubros?

    —Los informes indican que hay más del 70% de probabilidad de exceso de régimen de lluvia, por arriba de lo normal y a veces también concentrada en poco tiempo, entonces eso genera complicaciones.

    El Niño va a generar impacto, pero la magnitud y el lugar no están cerrados en cuánto, en qué lugar, todavía la información no es tan precisa. Entonces, en base a esos diagnósticos, primero se creó este espacio a nivel del gobierno nacional, el MGAP en este caso está participando a través de los Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales, porque ahí también se está trabajando mucho con los gobiernos de los departamentos.

    Y en el MGAP retomamos algo que habíamos hecho en la última sequía en el verano, y nuestro objetivo, más allá del Niño, es que se institucionalice una unidad de gestión de emergencia climática o eventos climáticos y gestión del riesgo. Estas cuestiones vinculadas al clima ya pasan a ser algo casi estructural en la producción agropecuaria y en los diferentes rubros, entonces hay que generar una unidad que esté preparada, que genere información, conocimiento, medidas y acciones.

    Estará integrada por el MGAP y la institucionalidad agropecuaria y la Unidad Agroalimentaria de Montevideo. El INIA y el Plan Agropecuario ya generaron material con sugerencias de lo que pueden ir haciendo los productores para situaciones de exceso de agua.

    Después del Niño creo que tendrá un espacio físico, es una señal necesaria en ese sentido por el tema del clima. Ya van cuatro eventos en 18 meses. Primero fue un evento de tormenta granizada en Canelones, luego, helada en Salto, después, lo que fue la sequía y, ahora, el más reciente temporal en Salto.

    Entendemos que hay que lidiar y convivir con eso, vinculado a nuestra competencia, los sistemas de producción, los diferentes rubros, y que el MGAP tenga una unidad específica.

    El segundo tema es todo lo que es sistema de información y comunicación para que los productores y las gremiales tengan información al día, de manera preventiva. “Miren que en tres días va a pasar este evento climático”, entonces los productores de tal zona del país tienen que tomar en cuenta las prevenciones, información durante el evento y contar con información posevento, a quién comunicarse, cómo se reporta, tienen que tener protocolos claros en base principalmente científica para la toma de decisiones políticas. Eso es clave.

    Es importante que estén claras las líneas de mando. Ahora hay una propuesta de poder declarar una emergencia antes del evento. El MGAP lo tiene decidido, pero estamos buscando la forma: si es un decreto o una resolución.

    Eso permitirá habilitar tres herramientas financieras: microcréditos del ministerio para pequeños productores, que puedan tomarlos para la limpieza de cañadas o hacer algún arreglo en invernáculos, otra de Microfinanzas del Banco República, con una línea específica que sea accesible, y el Sistema de Garantías para productores de mayor escala. Y a su vez habilitar el Fondo Agropecuario de Emergencias, que hoy no tiene recursos pero sí queda abierto para, por vía de negociación con el Ministerio de Economía, recibir algún refuerzo. De hecho, hay un crédito habilitado por el gobierno para la emergencia del Niño.

    —¿Y en los seguros?

    —En el tema seguros agropecuarios, estamos convencidos de que es necesario pasar a una estrategia de universalizar su uso. Y se está trabajando a una escala más regional.

    No hay forma de poder sostener que el Estado pueda seguir invirtiendo en la posemergencia, porque nunca se cubren las pérdidas totales, sino más bien amortiguar en algo, y porque no está la plata en un escenario de restricciones fiscales.

    Los casi US$ 8 millones que se destinaron para los productores granjeros en estos 18 meses no los podemos sostener en el tiempo.

    —Considerando la disponibilidad de seguros, ¿el MGAP tiene previsto en algún momento avisar a los productores que, si no contratan esta herramienta, ya no habrá asistencia posemergencia climática o mantendrá esa política?

    —No, esa es la propuesta. La encrucijada es que hasta acá llegamos. Y, en ese sentido, no es que el Estado no invierta, sino que justamente genera las condiciones para que los productores puedan contratar los seguros. Dependiendo del tipo de seguro, de la escala y otros aspectos, ahí ver cuánto puede el Estado invertir para garantizar por lo menos en una etapa inicial el acceso al seguro.

    Nuestro planteo es que no podemos sostener esto y tenemos que pasar a una estrategia de seguros. En la horticultura se cubre hasta el 70% del costo del seguro, que lo paga el Fondo Granjero, pero resulta que hay un montón de productores que no lo toman.

    Entonces, para después del Niño, porque ahora ya no dan los plazos y el tiempo, hemos sido bastante claros con las gremiales de todos los sectores en hacer una estrategia de universalizar los seguros. A partir de eso, salvo en casos excepcionales, puede haber un apoyo.

