El mercado internacional de la lana viene transitando una fase de recuperación, que tomó fuerza en el segundo semestre de 2025 y que, por primera vez en varios años, se ha consolidado con una suba que alcanza al conjunto de micras. La tendencia, que sorprendió por su velocidad en setiembre, está repercutiendo de manera directa en Uruguay, donde se registra mayor actividad industrial, una salida fluida de lana acumulada y un ánimo vendedor del productor que contrasta con los años más duros del ciclo.
La responsable de Mercados y proyectos del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Josefina Sanguinetti, explicó a Agro de Búsqueda que el repunte encuentra sustento tanto por el lado de la demanda como por el lado de la oferta global. El movimiento comenzó a insinuarse a inicios de 2025, pero recién tomó forma plena con la entrada a la actual zafra lanera 2025-2026, cuando Australia empezó a encadenar remates semanales con subas del 4% al 5%. Ese comportamiento, repetido semana a semana, durante casi dos meses, derivó en un incremento cercano al 30% en los precios internacionales.
Sanguinetti señaló que la lectura del mercado exige mirar hacia atrás. La cadena lanera venía golpeada desde 2019, por la suma de contrastes económicos globales que deterioraron el consumo, especialmente en China, Europa y Estados Unidos. Esta fragilidad de las principales economías explica por qué la recuperación de precios demoró tanto en aparecer.
Sin embargo, en los últimos meses empezaron a surgir señales –aún moderadas– de reactivación en la demanda de los compradores internacionales, en paralelo con una caída sistemática en los stocks mundiales de lana.
La menor producción no es un dato nuevo, pero se profundizó. Tanto Australia como otros países productores están con existencias ovinas en descenso. La cadena industrial también ha reducido inventarios. Topistas, hilanderías y fábricas en general están trabajando con niveles de stock más bajos que en años previos, lo que refuerza la presión compradora. Ese conjunto de factores dio forma al salto de precios que hoy observa la plaza internacional.
En ese contexto, la demanda abarca a todas las categorías. Lanas finas, medias y gruesas están encontrando compradores, aunque con matices. La mayor disponibilidad de lanas muy finas –de alrededor de 17 micras– en Australia moderó sus ajustes relativos, mientras que las medias y gruesas, cuya oferta mundial cayó, tuvieron incrementos porcentuales superiores.
En Uruguay esto se refleja con claridad en el comportamiento del Corriedale fino: categorías de 27-28 micras, que hace un año valían cerca de US$ 1 por kilo, con grifa verde, actualmente están entre US$ 1,80 y US$ 2,00, con negocios que han llegado a ese techo en casos puntuales.
El contraste con 2023-2024, cuando muchos productores no lograban colocar ni siquiera una zafra, muestra la magnitud del cambio.
La salida del sobrestock acumulado es un factor de destaque, sostuvo Sanguinetti, que recordó que en 2024 Uruguay exportó 46 millones de kilos de lana, volumen que representó la liquidación de varias zafras. En los primeros 10 meses de 2025 ya van cerca de 35 millones de kilos, lo que confirma una corriente vendedora activa y una industria que, tras años de freno, volvió a absorber “todos los tipos de lana”.
Mercado local
En el plano local, el consignatario lanero Ricardo Stewart, socio-director de Romualdo y Cía, describió un mercado ágil, con un movimiento que se consolidó en los últimos meses y que encuentra al productor en una posición vendedora. Aunque aclaró que hablar de valores absolutos es complejo –entre grifa verde, certificaciones, rendimientos y variaciones dentro de un mismo diámetro–, subrayó que la tendencia de precios “claramente viene mejorando”, y que Uruguay está copiando el repunte internacional.
Las diferencias dentro de un mismo lote son significativas. Stewart explicó que, además de la finura, hoy importa mucho la proporción de vellón A, B y vellón inferior, que modifica de forma relevante el precio final. Esa dispersión hace que dos lanas de igual micronaje puedan tener resultados muy distintos cuando entran a laboratorio o cuando el industrial evalúa su rendimiento.
El productor, de todos modos, está activo. El mismo establecimiento recibe este año US$ 1 más por kilo respecto al año pasado y, eso se explica por una combinación de factores: el mercado subió, algunas majadas rindieron más y otras afinaron ligeramente su diámetro de lana. Con ese telón de fondo, la consulta de precios es constante y el ánimo de venta es generalizado.
En la comparación de precios entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, según datos del SUL, se observa que las lanas de 16 micras subieron de US$ 7,00 a US$ 8,50 por kilo; las de 18 micras de US$ 5,50 a US$ 7,00; las de 21 micras de US$ 4,00 a US$ 5,50; las de 24 micras de US$ 1,90 a US$ 3,00; y las de 27 micras de US$ 1,00 a US$ 1,80.
En calidad, Stewart observó un leve avance respecto a la zafra previa, aunque persisten zonas donde continúan apareciendo colores inferiores o niveles de quiebre elevados. Esa heterogeneidad hace que para lanas finas –entre 18 y 20 micras– los valores sean muy sostenidos, con operaciones entre US$ 6 y US$ 8 en categorías certificadas. El movimiento en Corriedale también es firme: los valores no subieron US$ 1 respecto al ejercicio anterior, pero sí decenas de centavos en ciertos largos y finuras, con especial interés en las de 27, 28 y 29 micras. Por el contrario, el mercado de 25 y 24 micras continúa más frío, aunque igualmente se han concretado negocios.
Stewart recordó que a comienzos de 2025 se cerraban negocios involucrando tres, cuatro y hasta cinco zafras acumuladas. Hoy eso casi no existe: las operaciones corresponden a una zafra o, a lo sumo, dos. La industria está pidiendo datos objetivos para cerrar negocios, y la mayoría de los productores intenta vender apenas obtienen los resultados del SUL. El dato de finura y el rendimiento pasaron a ser condiciones esenciales y hacen más difícil la estimación “a ojo”, que antes permitía avanzar con más rapidez.
Perspectivas auspiciosas
Sanguinetti destacó el principal fundamento que sostiene la mejora de precios en el mercado lanero: la oferta mundial continuará a la baja en 2026. Australia, el principal productor global, proyecta otra reducción de stock ovino, por lo que la recomposición llevará varios años. La escasez estructural de lana fina y media seguirá siendo un factor clave para sostener los valores, al menos en el corto plazo.
El componente incierto está en la demanda. La recuperación internacional depende de variables que pueden alterarse rápidamente. Sanguinetti mencionó que incluso declaraciones políticas o anuncios de aranceles, como los episodios vinculados al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pueden generar volatilidad inmediata y afectar el ánimo comprador.
Con todo, si no aparecen elementos externos, lo esperable es que las principales economías comiencen una recuperación lenta. Europa, que ha atravesado los años más débiles del ciclo, es un punto clave porque Italia y Alemania, junto con China, son los principales destinos de la lana uruguaya.