    —Atendiendo la situación y las perspectivas para el negocio cárnico, ¿está prevista alguna medida o política específica, como el plan Procría?

    —Lo de la ganadería no es una cuestión de coyuntura porque podrían ser precios excepcionales por eventos que pasan en el mundo, guerras, hay un montón de desórdenes, pero no creo que explique esta situación. Hay un cambio cultural y una revalorización del consumo de proteína de origen animal, entre ellos, carne vacuna, leche y huevos. Y hay condiciones que permiten pensar que por lo menos a mediano plazo esto se sostiene. Puede bajar un poco, pero eso da estabilidad y perspectiva. La ganadería en Uruguay tiene dos problemas, uno más concreto que hay que poder resolverlo, que es el tema sanitario, particularmente la garrapata.

    Y con esa estabilidad y perspectiva es el momento para pensar en clave de política de Estado la necesidad de generar las condiciones para poder producir más materia prima, o sea, más terneros, más carcazas o más animales para faena. Porque la ganadería hoy tiene otros problemas, los de la industria frigorífica, los márgenes, la situación de los trabajadores.

    Hay algunas señales del programa Procría que va en ese rumbo, que está focalizado en productores de pequeña escala, no hace los grandes volúmenes, pero es un ejemplo de política.

    En esa misma línea, cómo integrar a ese proceso a productores de mayor escala, que son los que generan volumen. Eso es un desafío que no se resuelve en un período de gobierno, sino con construir la base con una política de Estado, con un horizonte de llegar a producir 4 millones de terneros.

    —Un reclamo histórico del agro y los exportadores al gobierno es la apertura de mercados. Ahora está operativo el acuerdo con la Unión Europea (UE) y otras alternativas, pero falta materia prima para sacar provecho de esto, además de los casos de residuos en la carne exportada a China. En el marco de la Rural del Prado, ¿plantearon estos temas?

    —Hay que valorar y ubicar que esto no es de golpe, hay una trayectoria previa para el acuerdo Unión Europea y Mercosur. El vínculo y profundización de las relaciones políticas y de cooperación comercial con China se está trabajando a nivel de los países del Pacífico, como Indonesia, Vietnam y otros.

    Hay una línea muy clara de la política de la Presidencia, la Cancillería, y ahí se enmarca el MGAP con lo de India.

    Hay una serie de acciones, de coherencia y con un rumbo muy claro, que ha desarrollado el gobierno, lo que explica también parte de este escenario. Hay que cerrar algunas cosas más, pero tenemos esa situación. Hoy capaz que el problema no es el mercado, no son los precios, al contrario, hoy nos falta materia prima.

    Hace poco estuvimos en Indonesia con una visita oficial y se lograron algunos avances, pero nos faltaba materia prima.

    Todos los mercados plantean normas sanitarias diferentes, tienen cosas en común, pero también otras condiciones y estándares. Son diferentes los estándares sanitarios de la UE, los de Estados Unidos o los de China.

    Al fin y al cabo lo que va generando justamente esto es una producción de carne con cada vez mayor calidad. Si China tiene lo de los controles de residuos de garrapaticidas, hay otros como los certificados libres de forestación que nos va a exigir el mercado europeo y que no lo exigen China o Estados Unidos. Hay una acumulación de tantos mercados, tan diversos, con políticas y pautas sanitarias comunes, pero cada uno le agrega según demandas o presiones internas.

    —¿Qué opina de la paralización de actividades y reestructura en algunos frigoríficos?

    —Es una estrategia empresarial. En algún caso el mercado chino es muy importante y quedó suspendido, además hay épocas del año que no hay oferta de ganado o es muy caro y hacen una parada. Y puede haber intento de reestructura interna que termina siempre afectando a los trabajadores. Lo que sí tenemos es preocupación, e insisto en una estrategia de desarrollo de la ganadería.

    Se ha dado que hay mercado, con precios récords, pero hay un proceso de concentración de la industria frigorífica muy importante. A su vez, por el seguro de desempleo en este sector hay unos 2.000 trabajadores por año, lo cual implica una inversión importante del Estado. Ahí hay que pensar, cambiar y actuar. Hay que revisarlo y actualizarlo, porque no está bueno que los trabajadores casi que dependan de esa renovación de ese seguro, en un contexto para un sector que tendría que estar muy bien. Hay que hacer una revisión integral de cómo está funcionando la cadena cárnica.

    Es una pregunta básica: con todos estos mercados y los precios que tiene la carne, ¿por qué pasa esto? El gobierno lo definirá en el ámbito de cada ministerio dentro de sus competencias, pero analizará cuáles son las dificultades para el desarrollo pleno de esta cadena. Esa pregunta debería ser resuelta con respuestas posibles, porque veo mucho futuro en eso.